REVISTA PICNIC 2 minutos @Pabellón Cuervo - Revista PICNIC
CINE DE ARTE

El punk rock ha sido uno de los géneros más queridos y completos en cuanto a destruir, amor, odio, fiesta, y vida se trata, en tanto letras es de los que tratan más temas, de un tiempo a la fecha ha retomado terreno y no es solo un recuerdo del siglo pasado, muestra de ello es que al pasar de los años hemos recibido a una de las bandas argentinas del género con los brazos abiertos en el lugar que sea.

2 Minutos es esa banda, con la que generaciones vienen creciendo desde finales de los 80, para ser exactos desde 1987 y este año regresaron a la ahora Ciudad de México (Que para ellos sigue siendo De Efe), donde se presentaron en el Pabellón Cuervo, un foro nuevo para la banda en la Ciudad.

Las bandas invitadas eran una de la vieja escuela del punk rock nacional y otra más nueva Seguimos perdiendo y Chigadazo de Kung Fu respectivamente, y por ser punk, todos pensarían que el show comenzaría tarde, se atrasaría y no alcanzarían metro para llegar a casa, pero todo fue distinto.

El show comenzó en punto de las ocho de la noche, teniendo como primer acto abridor a Seguimos perdiendo quienes entre los coros clásicos de “Seguimos perdiendo, oi oi oi, seguimos perdiendo oi oi oi”, un show de aproximadamente media hora se hizo presente y encendía el ánimo de los asistentes, quienes en su mayoría eran la vieja escuela del género, personas entre los 25 y 30 años de edad.

Chingadazo de Kung fu, una banda más nueva, pero que ha forjado un camino muy firme. Llegó para tocar y hacer homenaje al género como ellos lo saben hacer, interactuando con el público y siendo irreverentes prendieron lo suficiente a la gente para que tuvieran energía suficiente para los argentinos, con un show de poco más de media hora, terminando poco antes de las 9:20 de la noche se despidieron y dieron pase al acto principal de la noche.

Como algún mensaje desde la consola de audio, el encargado de poner música hizo sonar algunas canciones de post punk, algo que para este público nunca existió, porque el punk nunca murió y lo dejaron muy en claro en este concierto.

El festejo de aniversario.

Celebrando 30 años de carrera y 21 de su primera llegada a México, el quinteto argentino salió con unos cuantos guitarrazos solo para emocionar, Mosca tan feliz como siempre y con esa sonrisa que lo caracteriza, portaba un sombrero de punta, el clásico con el que se personifica al mexicano.

Con algunas palabras de agradecimiento comenzó todo aproximadamente 20 minutos antes de las diez de la noche, cosa que nos hizo pensar durante el concierto y en lo que nos deparaba una noche.

“Yo no sé, yo no sé qué está pasando, qué está pasando…” fueron las primeras palabras que salieron de parte del escenario y que eran contestadas al unísono junto a un slam precipitado con la rola “Mundo TV”. Una persona dentro del público, prendió una bengala de color verde que iluminaba a los asistentes desde la altura en la que se encontraba, siendo un riesgo para la seguridad, algo que solo quedó en un atractivo que encendió más el ánimo de todo punk rocker que se citó esa noche.

Mientras la noche pasó éxitos sonaron “Vamos a la granja”, “Ya no sos igual” y “Amor Suicida” fueron canciones que no faltaron, añadiendo el famoso cover que hacen al Tri, “Las piedras rodantes”, con el que daban paso a la última etapa de la noche de punk rock de casi 120 minutos.

La ventaja de una banda de punk es la duración de sus canciones, todos quedaron satisfechos, desde los que pertenecen a la vieja escuela que están acostumbrados a rolas del Valentín Alsina y Postal 97, hasta los más jóvenes que los conocieron en su etapa de Un mundo de sensaciones o Valentín Alzheimer, canción tras canción, una, dos y tres, con respiros y descansos breves para decir algo, la banda compartió la energía que creeremos a unos señores les faltaría.

Frases referentes a peña nieto, alguna referencia al gobierno, al futuro, la alegría, el amor y el punk fueron los que amenizaron y quitaron la sensación musical por un momento, sin dejar de lado el momento en el que Mosca subió a un pequeño y demostró que el futuro, musicalmente hablando, aún existe, que hay esperanzas y que las nuevas generaciones también la romperían en el escenario como ellos lo hacen y seguirán haciendo hasta que se acaben estos Dos Minutos que han durado 30 años.

“A todo el público que está aquí, sólo quiero decirles que rompan todo lo que quieran…” esas fueron las palabras de José María pequeño que en el escenario causó más euforia y el cual iba acompañado de su padre.

La decencia se apoderó de las almas punk se apoderó de las personas y sin hacer caso del anuncio del pequeño siguieron bailando, poniendo en pie que el punk es actitud y que se es consciente de lo que se puede o no hacer.

Aproximadamente 3 mil personas se dieron cita, un número que si muchos lo meditan es poco, pero para una banda de punk, eso no importa.

Los “Ole ole ole ola , cada día te quiero más…” se hicieron presentes durante toda la noche y no dejaban de sonar, las cerveza y los vasos con líquidos sospechosos no dejaron de volar al igual que uno que otro asistente y los números 2 las playeras de varias personas se mimetizan entre los golpes y derrumbados de los círculos y empujones del slam.

¿Dos horas?, pero si la noche pasó muy rápida con las primeras dos bandas, tal vez algunos pensaron salir de ahí a las 11 por el inicio repentino, pero no, los argentinos tienen tres décadas tocando y no llenan un play list de una hora solamente; con unos cuantos amplificadores, un sonido que llegó a ser en momentos, y dependiendo del lugar, de mala calidad y generaciones reunidas en un solo lugar, basto para decir que el Punk no ha muerto, o si eso creímos, es porque solamente se estaba levantando del putazo que le metieron en algún toquin…