REVISTA PICNIC En búsqueda de la utopía sonora: una plática con Austra - Revista PICNIC
Todas la pecas del mundo

Austra,trío canadiense liderado por Katie Stelmanis, estará pisando tierras mexicanas para presentarse en la Semana Indie Rocks! como parte de la gira que se desprende de su tercer álbum de estudio: Future Politics.

Luego de tres materiales muy distintos pero unidos por las energías del synthpop, el dance y el electro, Austra tocará finalmente en la Ciudad de México por primera ocasión por lo que no perdimos la ocasión para conversar un poco con Stelmanis, la mente tras el concepto de Future Politics.

Con una camiseta de manga larga en color rojo y un par de pantalones en color negro, visiblemente cómodos; la rubia Katie S. nos recibe en la salita de una terraza en el corazón de la Ciudad, donde el viento anticipa lluvia. No obstante, ella parece estar muy a gusto. Y sencillamente no es posible ignorar la frase estampada en su fantástica prenda escarlata: «Vengeance».

Desde un inicio la cantautora proyecta una seguridad y disposición ya raras de encontrarse en esta abarrotada ciudad, sin embargo procedemos a conversar un poco con ella y antes de contestar, piensa en cada respuesta. Es la clase de persona que refleja sobre la frente la capacidad de saber cuándo decir las cosas.

Inevitablemente es no tener curiosidad en su experiencia con la industria musical, particularmente como una mujer que, inspirada en un texto futurista (The Accelerationist Manifesto), emprende la escritura de unas letras que van kilómetros más allá de los lugares comunes del sentimentalismo en la lírica.

Austra apuesta por tener confianza en el futuro y qué mejor que transmitir eso a los demás por medio de la música.

Future Politics es, en efecto, de contenido que alude a lo gubernamental, social y económico. Sin embargo, a menudo es visible una distinción hacia las mujeres cuando tocan estos temas; especialmente dentro de la producción musical y de la mano de géneros que aparentemente «vacíos» de contenido, como suele tacharse a todo aquello que descienda de la electrónica. 

«¿Has tenido dificultades con la industria o con el público al ser portadora de este discurso crítico de algún modo?» preguntamos a Katie, pensando particularmente en un presente tan difícil e inundado de intolerancias y odio.  A ello nos responde que en realidad nunca pensó que el álbum tuviera tanto peso, ella no lo creó para ser una bomba contestataria ni nada por el estilo, simplemente no dejaba de pensar en un futuro mejor, uno más justo y eso fue lo que salió.

Para Stelmanis, la salida del álbum el mismo día en que Donald Trump fue sencillamente una coincidencia de fortuna extraña, pues el contenido del disco cobró mayor sentido, sin embargo, eso fue positivo para darlo a conocer un poco más.

«Claro que siempre existe cierto desdén hacia las cosas escritas y pensadas por chicas, porque hay quienes aún creen que poseen el privilegio de imponer su criterio. Pero personalmente no me he enfrentado a situaciones feas o difíciles, en todo caso, si llegó a presentarse algo del tipo, creo que simplemente no le di importancia».

Si bien el material más reciente de Austra tiende hacia lo contestatario, al mismo tiempo contiene tracks cuyos ritmos y mezclas de sonido permiten al escucha disolverse en la experiencia musical, abandonarse a un contoneo suave y a los beats que toman control sobre los cuerpos. Dejando así, escapar a los sujetos del presente y sus circunstancias. Como si se tratase de un mundo momentáneo e ideal donde no hay lugar para arbitrariedad o abuso alguno. ¿Posiblemente una utopía sonora?

En todo caso, preferimos preguntar a la voz misma de Austra. «Sí, eso me suena bien. La música siempre es un escape claro, pero creo que en esta ocasión también pensé en su capacidad de llegar a otros, a otras partes del mundo, de hacerles llegar este mensaje futurista pero lleno de impulso para no dejar de creer en que hay maneras de construir algo más justo para todos». 

Entonces las digresiones van y vienen, pues si bien le parece que es perfectamente válida la idea de la experiencia como un oasis personal, ella piensa en este disco como el primero de los tres que tiene una mayor apertura a una discusión un tanto filosófica e incluso un performance visualmente más activo, es decir, que no se supedita simplemente a ritmos y colores.

Austra

Austra

Cuando lo menciona, sugiere presentaciones como las de Massive Attack o incluso Portishead, cuyos visuales y contenido son un poco más comprometidos. Y hablando de compromisos, le pregunto si ha quedado algún resquicio de su pasado como semi riot grrl en la banda Galaxy donde alguna vez participó, y con una ligera risa calla un momento.

«…No me acordaba mucho. La verdad casi no había pensado en eso, pero ¡vaya! como cambian las cosas. Creo que entonces lo hacía porque había como una especie de revival (o lo que quedaba de él) y queríamos ser cool ¿sabes? Aunque no estaba del todo consciente de lo que estaba haciendo y tampoco suficientemente informada al respecto, sólo nos divertíamos tocando en un garage».

Y aprovechando el paso por el tema, surgió la pregunta: «¿Qué opinas de que el movimiento feminista haya incrementado su popularidad a últimas fechas? ¿Se ve cooptado por el marketing?«

«Umm…yo creo que el movimiento en sí es algo positivo, aunque tiene sus lados oscuros como todo. Y lo digo justamente por quienes se aprovechan de ello para lograr cosas para sí mismos o por aquello de que invierten el sentido de ciertas cosas en su beneficio. Personalmente, creo que  exigir lo que nos corresponde está muy bien, pero tampoco hay por qué caer en extremismos violentos».

«Lo mejor sería un mundo justo para todos, no solo acabar con las diferencias entre hombres y mujeres, también con injusticias sociales que tienen que ver con la clase, el color de piel, las preferencias sexuales… Y justo ahora pienso en lo fácil que es desde mi punto de vista hablar desde mi perspectiva de una mujer que siempre ha tenido comodidades.»

«…He estado en otros lugares, he estado aquí [en México] y creo que es muy fácil hablar de estas cosas cuando las comodidades te permiten observarlo».

Hablando de México, le pido me cuente sobre las diferencias que nota entre el México que visitó en 2014 y el de 2017. «La última vez estaba impresionada, poseen un maravilloso país, pero justamente cuando llegué había un montón de manifestaciones, era como una guerra civil o algo. Acababan de desaparecer estudiantes y las autoridades no hacían algo al respecto… creo que sigue sin resolverse».

Durante su visita anterior, Katie Stelmanis no sólo ahondó en los rincones sonoros de la capital, también en sus formas, colores y sus noticias. De la manera más respetuosa posible mencionó que creía necesario la gente comenzara a formar comunidad, a tomar conciencia de lo que estaba sucediendo: «supongo que es mucho más fácil para mi verlo como extranjera y lo mejor que pude hacer fue no ser cómplice y escribir al respecto».

Por un minuto la discusión sobre los privilegios se extiende y el ceño de Katie Stelmanis se torna ligeramente serio, no obstante, las amables facciones de su perfil no mutan. Finalmente, decido cerrar y le cuestiono algo que todo el mundo hace referencia y da por hecho al hablar del álbum. Se trata de aquella postura de que lo personal es político «¿Lo es para ti?

A lo que Katie responde: «Definitivamente. Lo es, pero depende mucho de cada persona y de qué tan personal decidas hacerlo tú también. Si logra tener un impacto en las formas establecidas de nuestra sociedad, puede decirse que sí».

Proyectos como Future Politics nos recuerdan que la política no tiene por qué limitarse a confrontaciones ideológicas irreconciliables, pesimismo, frustración y decepción por el pasado.  Al contrario, por definición, también es una búsqueda de nuevas estrategias para coincidir en el mundo de manera más pacífica.