REVISTA PICNIC Dashboard Confessional @ Plaza Condesa - Revista PICNIC
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Texto: Brenda Arriaga

Con un pie en el nuevo milenio y la ola de súper estrellas nacidas de MTV, Dashboard Confessional sale del anonimato con su álbum debut The Swiss Army Romance. La onda del grupo iba más o menos relacionada a las vivencias cotidianas, historias comunes y lo caótico que resulta ser joven. Al final, un mancebo Chris Carrabba sólo podía desfogar líricas desde su experiencia.

Bajo la línea del rock alternativo con algunos matices emo, la banda de origen estadounidense logra posicionarse rápidamente entre sus seguidores con letras sencillas muy “ad hoc” al contexto de los noventa. “Hands Down”, “Vindicated” y “Stolen” son sólo algunos temas que trascienden el tiempo y traen a Dashboard Confessional hasta México.

En 2016, el Corona Capital fue el escenario que retumbó por primera vez con los sonidos nostálgicos del grupo; quedaba una cita pendiente, una segunda visita porque los mexicanos añoraban revivir los viejos tiempos. Así es como el ambiente del Plaza Condesa se impregnó de melancolía la noche del sábado pasado.

Poco después de las 20:00 horas, las luces del “venue” se apagaron súbitamente para fijar la atención sobre los instrumentos de John Lefler, Scott Shoenbeck y Mike Marsh. Los reflectores se tornaron azules y desde el fondo del escenario salieron los músicos para tomar sus respectivas posiciones. “The good fight” encendió los motores de la noche con una energética interpretación.

La velada musical a cargo de Dashboard Confessional recorrió temas emblemáticos del grupo como “Don’t wait” y “Stolen”, previamente a un acto en solitario de Chris Carrabba. Situado en medio del escenario vestido de negro y entre luces tenues, el líder de la banda apareció acompañado de su guitarra acústica para cantar “The Places You Have Come to Fear the Most”, “Ghost of a Good Thing” y “The Swiss Army Romance”.

Después del acto solista, los demás integrantes del grupo aparecieron nuevamente en el escenario. Ésta era una noche entre amigos por lo que la segunda parte del show continúo con piezas íntimas y melancólicas como “Screaming Infidelities” y “Vindicated”, que fueron coreadas a todo pulmón por los presentes.

Los asistentes seguían a una sola voz a Chris Carrabba y compañía hasta que finalmente sonó “Hands down”, tema que arrancó versos profundos desde las gargantas de los espectadores. Cual himno, las estrofas de esta última canción retumbaron el Plaza y en unisono acabó la nostálgica noche con agradecimientos del grupo y la entrega absoluta de una generación que recordó viejos tiempos en una noche.

Fotos: Paola Baltazar