REVISTA PICNIC 27, el número maldito de la escena musical - Revista PICNIC
Todas la pecas del mundo

Fama, controversias y autodestrucción son los elementos que encienden el aura de un afamado grupo de músicos cuyo destino se marcó por un número sagrado muy peligroso: El 27. A este club sólo pueden ingresar aquellos que lleven grabado en su cuerpo el lema live fast, die young, pues como su nombre lo indica, alberga a las estrellas del rock que murieron a esa edad por diferentes tipos de sobredosis, alcoholismo, drogadicción o suicidio.

Cinco personajes iniciaron este mito, sin embargo, con el paso de los años se han ido agregando miembros distinguidos que incluso distan del género que dio vida a este misterioso grupo.  El primero de ellos ocurrió en 1969, cuando el cuerpo del guitarrista y multi instrumentalista de The Rolling Stones, Brian Jones, fue encontrado sin vida en la alberca de su mansión en Sussex, Inglaterra, suceso que fue dictaminado por las autoridades locales como suicidio y que dio paso a una serie de acontecimientos  inesperados en la escena musical.

Tan sólo un año más tarde, Jimmi Hendrix, el aclamado guitarrista, cantante y compositor estadounidense de All along the watchtower, y quien guardaba proyectos musicales con Jones, se ahogó con su propio vomito mientras dormía luego de combinar vino con somníferos, acto que levantó inquietud entre la población por la crisis emocional a la que se enfrentaba el rock de la época.

No obstante, el destino no se detuvo aquí, ya que un mes después, exactamente el 4 de octubre de 1970, Janis Joplin, la amante y revolucionaria más importante de la historia de la música, concluía con su vida tras una sobredosis de heroína. Para entonces, el círculo iba tomando fuerza.

Jim Morrison, el ícono cultural por su participación como vocalista de The Doors, seguidor de Nietzsche y del poeta francés Arthur Rimbaud e hijo de un militar americano, en 1971 firmó su carta de acceso a la sociedad ya distinguida, y con ello, entregó su cuerpo al infinito sobre tierras parisinas. La causa de su muerte nunca fue aclarada, aunque una de las versiones más aceptadas es que falleció por una insuficiencia cardíaca culpa del alcohol, mas hay quienes afirman que no murió, sino que, como lo hizo Rimbaud a los 19 años, dejó al mundo atrás y eligió un nuevo rumbo del que no volvió jamás.

El 5 de abril de 1994, 25 años después de que el primer integrante marcara la huella del camino imborrable hacia la eternidad, el movimiento grunge se puso de luto por la pérdida de su mayor símbolo Kurt Cobain, vocalista de Nirvana, quien obsesionado por el suicidio, respondió al llamado glorioso y liberó su alma, talento y fantasías con un disparo en la cabeza.

En el 2011 Amy Winehouse se unió a esta larga lista de fatídicos decesos cuando el 23 de julio de ese año ingirió alrededor de tres botellas de vodka, según las especulaciones, provocándole una congestión alcohólica y la muerte unos minutos después. Ese mismo año tras los acontecimientos ocurridos, Amy volvió a colocarse como una de las artistas más destacadas de la música al colocar diferentes canciones en los primeros lugares de las listas de popularidad de todo el mundo.

Muchos han sido los decesos, pocos se han salvado de esta terrible leyenda que poco a poco se hace realidad, sólo nos queda esperar a que el tiempo no nos quite a otra de nuestras leyendas de una forma tan fugaz como lo ha hecho en el pasado.

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