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Uno de los grandes placeres de esta vida, sin duda alguna, es comer. Nadie es capaz de resistirse a un platillo de la alta cocina gourmet y menos a un guisado cien por ciento casero. Comer es indispensable para la vida y la felicidad, bien dicen que “barriga llena, corazón contento”. Lo que también es muy cierto es que de la vista nace el amor y cuando te encuentras con un platillo o guisado con una mala presentación, el gran placer de comer puede verse truncado.

La cocina es todo un arte, genera sentimientos y sensaciones que nos estremecen. Sólo que estos sentimientos y sensaciones son efímeros, se quedan en cada uno y se pierden conforme el aroma se esfuma en el ambiente. Pero qué pasa cuando este arte tan efímero logra ser inmortalizado para deleite de todos? La respuesta la encontramos en las fotografías de Mikkel Jul Hvilshoj, fotógrafo danés que retrata la cocina de manera original.

Con la amplia experiencia en fotografía publicitaria y editorial con la que cuenta, Mikkel creó una serie fotográfica que le ha dado la vuelta al mundo. Su fotografía retrata los platillos antes de ser cocinados, con una especie de deconstrucción, muestra los ingredientes de las recetas justo antes de que estos caigan al sartén.

Su fotografía es sutil y minimalista, Mikkel describe su trabajo como “dinámico, elegante y con cierto lujo”. Basta con ver una de su foto para darte cuenta de eso. Congela de manera acertada la serenidad y alegría de la cocina. Esto lo logra gracias al uso de luz blanca y colores mate, característicos de su trabajo; la simetría constante, permite un modo de lectura rápido y universal que nos permite descubrir el platillo a cocinar.

Sin duda, el arte de la comida es bien representado por el arte de Mikkel, quien se ha convertido en un referente de la fotografía de alimentos.