REVISTA PICNIC Cine para melómanos: un recorrido por la filmografía de John Carney - Revista PICNIC

Por Fernando Valencia @fervalencia4

Cuando hablamos de musicales en el cine, de inmediato nos transportamos a producciones inmensas, estilizadas y rimbombantes. Alejado del aparato artificioso de estas cintas existe un subgénero dedicado a utilizar canciones como el alma y corazón de sus historias. Entra a escena John Carney, un director irlandés que lleva años haciéndose un nombre en la industria.

Carney es un hombre maduro, y en sus más de cuatro décadas de vida ha experimentado un gran recorrido entre la música y el séptimo arte. Su primera aparición en el foco de atención sería en los primeros años de los noventa, desempeñándose como bajista en la banda de culto The Frames. Ahí mismo tomó por primera vez una cámara para dirigir algunos videos de la agrupación.

Es evidente el gran respeto que como cineasta tiene hacia la música. Sus más conocidos trabajos la han tomado como motor absoluto para transferir todas las emociones que resultan demasiado complejas y complicadas de plasmar en un papel. Nunca permite que la gran calidad de sus bandas sonoras se robe por completo la atención de la historia, sino que por el contrario la usa para otorgarle profundidad y sinceridad en cada instante.

Su carrera cinematográfica se remonta a 1996, pero su relación con los musicales inicia hace una década con la aclamada Once, un drama dedicado a dos personas que desarrollan una atracción mutua, pero que al saber su amor condenado deciden expresar sus sentimientos grabándolos en un disco.

El filme presenta dos actuaciones magistrales de parte de los músicos Glen Hansard (quien fuera vocalista de The Frames) y la checa Markéta Irglová, pareja de Hansard en The Swell Season. Gracias al tema «Falling Slowly», ambos compositores vivieron el sueño de sus vidas al llevarse a casa el Academy Award por Mejor Canción Original.

Pasarían seis años antes de que Carney volviera a experimentar con esta temática. Con un mayor presupuesto y la ayuda de un elenco plagado de estrellas, que va de Mark Ruffalo y Keira Knightley a Adam Levine y Cee Lo Green, se estrena en 2013 Begin Again. Nuevamente, la cinta recibe excelentes críticas y logra una nominación al Oscar por «Lost Stars», perdiendo ante «Glory» de John Legend y Common.

Tras una polémica declaración sobre las dificultades de trabajar con Knightley, John Carney ha vuelto a las andadas con un reparto casi totalmente desconocido, utilizando niños actores sin ningún tipo de experiencia, y cuyo más grande requisito en el casting era la habilidad musical. El resultado es Sing Street, una comedia ligera ambientada en los ochentas, que ha recibido ovaciones generalizadas.

El soundtrack de esta producción fue nombrado por Consequence of Sound como la mejor banda sonora del año. La maravilla en este álbum, de acuerdo a la crítica especializada, es su capacidad de mezclar clásicos como The Cure, Hall & Oates, The Jam y Duran Duran, con nuevas composiciones que comprenden perfectamente la época en que se desarrolla la historia, y que permiten un revival de géneros espléndido, moviéndose entre el new wave, synth pop y demás estilos de la época.

No cabe duda que se trata de un arte que Carney ha perfeccionado con los años, y no debería sorprender a nadie que, de seguir por este camino, su nombre se encuentre varias veces a lo largo de las ceremonias de premios más importantes. La libertad con que sus guiones fluyen gracias a sus magníficas composiciones, combinada con su capacidad de encontrar talento actoral entre gente con sus bases en la música, lo vuelven un referente obligado de ese cine tan difícil de encontrar: el que nos habla directamente a los melómanos, que nos obliga a empatizar con sus personajes y nos permite encontrar momentos inolvidables contenidos en los tres o cuatro minutos de una canción.

En México seguimos esperando la fecha de estreno para Sing Street, mientras tanto ya podemos disfrutar de su soundtrack.

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