REVISTA PICNIC Cómo (no) hacer tu primera película - Revista PICNIC
MIRAI

Por Pía Gómez Escalante

Mi ópera prima ha sido mi verdadera escuela de cine, ningún libro, salón, consejo se compara que la experiencia de echarse el brinco al vacío y construir el paracaídas en la bajada.

Síndrome del impostor, fue lo primero que me pasó por la mente cuando me propusieron escribir sobre cómo levanté mi primer largometraje y es que me resulta extraño tocar ese tema sencillamente porque no tengo uno terminado.

Un poco de contexto. Hace dos años, mis amigos – mi equipo de trabajo – y yo,  decidimos que era hora de dar el gran salto. Después de producir, escribir, dirigir y editar más de 15 cortometrajes y una serie web nos sentíamos listos para hacer nuestra primera película. Teníamos un grupo de gente dispuesto a entrarle, con más ganas que experiencia, pero eso es lo que importa para levantar un proyecto así. Yo tenía un guión no demasiado complicado ni caro de producir. Sólo nos faltaba un detallito, una cosita necesaria para hacer cine: dinero. No teníamos un peso, no habíamos terminado la carrera, pero recientemente nos habían presentado Fondeadora. “Ya está, fondeamos un poquito de dinero y nos lanzamos. No necesitamos mucho, al fin que somos independientes”, fue lo que pasó por nuestras cabezas. Grabamos un trailer con algunas escenas del guión, le agregamos un video con nuestras caras pidiendo dinero y prometiendo lo bien que invertiríamos esa lana y lo subimos.

Al mes, con una campaña exitosa en la que recaudamos 50 mil pesotes y nosotros en la cima del mundo, empezamos la pre. Al equipo ya mencionado se sumaron otras personas increíbles, principalmente actores, que sospecho le entraron más al proyecto porque nuestra pasión y ganas se nos salían por cada poro, que por los dos pesos que les ofrecimos.

Primer día de rodaje, de los mejores de mi vida. Todo salía como tenía que salir, los actores y yo nos entendíamos gracias a los ensayos previos. El crew preocupado por ser eficiente y cooperativo. Todos en tiempo y todos amigos. Un día de llamado delicioso. 14 días de llamado después wrapeamos. Tenemos una película o eso creía hasta que me topé con un monstruo llamado post producción. Bendita tecnología, podíamos editar en nuestra computadora. Corte final y tenemos una película o eso creía. Hasta que me topé con un universo desconocido para el cineasta independiente o por lo menos el nivel de independencia (guerrilla) que manejo, llamado corrección de color, diseño de audio, masterización, DCP. Aunque suenen a tecnicismos cada una de esas cosas es necesaria para el resultado final, para cohesionar una película y darle un sentido completo, para que quede redondita, pues. Sin eso la película no está terminada punto. El problema principal es que cada uno de esos procesos es caro, obviamente ya no teníamos un peso. “No tengo una película” pensé. El mundo se me vino encima, me hacía falta mucha lana para terminar y ni de dónde sacarla. La opción fue pagar de a poquito cada proceso. Una película que sería terminada a ritmo de gallo gallina.

Y en esas andaba cuando el mismo equipo de trabajo y yo, tomamos la decisión de fondear y producir la segunda película de Mahzatlan, así nos llamamos, con el empuje de siempre nos lanzamos. Aprendimos de la primera película pedimos más lana y produje la primera película de José Luis Isoard, que está por terminar la post, incluyendo todos los procesos complicadísimos ya mencionados.

En conclusión cuando empecé este proyecto no tenía idea de lo que hacía, creo que ahora tengo un poco más. No me malinterpreten, no es un texto pesimista, la verdad es que lo haría otra vez si tuviera que. Del Bosque, la película que escribí y dirigí, es posiblemente el proyecto más grande que he emprendido. Esta película ha sido mi verdadera escuela de cine, ningún libro, salón, consejo se compara que la experiencia de echarse el brinco al vacío y construir el paracaídas en la bajada. En todo este tiempo he conocido a personas con historias parecidas, he viajado a varios festivales de cine y he aprendido mucho sobre miles de aspectos que es necesario contemplar antes (AAANTES) de hacer una película, distribución, publicidad, contactos en el medio, etc. No sabía nada de esto, pero ya lo sé, o por lo menos sé un poco más que hace dos años y es lo que cuenta. No tengo idea de a dónde vaya a llegar esa película en el futuro, pero me ha traído hasta aquí, porque el viaje aún no termina y para mi es bastante.

Y en esas ando. Dos años después tengo una deuda económica, una importantísima deuda de honor con todos los que fondearon y se involucraron en Del Bosque y Bosco pero con ambas películas en marcha y con el objetivo de que estén listas este año.

 

 

 

 

 

 

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