REVISTA PICNIC Café; en contra de los paradigmas del cine actual - Revista Picnic
Revista Picnic logo
picnic_pam2017

Texto por: Yoss Arredondo 

Café es el nombre del segundo largometraje realizado por el cineasta, guionista y cinematógrafo mexicano, Hatuey Viveros. Largometraje ganador del premio al mejor documental en el Festival Latinoamericano de Biarritz, Francia; el reconocimiento a la Mejor Película en Visions du Reel International Film Festival; el premio Kukulkán para la distribución de cine en el Riviera Maya Film Festivaly ahora presentado en Cine Tonalá dentro del proyecto #MásCineMexicano.

Café retrata el proceso de duelo de una familia nahuatl, después de perder un ser querido.

La historia se desarrolla en la sierra náhuatl de puebla, donde Teresa, en compañía de sus hijos Rosario y Jorge, deben seguir adelante después de la muerte de su padre Antonio.

A diferencia de otros largometrajes, Café no está basado en entrevistas o testimonios planeados. Hatuey se enfocó en grabar durante un año, la forma de vida de la familia.

“La grabación se realizó en cuatro periodos, en las primeras dos semanas tratamos de describir los personajes para generar un contexto; era estar ahí con la cámara acompañándolos, caminar con ellos y observar las dinámicas de la casa.”

Lo que Hatuey pretendía, era realizar un largometraje de expresión. Más allá de los guiones con giros inesperados o historias muy complejas; a partir de la cotidianidad y las cosas sencillas para crear una gran historia, buscó romper paradigmas sobre lo que se supone, debe ser el cine.

El largometraje esta realizado 90% en idioma náhuatl, hecho que, más allá de crear una dificultad en la elaboración, fue un modo de llegar al punto más profundo y culminante en la familia. Logró expresar sin filtros el duelo de los personajes.

“Un factor muy importante para la realización fue no hablar náhuatl, porque ellos al saber que nadie del equipo entendía,  hablaban naturalmente, como si no existiéramos.”

Las verdaderas dificultades en la elaboración de Café, se presentaron en los permisos, pues al ser una comunidad rural, se vive aun con tabúes, con cuales  Hatuey tuvo que luchar.

“Fue un proceso muy complejo por todos los permisos, pues nos adentramos a la intimidad de una familia, pero no solo era la familia, era la comunidad, el cura y las autoridades políticas”.

Cine independiente vs cine comercial.

El cine comercial se vale de grandes guionistas, producciones, efectos especiales y un gran capital para su realización. Las películas de este tipo integran grandes estrellas en sus repartos; caras conocidas y consolidadas en la taquilla, las cuales interpretan personajes en función de una historia en busca complacer los gustos del consumidor de cada época, convirtiendo el cine en un producto.

Hatuey cuenta que en países como Canadá, Argentina y Francia, el cine es considerado parte de la cultura, por lo cual los cineastas pueden hacer películas sin tener que estar ligados a una estrategia de marketing o una monetización, como en México.

Café busca romper paradigmas sobre lo que se supone debe ser el cine y cambiar el tipo de historias, pues las mejores películas que podemos hacer son aquellas que conocemos muy bien, ideas con identidad y cotidianidad, dejar de lado la visión de un cine considerado como un producto, pues el cine es derecho, un lenguaje, un medio de expresión”.