REVISTA PICNIC Cosmos de Andrzej Zulawski - Revista Picnic
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El registro realista-naturalista del cine no nació con el cine. Es una herencia del siglo XIX un poco tardía que se amolda muy bien con el cine sonoro. Las primeras imágenes cinematográficas son registros del cotidiano, una mirada testimonial. Inmediatamente después se convirtió en un divertimento que acompañaba a la magia (Meliés) y luego un juego entre el expresionismo alemán y el constructivismo ruso, el cine era un divertimento que no se preocupaba por la lógica, la realidad y la “verosimilitud” realista. Cosmos nos transporta a esta lógica.

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Un tono fársico-absurdo dentro del cine actual parece que no tiene cabida si no sucede en un mundo fantástico, onírico o surrealista. Parece que ya no podemos con ese prejuicio de creer lo que pasa en pantalla, de que parezca que sí pasa, incluso en el cine de animación. Ver un tono fársico en un contexto real parece un corto circuito. Pero es más por nuestros prejuicios y limitaciones que nos ha impuesto el canon realista-naturalista de la segunda mitad del siglo XX. Sobretodo Hollywood y su estilo de actuación con la adaptación del método de Stanislvski a la realidad norteamericana adecuado por Lee Strasberg en El Método.

De ahí que nos cueste trabajo entrar en el universo de la película Cosmos de Andrzej Zulawski. Los riesgos son necesarios en la vida y en el cine. Y el director se jugó en su obra póstuma el guiño al espectador que hace que el cerebro se vaya adelantando a conjeturas mientras transcurre la historia. Aquí poco a poco te va llevando a un tono al que no estamos acostumbrados y te choca si te lo tomas en serio y te sorprende agradablemente si te diviertes con el juego de la exageración y el absurdo planteado.cosmos-2015

En el fondo, lo fársico amplifica los vicios y obsesiones de la condición humana, para que ese reflejo sea como una casa de espejos de circo y veas tus vicios de carácter y reacciones a ciertas situaciones con ligereza y mucha más claridad. Vale mucho la pena verla para constatar qué tan contaminado está el cerebro de cada uno del canon hollywoodense. Y al mismo tiempo disfrutar de la exquisitez del cine europeo desparpajado.

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