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Por Leamsy Garrido.

Cada diseñador nos muestra un poco de la magia que son capaces de producir al confeccionar una prenda, y esto va desde el proceso que conlleva elegir los textiles con los que trabajaran, hasta perfeccionar los últimos detalles en la pasarela.

Pero las telas ahora no solo tienen como fin vestirnos o decorar una ventana, Benjamin Shine es un artista británico que lleva la magia del diseño, el arte y las telas, a otro punto.

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Una de sus colaboraciones más importantes y directas en la industria de la moda, fue con Givenchy, pero el verdadero arte comienza con un pedazo de tul. Shine toma un trozo de esta tela y es capaz de hacer una proyección enorme de gente en movimiento o de rostros tremendamente expresivos, su realismo es fascinante.

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Además de la tela, una de sus herramientas principales es una plancha para ropa, con este artefacto tan simple logra dar naturalismo a la obra mediante plisados.

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En su última exposición que tuvo lugar en Australia, Benjamin Shine usó más de 200 metros de tul para darles vida a increíbles figuras de entre 10 y 50 metros. El artista detalló cada pieza a mano, realizó desde el plisado hasta la parte de la costura y el resultado fue una exhibición llena de dimensión. Conoce más sobre el visitando este link.

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