REVISTA PICNIC De un libro fantástico a ilustración mexicana: Cocolvú - Revista PICNIC
Todas la pecas del mundo

Externar la visión del mundo que tenemos nunca resulta una tarea sencilla, comprende un arduo trabajo que emplea gran cantidad de tiempo. Por lo tanto, implica la creación de un estilo y una técnica propia, así como llenarse de estímulos externos para plasmar algo muy nuestro.

Pero la libertad para expresarse lleva consigo la libertad también de escuchar.

Irreverencia, diversión, color y felicidad es sólo un poco para poder definir el trabajo de Cocolvú, quién denota el sentido positivo de la vida a través de cada proyecto.

El mundo de la ilustración es por completo un momento para inmiscuirse manera completa, cada artista es creador de un mundo con sus propias reglas, en el que se permea no sólo una mente distinta sino un universo avasallante lleno de sus creencias, estilo de vida y valores. Lo que cada uno transmite podría implicar fantasías tan diversas como únicas.

El proyecto surge hace 6 años, después de que Rodolfo estudiara una especialidad en ilustración en la Academia o Escuela EINA de diseño en España.

¿Cocolvú? Razón que se alimenta de su infancia, después de lo que llamaríamos una “cascarita” en la primaria y que un niño le dijera que tenía la cabeza tan dura como un coco tras haberse dado un golpe con un balón. Combinado con la palabra Popol-Vuh; -quizá aquí a muchos nos haga sentido, quién no tomó el libro de la comunidad entre sus manos para leer al sagrado pueblo Maya-.

 

Como artista, me veo obligado a dibujar y pintar sobre lo que se cruce en mi camino. ¿Por qué parar en pinturas y murales, cuando puedes pintar en sofás, mesas, sillas, puertas y zapatillas de tenis? El video también es una gran parte de mi trabajo; stop motion, ‘live painting’, así como varios proyectos de animación musical y video. En mi trabajo deseo transmitir armonía, emoción, sonrisas, carcajadas, buen gusto, ganas de echarse una chela al ver mis diseños y sobre todo sonrisas en la cara de quien se tope con alguna de mis obras.

Como sabemos, para cada proyecto uno debe adentrarse en la mente de cada cliente. En gustos, sabores, vida, para así familiarizarse y poder dar vida a o que viene.

Todo es como un platillo en el que este debe quedar satisfecho, prácticamente yo me adentro en la cocina para crear un buen platillo.

Cada pincelada de Cocolvú refleja un pedazo de nuestra cultura: animales fantásticos, máscaras, mundos coloridos, rostros afables, piezas ornamentales y más.

Para Rodolfo cada trabajo lo complementa y satisface de manera distinta. Sin embargo, existen en su carrera tres de ellos que ha disfrutado más:

Su viaje a Tokyo para pintar un mural en vivo, el desarrollo del arte del disco con Alfonso André, baterista de Caifanes y un mural para el showrroom de Habre 64 en apoyo de converse. En los que ha recibido no sólo el apoyo total, sino la libertad y respeto completo de su arte. Que seamos honestos, como artista debe ser lo más preciado.

El boom del diseño y la ilustración ha inundado cada medio que le es posible, lejos de las calles, se permea a piezas de uso común, como sofás, tazas y ha saltado del papel y los marcos para llenar nuestra vida de un sentido distinto. Para Cocolvú esto es como un tren; el reto está en subirse o dejarlo pasar, llenando el vagón con pasión, sabor y gusto.

Su trabajo no se rige de tendencias especificas sino de una combinación miles de ellas.

Todo lo que hay allá afuera, en la calle, en las banquetas, en el suelo, en el aire, en las paredes, en redes sociales y todos los medios de comunicación posibles. Hay que estar como esponja viendo, oliendo y comiendo de todos lados para no quedarse seco como almeja sacada del mar.

Así que si quieres adentrarte en un mundo fantástico lleno de formas y visiones que parecen míticas, conoce más sobre el trabajo del oriundo mexicano que nos ha llevado al lo largo del globo aquí.