REVISTA PICNIC Dorit Chrysler, experimentación al borde de lo desconocido - Revista PICNIC
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Dorit Chrysler se ha dado a conocer por su extraordinaria habilidad para imaginar y tejer atmósferas lúgubremente eléctricas, gracias a un instrumento poco común: el theremín, inventado en 1928 (por el ruso Lev Thermen).

La artista de origen austriaco, ya con el epíteto de «Diosa del theremín» llega por primera ocasión a la Ciudad de México para presentar su solitario, pero completamente fuera de este mundo, performance en el Festival Nrmal. 

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Como en años anteriores, Nrmal no sólo se ha distinguido por invitar a su festival a  propuestas que van de lo under a lo legendario, de la fiesta y exploración de sonidos nocturnos al avant-garde, dejándose tentar por el kitsch de pasada.

Además de ofrecer a su audiencia un abanico de posibilidades sensoriales y de experiencias sonoras, muchas veces de la mano de lo audiovisual.

 Nrmal se permite rebasar y jugar con los límites entre la industria, las dinámicas de recepción cotidianas y la creación artística, para abrir la puerta hacia los showcases sin posibilidad de repetición. Tal es el caso de Dorit Chrysler.

El año pasado, la presentación de Pierre Bastien giraba en torno a aparatos que funcionaban gracias a ligas de hule. Este año, Chrysler toma la estafeta para brindarnos un espectáculo en el que su único instrumento para manipular los elementos acústicos del ambiente no necesita ser tocado.

Como si se tratara de invisibles cuerdas de aire, el theremín se ejecuta, no se toca.

Con una larga carrera de casi veinte años jugando con el theremín, Dorit Chrysler ha estado en contacto con la música prácticamente toda su vida. Iniciando con el canto desde pequeña, siguiendo con sus estudios de musicología durante su juventud adulta y posteriomente con el descubrimiento del theremín, la austriaca de los dedos mágicos hace magia con uno de los instrumentos más raros del mundo.

Su discografía no es escasa, siendo Sea of Negligence (2011) uno de sus trabajos más importantes. Sin embargo, es mejor conocida por sus colaboraciones para la musicalización de documentales, filmes e incluso en la producción de materiales que incluyen tanto el trabajo de Mercury RevPortishead, Swans una gira a lado de Trentemøller, hasta exposiciones en el MoMA.

Con un instrumento que se vale de un acercamiento invisible, aunque más estrecho, a los fenómenos físicos del mundo. Chrysler nunca deja de emparentar el sonido con la sensibilidad humana.

En la percepción de cada uno de sus dedos contiene las claves para tejer escenarios lúgubres, eléctricos y escalofriantes cuya belleza radica en estar a borde de lo desconocido.

Podría sonar a cliché aquello de cerrar los ojos para escuchar mejor, pero si uno lo intenta, su magia sonora suena casi a un engaño hipnótico de una típica escena de sci-fi. Sin embargo, esos sonidos espectrales y erizantes, se acompañan a la par de su voz. Son el boleto a un viaje a través de las ondas magnéticas del mundo que armonizan.

Como resultado, quedamos ante un sueño bastante lúcido donde la magia corre a cargo de la tecnología y la imaginación. Entre repentinos beats y acompañamientos de secuencias ya preparadas, Dorit Chrysler tiene el don para acercarnos al mundo físico que nos resulta invisible, pero que podemos oír.