REVISTA PICNIC La saludable escena de Toronto, Canadá - Revista PICNIC
CINE DE ARTE

«Diversión… ¿en Toronto?» pregunta burlonamente el bajista de The Clash at Demonhead durante Scott Pilgrim vs. the World (2010) y es que a primera impresión, la misteriosa tierra de Toronto, Canadá no nos remonta a un «sonido de Seattle», «movida madrileña» o «Madchester». Sin embargo, este lugar no pasa desapercibido cuando de hacer música se trata.

Desde clásicos como Neil Young, The Band o Rush – que recientemente recibió de manos del alcalde la llave de la ciudad y el nombramiento de un parque en honor a Geddy LeeAlex Lifeson– la capital de Ontario ha visto pasar generaciones de punks, indie rockers y ahora hasta estrellas del mainstream como Drake (quien también recibió la llave de la ciudad) y The Weeknd.

Una escena saludable

Se ha dicho que el punto más poblado de Canadá es uno de los mejores lugares del mundo para dedicarse a la música. Existen becas y préstamos para las bandas, ya sea para salir de tour o grabar sus videos. Esto viene desde el gobierno y también desde los medios, pues la radio y televisión están obligadas a dedicarle un espacio a sus artistas locales.

Entendamos la escena como la describe Will Straw«un estado particular de las relaciones entre las poblaciones y los grupos sociales que se reúnen entorno de las condiciones específicas de un estilo musical». Así es como a inicios del nuevo milenio actos como Metric Broken Social Scene (de donde sale Feist) pondrían a la ciudad en el mapa.

Era tal el éxito de estas agrupaciones y de otros canadienses destacados como Arcade Fire– aunque ellos de Montreal- que en 2006 se crea el Polaris Prize, el cual -similar al Mercury del Reino Unido- elige el mejor álbum del año. El primer galardón se fue para Toronto, con He Poos Clouds de Final Fantasy, nombre que usaba Owen Pallet -amigo de Arcade Fire y más recientemente de The Last Shadow Puppets o cualquiera que necesite arreglos de cuerdas en sus discos – en aquellos días.

Diversidad de géneros

Pero no todo se queda en la dulzura, pues a la par se crearon bandas como Fucked Up, Crystal Castles y Death From Above 1979, quienes ya sea con hardcore punk; duo derrite cerebros de bajo-batería; o sintetizadores y en sus inicios ensordecedores gritos, ofrecían canciones para los que estaban en busca de algo más pesado.

Recientemente, el trío METZ también nos tiene aturdidos y encantados con su noise. Quizá ellos no se formaron precisamente en Toronto, sino en Ottawa, pero sí residen en la ciudad de la que hemos estado hablando. Caso similar es The Birthday Massacre, de otra provincia vecina pero que no pudo resistirse al encanto de llevar sus sintetizadores a este lugar.

Desde una nueva especie de riot grrrl como lo es Peaches hasta los graciosos Barenaked Ladys a los cuales seguro conoces por su «History of Everything» -tema que abre la exitosa serie The Big Bang Theory – estos últimos años nos han traído un poco de todo.

Además de todas estas bandas, Toronto ofrece para los turistas melómanos un circuito de venues que van del jazz y lo latino a la electrónica y el rock clásico e independiente. Si lo tuyo son las tiendas de discos (usados o no) el lugar recomendado -como también lo vio en Scott Pilgrim– es Sonic Boom.

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La nueva ola

En pleno 2016 las tendencias van al hip hop, rap, EDM y hasta el reggaeton. Pero Toronto aún se resiste a dejar los subgéneros que tanto ha demostrado saber hacer con calidad. En 2014 nos presentó a Alvvays, que con su debut homónimo se convirtió en el soundtrack de los enamorados y también de los que sufrían del corazón. La melancolía que emana de Molly Rankin y compañía es enorme y, sin embargo, se siente como un día soleado.

Este año Weaves es quien se encarga de dar la cara por la ciudad y demostrar que no todo es «Hotline Bling». Hay fuerza, sensibilidad y momentos de locura en lo que la agrupación comandada por Jasmyn Burke hace. Destaca su voz, pero también los radicales cambios de pop a noise que con perfecta sincronización logra la banda.

¿Subestimada? Quizá, pero esta ciudad continuará siendo un tesoro relativamente escondido para los melómanos y, ya sea con Drake o con más bandas independientes o hasta ficticias como las de Scott Pilgrim, reafirmará la estabilidad que le brinda a su talento local.