REVISTA PICNIC Día Dos, Corona Capital @Autódromo Hermanos Rodriguez - Revista PICNIC

Despertarme fue todo un reto, las piernas ya no me rinden como antes. Aún recuerdo esa vez cuando corría de Portishead para ver a los Strokes. Ahora, mi emoción era exhaustiva por Green Day pero mi cuerpo pedía una tregua. Nuevamente los alrededores parecían bar público, crucé otra vez el Autódromo para llega al segundo día del Corona Capital.

Mi Corona en el Escenario Doritos y Levis Tent.

El acceso para el segundo día parecía retén militar, los objetos decomisados eran variados. En efecto, lo predominante era alcohol en bolsitas y drogas, mariguana por doquier. Tras pelearme con un policía que me tiró un thermo vació, accedí al lugar. Por más que corrí al Corona Light, solo llegué al cierre de Honne, acto que me perdí gracias a los cuarenta minutos de fila que hice.

El calor en este segundo día era más intenso, de la manera más inteligente posible un servidor iba totalmente de negro, caso que me resultó convertirme en una papa de sudor rapidamente. El remedio más rápido, empezar la primer ronda de cerveza, me quede en ese escenario esperando a Whitney que me causaba mucha intriga ver en vivo. Gracias a una tarde mágica la presentación se vio envuelta a través de muchas texturas dentro del set tomando la experiencia de escucha como el factor principal. Interpretando Light Upon the Lake, esta presentación me gano directamente en el corazón. Sin duda una acto que me gustaría volver a ver.

Fotos: Sha Lugo

Para esperar a DuaLipa, entré a ver la propuesta de Ernest Greene mejor conocido como Washed Out. A través de los visuales psicodélicos la mariguana empezó su primera aparición. «Un toque date un toque güerito disfruta del viaje o quieres chela», un desconocido tratando de hacer platica mientras sonaban los temas de «Mister Mellow».

De la manera más fugaz todo se iba llenando, la razón DuaLipa, uno de los actos pop más esperados. Y es importante señalar que este escenario no fue suficiente para la chica de la mirada bonita, gracias a sus sensuales movimientos, su voz y la energía que desprendió en vivo. «New Rules», «Scared to Be Lonely», «Genesis», «Lost In Your Light» fueron un salto enorme en el sonido, el cual se podía escuchar hasta los alrededores de la carpa.

Sí ayer sufrí con los odiosos empalmes, el domingo tuve que lidiar otra vez con esta dura tarea. Ahora ¿ The Sounds o The Drums? Dos proyectos que he visto un par de ocasiones. Atmósferas diferentes y ritmos expectantes llenos de ritmo y felicidad. Opté por los de suecos. Y su show al parecer llamó demasiado la atención todo lucía lleno. Para continuar con la potencia y energía, Maja, la vocalista lucía radiante, con una fuerte linea de guitarra, sus cantos eran acompañados de manera perfecta. «Shake Shake Shake», «Living In America», «Painted By Numbers» y «Outlaw» fue algo que sonó den este set.

Cold War Kids, Alt-J y Grizzly Bear una dulce dosis de tranquilidad.

Las cervezas seguían pasando, mi cansancio aumentaba pero Green Day me esperaba. Así que para los siguientes dos actos que venían en mi itinerario opté dejarme llevar, relajar los músculos y las piernas para observar a dos bandas que por alguna razón extraña nunca había logrado ver en vivo. En actitud de tío en festival metalero opté por ver a Cold War Kids desde la cabina de sonido, experiencia que me dejó suaves una presentación plana.

Con un repertorio seco y con una nula interacción con la audiencia, sonaron temas «Can We Hang On», «Lost That Easy». «Miracle Mine» y «Hospital Beds», mi primera decepción de esta edición.  Sin muchas ganas salí a ver a Grizzly Bear, acto que me tranquilizó y me dio las ganas suficientes para continuar el día. Simples y con un ensamble entre la voz, los teclados y las luces este show regaló perfectas armonías a través de la simpleza de un audio detallado.

Con Painted Ruins, Grizzly se llevó uno de los mejores discos del año. Haciendo uso de esto, mis ganas por escuchar tracks de este material aumentaban conforme pasaba el show, así fueron sonando: «Losing All Sense», «Mourning Sound», «Four Cypresses  «Three Rings». Para seguir con las luces acopladas, la magia de «Two Weeks» fue mi himno indie perfecto», una canción que te transporta a una tarde soleada de otoño.

Después de declarar su amor a los dorilokos, la banda ejecutó un tramo de Shields. Disco que también me cautivo con «Sleeping Ute», «Yet Again» y «Sun In Your Eyes». Todo terminó, me quede con ganas de más pero el show de Alt-J empezaba a sonar, el traslado conforme avanzaba la noche era más denso, todo se complicaba por lo que mi experiencia para ver a los británicos se limitó a solo observar desde lo lejos el escenario.

Con un juego impresionante de luces y unos cubos que dividían a los tres integrantes, este fue el show fue una grata sorpresa pues sinceramente en esta presentación no esperaba más que «Brezzeblocks» y «Fitzpleasure», he vivido a legado de esta banda después de An Awesome Wave. Disco que de manera inteligente tocaban de manera casi- completa.  «Matilda», «Dissolve Me» y «Tessellate» completaron esta experiencia.

Un sueño hecho realidad… Green Day en México.

Me salté a Phoenix, mi razones hacer feliz a mi pubertad con Green Day, pero puedo decir que su show es de los mejores del año. Con el set que observe en Coordenada me basta para recomendarlos. Seguramente «J-Boy», «Ti Amo», «1901», «Girlfriend» y más canciones sonaron en el set pero en esos momentos solo me importaba una cosa y obvio era escuchar algo de Dookie y American Idiot en vivo.

Tras un poderoso intro de Queen, el conejo rosa comenzó para animarnos. De manera rápida sonó «Know Your Enemy», desde ese momento todo cambió. Se me olvidó que estaba en un festival y todo se convirtió en un show en solitario. Con «Holiday», «Letterbomb», «F.O.D», «Hitching A Ride» todo era felicidad, no dejaba de saltar y gritar como loco. Energía, esa es la palabra perfecta para definir esta atmósfera pues Billy, Mike y Tré dejaban todo el sudor en cada canción.

El calor de las luces y el fuego nos tenía sudando a todos, la necesidad de bailar y celebrar este concierto me obligó a moverme lo más cerca que pudiera llegar. Todo era una fiesta punk, con cada canción me sentía realizado. Constante mente miraba el reloj y todavía quedaba bastante tiempo, no podía dejar de pensar en todas las canciones que faltaban y ahí va «She», «Minority» «St Jimmy» sonaron de la mejor forma que jamás imagine.

Para el resto del show empezó lo emotivo para «When I Come Around», «Basket Case» y «King For a Day» no dejaba de llorar, cantar abrazo de mis amigos y tratando de recordar lo que esas canciones significaron para mi hace más de 10 años.

Con el encore tome un respiro más, no dejaba de gritar, mis ojos brillosos venían el stage que anunciaba el logo de la banda. Antes de esto sabía lo que venía y para ello decidí que el slam era la parte que me faltaba realizar, «American Idiot» y «Jesus Of Surburbia» me hicieron sentirme adolescente, todo para festejar el disco que siempre quise comprar en un mixup.

Tras la experiencia de saltos y empujones, «21 Guns» y «Good Riddance» fueron el cierre a un CC17 más. Mismo que tuvo la dicha de darnos un show apropiado para vivir esta experiencia. A lo lejos las voces me hicieron recordar las críticas previas al show de los californianos. Escuché de todo: «Perdí mis zapatos», «Me sangró la nariz desde She», «Este ha sido el mejor headliner del corona». Los alrededores celebraban una época, una banda que nos dio un respiro, una forma de ver la vida y de disfrutar la música como algo más que un acorde de guitarra. Arrastrandóme logre salir del evento, mi cara mostraba una dulce sonrisa y las lagrimas de felicidad, esperando un corona más.

¡Te quiero mucho Corona Capital, han sido ocho años perfectos. Pero con Green Day hiciste felices a miles de almas y a varias generaciones de adolescentes rebeldes. Nos vemos en el 2018!

Fotos: Sharon Lugo