REVISTA PICNIC "El deseo de ser extranjeros": El rock and roll hecho en México - Revista PICNIC

En Estados Unidos a principios de los cincuenta surgía uno de los movimientos más importantes en el mundo: el rock and roll. Comenzó como una corriente contracultural y variante de la música hecha por negros, logró impactar a la sociedad americana y dejó de ser un sonido marginado para volverse masivo y llegar a su punto más alto de popularidad con la llegada de Elvis Presley. Después de esto se generó toda una industria (películas, ropa, discos, etc).

Mientras en nuestro país todo sucedía a la inversa. El fenómeno llegó en un principio de manera muy discreta y sólo a los jóvenes de clase alta, es decir aquellos que tenían el privilegio de poder cruzar la frontera o padres que se ausentaban por viajes de negocios y regresaban con algún regalito. He aquí donde empieza el desorden, los adolescentes adinerados hicieron del rock and roll una moda y una forma de vivir. Pretendían ser norteamericanos, hablaban, vestían, cantaban y bailaban al puro estilo estadounidense. El escritor José Agustín aprendió a hablar en inglés gracias a la música que escuchaba.

Pero en un país conservador, las familias comenzaron a alarmarse y no veían con buenos ojos los bailes frenéticos de sus hijos. Este fue un punto importante para que el rock and roll llegara a la clase media y entonces ahora sí el «vandalismo» se hizo oficial, porque ya era del gusto de las clases populares. En 1959, se estrenó la película King Creole de Elvis Presley dirigida por Michael Curtiz, aquí se conoció bajo el nombre de El Rey Criollo. La proyección fue un completo desastre, los jóvenes que asistieron se encargaron de destruir la sala de cine, arrancando las bancas  y lanzándolas contra cualquier cosa.

El gobierno tenía que hacer algo. Convirtieron al rock and roll en algo bien visto por la sociedad de renombre y entonces Angélica María, César Costa y Enrique Guzmán se volvieron los mayores exponentes del género: retacados, elegantes y modestos en sus presentaciones. Se dedicaron principalmente a interpretar versiones en español de canciones originalmente cantadas en inglés. Fueron las caras bonitas del movimiento titulado «Los Grandes del Rock» .

Los grupos en México

Existían otras bandas de prestigio pero de menos fama. Los locos del Ritmo triunfaron primero en Nueva York, alternaron con The Doors en Los Ángeles, fueron aplaudidos por Elvis. La agrupación se destacó por ser la primera en hacer canciones propias. «Eludieron a la gringada de ponerse un nombre en inglés» narra José Agustín en su libro La contracultura en México: la historia y el significado de los rebeldes sin causa, los jipitecas, los punks y las bandas. Gloria Ríos fue pionera, de las primeras mujeres en tocar y traer toda la moda del rock and roll, desafortunadamente no tuvo relevancia. Sus bailes fueron copiados por las adolescentes de la época.

Dugs Dugs fue otra banda que sonó desde principios de los sesenta, pero que alcanzó su fama después del festival de Avándaro. Sus integrantes modificaron el rock and roll y su moda generada, eran como los raros pero seguían oscilando entre el estilo norteamericano. Se dieron a conocer por su versión de «You’ve Got to Hide Your Love Away» de The Beatles.

Javier Bátiz, originario de Tijuana, se mudó a la Ciudad de México a mediados de los sesenta. Se destacó por ser un gran guitarrista, influenciado por la música hecha por negros. Fue lo contrario al rock hecho por los fresas. Su perspectiva era diferente debido a la cercanía que tuvo con la frontera. Toda la inspiración para hacer música vino de la película Blackboard Jungle del director Richard Brooks. El filme muestra un poco cómo vivía la juventud la llegada de Bill Haley & His Comets.

El escritor Carlos Monsiváis escribió alguna vez, después de lo acontecido en Avándaro, algo que explica a la perfección lo que pasaba en los sesenta en México: «Si lo que nos une es el deseo de ser extranjeros, estamos viviendo en el aire». Un movimiento que sólo pudo ser desbancado con la llegada del rock en tu idioma, que fue lo contrario de lo creado en los cincuenta, sesenta y setenta.