REVISTA PICNIC Blonde Redhead @ Foro Indie Rocks! - Revista PICNIC

Blonde Redhead volvió a la Ciudad de México para formar parte de la Semana Indie Rocks!, entre otros importantes artistas de la escena independiente tanto a nivel nacional como internacional. Después de lograr un exitoso sold out para su show del martes 29, se anunció que, para fortuna de muchos fans, sería abierta otra fecha y así se extenderían las celebraciones al primer día de la semana junto al trío neoyorkino.

Sin embargo, Blonde Redhead es un conjunto al que aún después de tantos años, no se ajustan al término de “repetición”, y para su primer showcase por supuesto que no iban a duplicar setlist. Mejor aún, prepararon una interpretación completa de Melody of A Certain Damaged Lemons, álbum publicado en el año 2000.

Cualquiera pensaría que en temporada de huracanes y en una ciudad que se torna cada vez más caótica, salir en lunes y por la noche para ir a un concierto no suena muy atrayente. Pero muy contrario a eso, cuando Rosk, la banda telonera de la noche aún no llegaba al final de su presentación el venue ya se hallaba bastante abarrotado.

Luego de un lapso de tiempo considerable entre ambas bandas no dejaban de llegar al venue algunos solitarios o parejas de amistades longevas cuando de pronto y sin decir agua va, los gemelos italianos subieron al escenario en compañía de Makino. Callados pero sin derivar en soberbia alguna, Blonde Redhead puso manos a la obra y con gran concentración el grupo se dedicó por entero a sus manos, vista y oídos en los instrumentos.

Aunque abundaban los gritos, aplausos y peticiones por parte del público, ninguno de los tres hacía mucho contacto con su audiencia más allá de tímidas miradas y sonrisas contenidas, marcando el show por cierta solemnidad y distanciamiento. Aunque también resaltando por una gran fluidez y naturalidad con que interpretaban cada pieza; incluso cuando la acústica del lugar no fuese la ideal para escuchar su quito LP de inicio a fin.

La vibra se intensificó cuando “Where Your Mind Wants To Go” saltó al oído, seguida de algunas de las canciones incluidas en 3 O’Clock.  Entre dulzura, entonación y una atmósfera que dotaba de horizontalidad todas las compañías, la asistencia admiraba cada movimiento, cada cambio de ritmo, cada aparición de la voz cristalina de Kazu entre electrificantes sonidos que se colaban entre reverberaciones en seco.

Después de un medido encore, los hermanos Pace y compañía volvían para culminar con el entorno semionírico que, rodeado de matices oscuros y delicados, había terminado por tejerse para permanecer en el aire hasta un aplaudido “23” rumbo al final definitivo.

Algunos sonrientes y otros luchando contra su contenida insatisfacción, los asistentes aplaudieron y corrieron de vuelta a casa, saboreando la huella del día anterior en la que habitaron armónicamente la lluvia y diversos sonidos en constante progresión.

Fotos : Cortesía ( Claudia Ochoa)