REVISTA PICNIC Christopher Robin, un reencuentro inolvidable - Revista PICNIC
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En 100 minutos de película, el director Marc Forster desea impregnar en el espectador
una fábula que, aunque posee un buen mensaje, secuencialmente es lenta y laboriosa.
El famoso oso amarillo Winnie The Pooh, cobra vida en un peluche de felpa en
esta cinta protagonizada por Ewan McGregor (recientemente Lumiére en el Live Action
Beauty and The Beast) pero que aún con la ternura que abraza al osito, no deja de ser una
película que tarda mucho en llegar al clímax. Esta película para niños tarda mucho en poder llegar a ese mensaje que los niños bien pueden rescatar pero que para el espectador adulto es muy previsible.

@DisneyChristopherRobin

Es de remarcar que la animación, la puesta en escena, la edición e incluso la música son preciosas. Recrean perfecto el Bosque de los 100 acres, pero su aletargado tiempo desespera. Véase por favor esta película en su idioma original (inglés) con un acento británico, limpio y preciso… podemos decir que es perfecto para darle ese toque necesario a los diálogos y sobresaltos de los curiosos
personajes.

Si bien, la cinta al inicio te muestra un Christopher Robin niño que era soñador, juguetón,
curioso y creativo. Al paso de los años, se convierte en todo lo contrario. ¿En qué
momento? ¿Por qué así, Christopher Robin?

Ha faltado desentrañarlo más, desmenuzar un poco más de su persona para entender
mucho más las acciones del personaje. Tal como lo hicieron en la película de Hasta
pronto Christopher Robin del Director Simon Curtis del 2017, en la cual se apegaron más
a un testimonio real de Robin, quien incluso les parecerá asombroso pero no le interesa
actualmente nada de su osito Pooh y mucho menos, ha tocado un solo centavo de la
fortuna que su padre hizo con estos cuentos inspirados en él y sus peluches.

@DisneyChristopherRobin

Hasta ahora, ambas cintas tienen su toque único, su propia magia. Sin embargo, ninguna
de las dos llega al punto exacto, pues también hacen falta arcos consistentes, puntos de
giro más interesantes, progresiones dramáticas que aquí son tan ilusorias como los tarros
de miel del comelón osito de Disney o ¿será que Winnie The Pooh ya no es tan popular como se cree? El público decide y en las nominaciones estaría la respuesta. Sin embargo, es un noble esfuerzo, nostálgico pero no al punto de llorar.

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Agradeciendo como siempre por el espacio.
Para Revista Picnic
Gaby Recillas.

@DisneyChristopherRobin