REVISTA PICNIC Easy, nueva serie de Netflix - Revista Picnic
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Si algo es claro, es la influencia de Éric Rohmer (Le Genou de Claire, Pauline à la plage) en Joe Swanberg; director de esta nueva serie que trae Netflix desde septiembre de 2016: Easy.

Es claro, porque la serie dividida en ocho capítulos, confronta la moral del espectador con los conflictos que sus protagonistas atraviesan. Conflictos comunes en estas sociedades moderno-capitalistas que sirven como escenario preciso para ver sufrir y caer a las personas que la habitan. La serie -como en las six moral tales de Rohmer– mantiene los conflictos personales como guía de estas historias, que más que eso, se convierten en retratos sutiles del ser humano citadino. Chicago, una ciudad que alberga un invierno frío como el corazón de algunos personajes de la serie, frío pero con espasmos de calidez, al verse envueltos en relaciones de amistad, amor, respeto, igualdad y auto aceptación.

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Easy busca el realismo en su forma, busca los silencios, las metáforas visuales y la sencillez en su realización. Como ya lo mencionaba, busca explorar los porqués del ser humano, sus defectos y cómo los comparte con los demás, no sólo con sus allegados, también con la sociedad en general; todo esto con situaciones muy cotidianas, salidas de un día de trabajo en la oficina o una noche de intimidad con tu pareja, comunes pero no por ello banales, comunes pero con el peso suficiente para llevar al espectador a la autorreflexión, como alguna película de la etapa setentera de Woody Allen (Annie Hall, Hannah and her sisters)  hasta la magistral y multi premiada (Sex, Lies and Videotape) de Steven Soderbergh.

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Sex, lies and videotape, 1989

Una pareja conformada por una actor que monta una obra en Chicago (Micheal Chermus) y una mujer de negocios (Elizabeth Reaser), pasando por una etapa en la que el morbo y el libido se han apagado, por la cotidianeidad del trabajo y los hijos. Dos hermanos que comparten la pasión por la cerveza; uno, joven y sin mucha estructura en su vida (Dave Franco), el otro (Evan Jonigkeit); con un trabajo de oficina que le aseguran un futuro estable a él  y a su recién embarazada esposa. Juntos deciden emprender un viaje y poner una cervecería, empresa difícil para la situación tan distinta que viven. Un ilustrador que vive sus últimos años de fama (Marc Maron), sostiene una relación casual con una artista emergente (Emily Ratajkowksi), aún estudiante, millenial. Ambos encontrarán un vacío en el arte del otro, pero también una brecha que los obliga a actuar con impulsos, cada uno desconociendo el mundo del otro.

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Estas son algunas de las historias/retratos que Joe Swanberg nos propone como conflictos morales, como conflictos sociales modernos. El director nos lleva por un túnel de reflexiones y cómo buena obra narrativa, nos genera preguntas. ¿El amor sigue siendo amor? ¿El arte sigue siendo arte? ¿La soledad se ha convertido en la nueva compañía del hombre? ¿Crecer implica hacer cambios radicales?

No es casualidad que en Easy se puedan ver reflejados muchos autores que se han hecho las mismas preguntas o que con sus obras nos han dejado reflexiones similares. Swanberg escribe Easy y la realiza con muy buena factura. Sus actores son orgánicos con los retratos que propone, su cámara no busca más que presentar y mostrarnos como estos conflictos se desenvuelven en el invierno de Chicago. Y si, Easy podría pecar de ser muy benevolente en sus resoluciones, podría parecer que sus personajes “entienden muy rápido” su lección de vida. Lo que la serie busca es presentar las conclusiones a manera de silencios, de espacios que los personajes prefieren dejar en el vacío ya que las respuestas y las lecciones aún no se han aprendido, muchas de ellas tardarán años en aparecer. Es así como Easy nos muestra una extraña conformidad en la que preferimos vivir, un extraño silencio que nos vendrá a torturar con preguntas nuevas en un futuro no muy lejano.