REVISTA PICNIC Ansiedad y caballos, lo que ocurrió durante #SigurRosRouteOne - Revista PICNIC
CINE DE ARTE

El lunes 20 de junio iniciamos la semana con la sorpresa de que Sigur Rós haría un recorrido por su país natal y además lo transmitiría en vivo a nivel mundial. Lo que más nos sorprendió fue la duración que tendría el streaming: 24 horas continuas con motivo del solsticio de invierno, el día más largo del año.

Luego de que finalizara dicho evento con el estreno del video para «Óveður», el nuevo sencillo de la banda, nos dimos a la tarea de buscar las impresiones de los espectadores durante y después de sintonizar el kilométrico viaje por Islandia, sobre todo de investigar si en realidad hubo alguien que en realidad se quedara despierto (y consciente de sí mismo) para disfrutar de la transmisión completa.

Quizá lo más difícil de la experiencia era tener la paciencia necesaria ante no saber exactamente hacia dónde se estaba dirigiendo el paseo, y no faltaron las reacciones sarcásticas.

Pero no todos la pasaron tan mal. Alguno que otro catlover se hizo acompañar de su amigo peludo. O quizá, más que un «Route One and chill», se trataba de planear el siguiente paso en la conquista gatuna del mundo: la Europa septentrional.

¿Cómo negar lo perfectos que son los cielos y lo apacible del paisaje nórdico? Después de varias contingencias ambientales en la CDMX, negarlo es casi imposible. Más de uno pensó seriamente en mudarse.

https://twitter.com/ruthencjax/status/745329465199321088

Luego de tantas horas de desolados parajes y kilómetros tras kilómetros de nubes, la gran mayoría llegó a dudar incluso de que estuviésemos recorriendo virtualmente un país habitado.

Y sin duda, uno de los mejores momentos fue el «cachetón» recibimiento por parte de algún vecino islandés. Esperemos que no se trate de un saludo tradicional.

Horas y horas pasaron hasta que algo más interesante y distinto ocurrió. El camión que se encontraba grabando, se detuvo a mitad del camino y de modo muy random, pasó una camioneta conducida por un hombre-caballo.

horseman

Sin embargo, ni los atardeces, ni las nubes, ni los habitantes de Reikiavik se llevaron todo el amor del público, pues el rey del solsticio se trató de un caballo (uno de verdad y sin licencia de conducir).

Cuando el camión de la cámara se detuvo a medio camino, parte del staff bajó a tomar un poco de aire y se encontró con el equino. Y  Ruv, el encargado de la transmisión se encargó de documentar el detrás de cámaras de lo sucedido con el caballo en la cuenta de Instagram del canal. Los seguidores se volvieron locos crearon el hashtag #SigurHorse para llamar al caballo, quien incluso ya tiene su propia cuenta de Twitter.

Al final de la experiencia, a pesar de haber conocido personas del otro lado del mundo a través de una pantalla y de presenciar la musicalización adaptada al recorrido, un potro se convirtió en la estrella de Route One. Tanto, que en los comentarios de «Óveður» en Youtube, todavía preguntan por él.

still lookinf for the sigur horsewhere was the sigur horse

Increíblemente, hasta se abrió una petición en Change.org para cambiar el nombre de la agrupación a «Sigur Horse». Todavía puedes firmar.

Tal parece que al principio más de uno entró en desesperación y sufrió de ansiedad ante la idea de pasar un día entero viendo las nubes, los campos y montañas pasar, sin nada más que el extremo interminable de un camino ante nuestra vista.  Pero ése era el objetivo del proyecto, romper con la automatización de la cotidianeidad: “En una era en la que la gratificación es instantánea y todo se mueve muy rápido, queríamos hacer exactamente lo opuesto” como afirmó el vocalista de la agrupación, Jónsi Birgisson. Aparentemente al final, alguno que otro usuario en Twitter asevera haber resistido entre 14 y 17 horas, incluso hubo algunos que afirman haber visto la transmisión completa, pero Internet nunca es enteramente confiable.

Deja un comentario