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Daniela Edburg, (Houston, Texas) fotógrafa surrealista graduada en artes visuales por la Academia de San Carlos de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Su carrera como artista tomó forma a partir de su pasión por la literatura fantástica.

Aunque en un principio Edburg, contempló como medio de expresión la palabra escrita, e incluso publicó algún cuento en su infancia; optó por la combinación entre texto e imagen, que  le permiten lograr narrativas complejas cargadas de símbolos. Desde niña estuvo interesada por el arte. Solía visitar con frecuencia talleres, galerías y museos para acercarse a las obras.

Su pasión por las letras le ayudó a encontrar en la imagen, una enorme oportunidad para plasmar universos que sólo se encontraban en su mente.

Sus fotografías tienen un amplio campo de temas: desde la muerte y el tedio de la modernidad, hasta la integración entre lo imaginario y lo real que encontramos en nuestro acontecer diario . Por su influencia artística,  su obra cuenta con muchas referencias a obras clásicas .

A lo anterior se suma un técnica muy pulida. Sus obras resultan impactantes a los ojos del espectador por el uso del color y texturas en contraste con el discurso de las situaciones planteadas. A escenas solitarias, lúgubres y violentas; se agregan colores pastel, mucha iluminación, además de  sustituciones de elementos por otros, que podrían ser reflejo de una mofa a la época.

La creación de sus series fotográficas comienzan con una idea principal que después será desarrollada a partir de un largo proceso personal.

Sin duda, algunas de las más impresionantes son: Remains of the day y Killing time. En esta última, el título se vuelve literal: hongos atómicos como protagonistas en diferentes contextos humanos, donde las imágenes giran en torno a la explosión observada casi con normalidad.

Algunos paisajes comunes en la obra de Daniela Edburg son: los parajes abandonados, los campos de flores brillantes, los bosques inhóspitos, o bien, interiores sombríos donde mujeres, en su mayoría jóvenes con caras inocentes, son protagonistas de historias solitarias. Las texturas siempre suaves, como si al pasar los ojos sobre una montaña o un cuerpo fallecido, pudieras acariciarles.

Una de las series donde se puede notar con mayor precisión es The sample project. En ella los desiertos generados en varios ambientes son comparados con materiales artificiales que se funden gracias a la introducción de una mano anónimo. Para los tejidos que aparecen en la serie, la autora aplicó sus conocimientos en crochet, actividad en la cual encuentra una metáfora del tiempo.

Su trabajo ha sido exhibido en China, Brasil, España, Argentina, Uruguay y Chile. En México sus fotos se presentan en la galería Carrillo Gill. Daniela Edburg es una artista que avanza gracias a la precisión con que cada elemento se manifiesta.

Detrás de su obra hay un sello femenino inigualable y una crítica social apenas perceptible por el manejo del mensaje en forma narrativa.