REVISTA PICNIC El placer es mío - Revista PICNIC

Elisa Miller, contribuye a la historia del cine mexicano con el largometraje El placer es mío, la cinta se aleja de símbolos nacionalistas, proponiendo un escenario neutral y  una historia original que dista mucho de seguir alguna formula narrativa o prototipos de personajes arquetípicos.

La sencillez de la historia: Una pareja decide vivir en medio del bosque lejos de todo, de la ciudad, de presiones familiares, sociales y laborales. Aventurándose a experimentar  su vida en pareja, creando una rutina para satisfacer sus deseos sexuales,  se convierte en una propuesta profunda al acercar con recursos sutiles, como metáforas cinematográficas, a la interior de Mateo y Frida,  y  al deterioro de  su relación hasta llegar a situaciones perturbadoras. Parece, en principio, que el objetivo de los protagonistas ha sido cumplido, vivir  idílicamente en el campo,  sin embargo la fachada de tranquilidad se  caerá en cualquier momento, porque por más aislados que estén no escapan de sus miedos, pasado, perversidad, ni de sus ausencias.

El tiempo cinematográfico se experimenta desenvuelto y tranquilo, los acontecimientos   poco apoco va subiendo de tono y sin prisas lleva al espectador al desconcierto, a una impresión que tardará un rato en digerir.

 

El placer es mío  se presentó en el Cine Tonalá  como parte de las actividades del programa #MasCineMéxicano, el cual  se encarga de promover el séptimo arte nacional, abriendo el diálogo entre  creadores, artistas  y espectador. En esta ocasión se contó con la presencia del actor Fausto Alzatí (Mateo) quien de manera fresca, compartió su experiencia en su primer rodaje, y por si fuera poco en su primera participación como  actor.

Fausto, aprendió actuar mintiéndoles a sus papás, comentó de manera juguetona, haciendo referencia que en realidad todos vamos actuando en la vida, pero el trabajo de un actor es hacer conciencia sobre esos momentos, y analizar los recursos comunicativos presentes para representar una situación y generar emociones. En este proceso se ayuda de la meditación, a través de ella, comenta, se  llega a estado raros  donde te desconoces y parece que actúas de manera repetitiva, lo mismo sucede en el set.

Manolo, fue un reto como personaje. Fausto se describe como una persona alegre hasta el punto de ser molesto para los demás,  Manolo es un tipo depresivo, sumido en la incomprensión de su propio ser y entristecido por la muerte de su padre. Para encontrar conexión con el personaje pasaba tiempo con gente parecida a Manolo, también figuraba la historia del personaje en su imaginación, con un ejercicio somático, “cuando sentía  una piedra en la panza sabia , aquí está Manolo”. Lo que hay en común entre Fausto y Manolo es el sueño de irse lejos, vivir en un lugar apartado, dejar todo atrás.

 

Fausto Alzati, subrayó la importancia el trabajo de la actriz Edwarda Gurrola (Rita),  considerándola una gran actriz y compañera. Lo mismo de la directora Elisa Miller quién  tiene una cualidad para provocar el lado creativo de los actores.

 

 El placer es mío, fue presentada en el Festival Internacional de Morelia, y seguro  atraerá la mirada de la critica cinematográfica.