REVISTA PICNIC Lados A y B: entrevista Long Play con Acid Waves - Revista PICNIC
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El mejor lugar para hablar sobre música debe ser uno donde ésta sea tangible, por lo que citamos a Orlando y Alfredo de Acid Waves en La Tienda del Disco de Vinyl. Ellos llegaron desde Yucatán y aunque sus planes no salieron como esperaban, se encontraban contentos de estar conociendo la ciudad y escarbando entre la colección nostálgica del local ubicado en la colonia Roma.

Daniel, encargado de la tienda, los recibió primero y para cuando empezamos nuestra charla, Orlando ya estaba enamorado de un cassette de Pink Floyd que está casi en la entrada. Conseguir esta mercancía en Mérida es complicado y caro -por lo que nos platicaron los chicos- así que una colección con ediciones de la época los emocionaba mucho.

Debido a los precios, ellos no coleccionan, pero por lo menos Alfredo sí heredó algunos gustos y vinilos de su papá. Para Orlando, el rollo literalmente empezó cuando unos cuates le pasaron canciones a su celular. “En Internet te topas con todo, lo primero que me cambió el rollo fue el Live at Pompeii de Pink Floyd. Ese video un primo lo tenía y me dijo: ‘lo tienes que ver’. Escuchar Echoes en su momento fue clave. El Dark Side… otro nivel”.

Una vez que Orlando conoció lo que todos, empezó a escarbar. Para Alfredo ésta es la mejor parte: topar proyectos super raros e indagar en los videos relacionados de YouTube con pocas reproducciones. “Estamos sobresaturados de música, pero está padre que todos tengan un lugar” dice Orlando. Ya no se trata de que si una banda pega, tú quieras ser ellos. Tú puedes ser ellos, está super competido pero la tecnología da posibilidades.

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La computadora fue todo para Acid Waves

Orlando nos cuenta que aplicó para la Facultad de Mérida pero no quedó: “Está bien difícil, entran 150 de 4000. Creo que a su dimensión aquí pasa lo mismo. Y no quería estar durmiendo todo el día. Entonces hacía mis cancioncitas, leve, pero un día quise armar un disco entero. Busqué cómo en Internet y lo hice muy sistemático, como muy profesional -pero en mi cuarto-. Hice unos 45-50 minutos con sintetizadores, instrumentos como melódicas, ya después lo contacte a él”.

Alfredo relata que se conocieron en un ensayo y da la casualidad de que viven medio cerca. Se recomendaban bandas y documentales hasta que Orlando lo invitó a escuchar sus canciones, y así lo convenció de entrar.

“En Mérida todos los músicos nos conocemos, entonces armamos una banda de seis personas. Nosotros dos podíamos, pero los demás no. Nos frenaba demasiado. En septiembre yo quería lanzar todo pero llegó diciembre y no habíamos hecho nada. Así que escuché otra vez todo el material y lo adapté para que sólo fuéramos dos. Esa alineación tiene como 4 meses, lanzamos el ‘Oxygen’ en noviembre y hasta abril fue la primera tocada» – Orlando

Sin embargo ya empezaban a hacer ruido en otros estados: “El Internet te abre demasiado las puertas. La primera vez que sonamos en la radio fue aquí, en Reactor. ¿por qué no en Mérida primero si somos de ahí? Son un poquito más cerrados, pero qué padre sonar sin nunca haber salido”.

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Para ellos lo ideal es pisar los estados, a su Facebook les escriben de lugares donde no sabían que había gente que los estaba topando. De ahí sale su primer tour. Iniciaron en casa para despedirse de sus amigos con la promesa de volver exitosos.

De ahí a Cancún y ahora están en la CDMX

“Llegamos para dar las fechitas que tenemos. Hay cosas que ya no se pudieron hacer pero a veces se te cierran unas puertas para que se abran otras más chidas, la verdad ya no sentimos como que nos haya pasado nada malo” – Orlando

De pronto, sobre la calle de Querétaro aparece un viejo amigo, Isra, el culpable de que se conocieran. El ensayo del que hablaban era para armar una banda juntos, pero al final no se armó porque él se vino a vivir a la CDMX. “Si quieres hacer las cosas tienes que estar aquí, me parece que las redes sociales hacen que la gente conozca tu proyecto, por eso ya se escucha más de Chihuahua, Toluca, Tlaxcala… antes era más difícil”.

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A pesar de todo, a Alfredo le parece que en Mérida te tratan muy bien, sobre todo los foros que son muy accesibles.

«Hay un día que se llama Miércoles Emergente. Literal, si nadie te conoce, ahí puedes tocar»

No todo es perfecto, pues consideran que no hay una escena como tal y que existe una ligera pelea de egos. “Pequeñita, tampoco es muy grave. A veces son muy amigas pero como que si no jalas con algunas bandas, no la armas” apuntan.

Acapulco Love es su carta de presentación y como los vinilos que nos rodean se divide en Lado A y B. Alfredo lo ve como dos periodos diferentes de la banda, pero Orlando piensa que está combinado y la razón de la división es no querer decir que era un LP (por la asociación de este formato a una producción avanzada). A un EP se le dan más libertades.

 La playa se asocia con pasarla bien, que es una especie de filosofía para estos chicos, además les queda cerca. No precisamente Acapulco, pero es una de las más conocidas.

“Todos saben qué es, tienen una idea. Si poníamos, por ejemplo, Chelem, no conocen ese nombre. Esa es una playa de donde somos. El chiste es tener un buen momento, donde estés. El amor, esa buena vibra, si tú no te la creas, nadie va a llegar a ser feliz por ti. Tú debes buscarla por tus medios. De lo malo sale todo lo bueno” – Orlando

Definen su estilo medio fresco, no caribeño. Más bien como música para echarte unas chelas con unos cuates a la orilla del mar -Alfredo prefiere mojitos-.

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Nada gris, una vibra tranquila, lentesona, down tempo

En vivo prueban cosas diferentes: visuales, intros, un jam de sintes al principio: “Estamos definiendo como queremos que sea. Depende del lugar tratamos de adaptarnos, si hay proyector tratamos de tirar el show más completo” dice Alfredo.

Les gusta lo audiovisual pero hay lugares donde no se puede. En Mérida como el foro casi siempre es el mismo y la gente que va también, no quieren hacer el mismo show porque ya a la tercera la gente no va a querer ir.

El peso de lo visual era tal que la única plataforma que les interesaba era YouTube, pero no puedes minimizar la app, y no siempre quieres ver el video. Los suyos los hacen ellos mismos y nos cuentan la anécdota de “Bad Time”, canción donde invitaron a una amiga para los coros y literalmente la terminaron de grabar y le hicieron video en el cuarto de Alfredo porque querían subirlo ese mismo día. El tema no tenía ni nombre en ese momento.

“Empecé a ver su cuarto, agarré un cuadro -porque él pinta-, cosas bien extrañas. Estructuramos, empezamos a las 11 PM, break a las 3 AM, a las 6 terminamos. Sacamos los videos de la cámara y empezamos a editar el video” recuerda Orlando y Alfredo sufre pensando en las siete horas que pasaron editando y su computadora que ya no aguantaba, al grado de que tuvieron que borrarle cosas.

No nos quedamos sólo en la música

“Ya estábamos malviajados, cansados. Me fui a mi casa a dormir un poco y regresamos para seguirle. Somos muy clavados en eso. Nos importa la cinematografía, a nuestro nivel, lo-fi, low budget, pero que sea un paquete completo».

El presupuesto no es problema para ellos: no porque no haya, no harán las cosas. Pero sí les gustaría tenerlo y no tanto en el sentido de aprovechar la tecnología al máximo sino más bien de conseguir buen equipo de épocas pasadas.

“Me gusta como se ven las cámaras de los ochenta, ese ruidito que traen, los bordes no están tan afilados, los colores medio planos…” dice Alfredo.

“Uno de nuestros sueños es poder tener físico un LP de la banda. Lo estamos tramitando, igual y puede salir” comenta Orlando. Para él, sería increíble que además el disco tenga un arte que se convierta en objeto de deseo, el de Acapulco Love lo hizo Juan Diego Chávez, pero recordando ediciones increíbles pensó en lo que hizo Alice Cooper.

“¿Qué quiere un chavito? ¿Cuándo eres un ganador? Cuando abres tu pupitre y tienes unos calzones. Así era ese álbum”. Siguiendo con los sueños también quisiera equipo. “Hay gente que trae unos teclados, unos órganos, que te mueres, se te hace agua la boca”.

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Grabar en cinta también les apetece: “Tiene su propio sonido y es muy bonito porque es más orgánico. La calidad de un LP no es la misma de un .wav, pero lo que te transmite es diferente” dice Orlando, Alfredo complementa: “Aquí es un objeto, lo puedes oler, si es viejo es diferente. De ver un disco girando a sólo darle play, ahí te estás perdiendo de algunas sensaciones”.

Es lo que hace que no se haya desechado el vinyl

«Eso que le causa a tu ser, nos encantaría hacerlo con Acid Waves» afirma Orlando. Después de su declaración de amor a lo análogo, les pedimos que de lo que vieron en la tienda elijan esos discos que les cambiaron la vida

Orlando va de Michael Jackson a Pink Floyd, pasando por The Beatles. Alfredo está entre Depeche Mode, Rush y Led Zeppelin. Esto acabó en nuestro mixtape de la semana y, como en las tiendas de discos el encargado debe saber leer a sus clientes, Daniel también armó una lista con recomendaciones para los Acid Waves.