Revista Picnic logo

Hace unos días fuimos invitados por Le Coq Sportif a uno de los eventos que causó más ruido durante la semana del arte. Hablamos de Salón ACME, que generó un gran impacto y presentó muchas propuestas, principalmente emergentes, dentro del arte contemporáneo. a través

Entre las distintas actividades nuevas de Salón ACME, hubo una donde se le propuso a las galerías más importantes de la ciudad, invitar a un artista para que expusiera en un espacio dentro de Salón. Una de ellas fue la galería Arróniz Arte Contemporáneo, que en conjunto con Le Coq Sportif, trajeron dos artistas; Victoire Barbot y Christian Camacho, quienes presentaron la exposición Barbot Camacho, una muestra con propuesta hacia la reflexión sobre los vínculos entre personas; representados a través de objetos, materiales o ideas que de una u otra forma generan un lazo o acercamiento a todo y a todos.

Tuvimos la oportunidad de platicar con ellos sobre su exposición y el panorama actual del arte. Lamentablemente no al mismo tiempo, debido a que sus actividades también fueron muchas durante esa semana, sin embargo, platicar por separado con ellos nos permitió completar para saber si de verdad existía ese lazo inherente entre ambos.

Por una parte, Victoire Barbot, una joven francesa que en esta muestra decidió exponer esculturas.

Llegó algo temerosa de encontrar todo fuera de su lugar o de plano destruido. Esto debido a que sus esculturas son colocadas con un equilibrio exacto. Al llegar al espacio, respiró un segundo y exclamó en un español un tanto extraño “que alivio”. De inmediato empezó a acomodar las esculturas que habían sufrido un par de inconvenientes. Nada grave pero la perfección de Victoire no la dejó quedarse quieta hasta que viera que todo estaba en su lugar.

Se encontró un par de amigos, la felicitaron y después de saludarlos iniciamos la charla. Para entonces la alegría que caracteriza a Victoire ya había inundado el lugar y todo fluyó más fácil. Inició contándonos cómo se enamoró de México:

Vine hace un par de años de casualidad total por una Boda, y al final me quede por 3 meses. Me encantó México y como quería volver, decidí aplicar por SOMA y ya estoy desde octubre aquí

Victoire desarrolla sus procesos creativos bajo una metodología. Una escultura nunca es pensada antes de pasar por estos procesos, más bien el resultado de sus procesos es una escultura, a la que le sigue un dibujo y después un empaque. Victoire nos confesó que puede ser algo extraño pero al final del proceso representa su resultado en estas 3 formas, que para ella son la misma pieza y nunca las expone juntas, pues la misma pieza no puede ocupar dos veces el mismo espacio.

Primero recolecto piezas, en su mayoría, de estantería; vitrinas, repisas. Materiales que servían para presentar objetos. Materiales de memoria colectiva y personal.

Aquí es donde inicia el vínculo con las demás personas; a través de estas piezas recolectadas, que para alguien ya tuvieron algún valor sentimental o memoria, la cual también comparte Victoire.

Esta actividad ya le costó perderse un día entre las calles del viejo y rudo barrio de Tepito. una experiencia que no olvida; con una sonrisa temerosa nos confesó que en definitiva esa experiencia le gustó y la disfrutó, aunque no le gustaría volver a perderse por esos rumbos.

Después de tener las piezas, comienzo a jugar con los materiales; entonces es mi cuerpo con los material hasta encontrar un equilibrio físico y visual. Así surgen las esculturas, de ahí paso a los dibujos, después llegan los empaques que nacen de las figuras y representan ese equilibrio.

Victoire nunca había colaborado con un artista mexicano, así que decidió visitar a Christian en su taller para conocerlo mejor.

Fue a través de los materiales y sus propiedades, los colores, las transparencias y los juegos de capas, que descubrieron esas similitudes que generaron la conexión entre ambos.

Así las piezas de Victoire conviven con las de Christian en el espacio, soportándose unas con otras y creando un equilibrio entre todas, mostrando esa conexión de ambos artistas.

Victoire nos mostró cómo sus esculturas vistas desde ciertos ángulos reaccionaban ante las piezas de Christian ofreciendo un soporte para los cuadros y en otros casos, enmarcándolos.

Por último, Victoire nos comentó lo que más le gustaba de México, y cómo era de esperarse, lo  que más le gusta es nuestra calidez.

Lo que me encanta mucho y también es relacionado con mi trabajo es caminar y conocer gente de forma casual, una vez conocí un herrero y me abrió las puertas de su casa y hasta me invito a conocer su pueblo, eso me encanta, la calidez.

Y cuando parecía terminar la charla, de pronto un recuerdo saltó a su mente y con los ojos llenos de un brillo singular, nos dijo:

¡Ah y las frutas de la mañana de los puestos, con granola y miel! yo creo que cuando regrese a Francia, eso va a ser lo que más me haga falta.

Christian Camacho, la mancuerna de Victoire en la exposición, también nos contó cómo se sintió con esta colaboración:

Todo pasó algo rápido. La Galería Arróniz nos invitó y nosotros nos pusimos a platicar. Es más complejo que lo que voy a decir, pero hay ciertas ideas que transforman los materiales con los que trabajamos. Buscamos encontrar equilibrios, transparencias y transformaciones con economías muy particulares, sólo que en Victoire se trata de un pensamiento más orientado a la escultura, y en mi caso, la idea proviene más de leer capas de información en lugares parecidos a pantallashojas y libros.

Para Christian fue muy agradable colaborar con  Victoire: “es increíble y me gustó conocer su mente, aunque haya sido sólo brevemente”.

Con Christian, tal vez por ser nuestro paisano, sentimos más esa confianza de poder preguntarle un par de cosas un poco más sensibles sobre el panorama del arte actual.

Le preguntamos sobre el elitismo que hoy se ve en ciertos artistas y ciertos grupos que al parecer apartan el arte para sólo hacerlo de unos cuanto y la iniciativa de Salón ACME para acercar el arte a todo el mundo.

Creo que lo que ACME está haciendo mejora año con año y me ha dado muchísimo gusto ser parte de ello en esta ocasión. Sobre lo elitista, creo que eso habría que quitárselo a todo.

Ante la responsabilidad que un artista tiene frente a la sociedad, Christian nos comentó:

Depende del artista, por supuesto. De por sí es muy difícil decir si la sociedad crece o mejora debido a las acciones específicas de sus participantes. En mi caso no soy sólo un artista, al menos socialmente soy también otras cosas… trabajo en un museo, soy educador, gestor, etc. Me interesan diversas cosas, como a todos. Lo que cierta afectación del arte me da, es el deseo de que estas cosas que me interesan pudieran, al mismo tiempo dignificar y re-imaginar críticamente al mundo.

Al final, con esta participación en Salón ACME, ambos artistas se sienten agradecidos y contentos de haber sido parte de ella. Más allá de sus coincidencias artísticas ante los materiales y sus propiedades que descubrieron tener Victoire y Christian, a través de lo expuesto en Salón, nosotros encontramos que esas coincidencias siguen creciendo hasta llegar a planos personales.

Tal vez algo que ellos no sabían es que ambos nos dijeron que consideran una de sus influencias artísticas más importantes a Matisse, o que a ambos les mueve la idea de trabajar y generar proyectos con gente de su generación. Incluso, pudimos darnos cuenta que ambos son un tanto reservados. Demostrándose que efectivamente todos nos encontramos conectados de una u otra forma, ya sea para bien o para mal, pero eso ya dependerá de cada uno.