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Era un martes cualquiera, uno de esos días en los que no pasaba nada. Llegó la noche y el tráfico habitual de la ciudad apareció. Sin preocupaciones por el tiempo, arribamos a la Taberna Luciferina, una casa antigua y remodelada con tintes industriales, de la colonia Juárez, la cual comenzaba a envolverse de esencias perceptibles y predecibles de un buen cóctel.

Foto: Cortesía de Zignum

Pronto nos dimos cuenta de que Zignum tenía toda la intención de hacernos pasar el mejor momento del día, con sus virtudes. Los primeros sabores en explotar en nuestras bocas fueron los del cardamomo y naranja, a lado de la versión reposada de Zignum. Después de este trago que permitió a la mayoría dejar de lado el estrés del día, inició la presentación de los mixólogos embajador de la marca, acto seguido llegó la magia de cada uno y con ellos un ambiente que dejaba de lado las fronteras.

Vimos y probamos cócteles de todo tipo, con sabores y aromas de todo el mundo, los cuales corrieron a cargo de los embajadores: Yiorgos Kouletsis, Karina Valenzano,  Benjamin Long, William Lynch, María Camila Ruíz,  Katherine Bedford y Daniel Pastor. Este último llamó nuestra atención al iniciar la presentación de su trago de una forma diferente:

“El mezcal es mi pasión, es el único alcohol en el que hay que matar a una planta para extraerlo del centro de su ser, el mezcal es el alma del agave, es místico, es ancestral y por eso es parte de nuestra historia”.

En ese momento descubrimos la razón por la que nos encontrábamos ahí. Daniel nos enseñó la relación entre el arte y la mixología. Que fue reafirmada al ver cómo preparaba su trago. Una mezcla de café, hecho a base de extracción tradicional y mezcal. Donde combinó su experiencia y pasión por ambos productos. Más adelante, cuando al fin logramos platicar con él, nos enamoró de su profesión, no con un gran speech o presunciones. Bastó ver la pasión en sus ojos cuando nos contaba sobre su vida detrás de las barras.

Daniel Pastor, orgullosamente mexicano, ha sido barista desde hace 15 años y mixólogo desde hace 10. Comenzó en un café,  donde le enseñaron todo sobre esta planta y encontró la pasión por ellas; años después llegó a la barra de un bar especialista en mezcal, donde le sucedió lo mismo que con el café: se enamoró.

Considera que la mixología es un arte, y nos convenció. “Un pintor, un músico, un artista, lo que hace es crear. Yo hago lo mismo; creo. Con armonía, como un pintor, con ritmo como un músico. Mis instrumentos son los jugos, la fruta, el mezcal y el café. Así como para el pintor su pincel o el músico su guitarra”

Daniel le apasiona el mezcal y el café por la fortaleza de sus tonalidades y lo místico de su origen, sabe que son un referente de México y es con los elementos que lucha desde su trinchera para enaltecer nuestro país. Presume nuestras tradiciones e historia a través de los aromas y sabores que hace explotar en los paladares de cada persona que prueba sus cócteles.

Después, para reafirmarnos que la mixología es un arte, apareció de una forma repentina Gustavo Ortega, el embajador global de Zignum, encargado de viajar por todo el mundo para conocer y reclutar a los demás embajadores. En medio de los cócteles y la presentación que ya tenía tintes de reunión en casa de un amigo. Platicamos con él.

Nos contó que en realidad él es arquitecto, pero la pasión lo llevó a estudiar mixología, se dedicó a crear tragos para bares y restaurantes, hasta que un buen día se encontró con la marca de mezcal Zignum, quien lo hizo embajador global. Ahora viaja por el mundo en busca de sabores y aromas nuevos para seguir creando. La singularidad con la que nos contó la similitudes entre el arte de diseñar una casa y el arte de diseñar un cóctel nos dejó asombrados.

“Cuando creas una casa debes seguir ciertos pasos. Sucede lo mismo con la mixología; tienes pasos a seguir para crear un buen cóctel: Primero, como arquitecto, debes poner los cimientos, que serían los agaves. Ya que tienes tus cimientos o agave, vienen las paredes; los destilados. Después los acabados (pintura, piso etc.), para nosotros serían los jugos o mezcladores. Por último llega la decoración de interiores: muebles, persianas, floreros etc. que en la coctelería serían todas esas cosas con las que adornas el trago (la sombrilla, frutas, hierbas). En ambas disciplinas, todo depende del ingenio y armonía con la que conjugue todos los elementos”

De esa forma tan sencilla y clara, Daniel Pastor y Gustavo Ortega nos enseñaron que la mixologías es más que sólo estar detrás de una barra sirviendo alcohol. Ser mixólogo es crear, llevar al espectador (cliente) a lugares diferentes, generar sensaciones y comunicar un mensaje. Igual que lo hace una pieza de arte de cualquier galería de la ciudad.