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Por Manuel Guerrero @Luis_Goethe_Tzu

Sin lugar a dudas, Lance Wyman (Newark, Estados Unidos, 1937) es uno de los diseñadores más influyentes a nivel mundial, no sólo por su trabajo gráfico en sí mismo, sino por las repercusiones culturales que ha generado.

México es el país en el que se pueden apreciar varios de sus más importantes diseños: desde el logotipo de los Juegos Olímpicos de 1968,  hasta la identidad gráfica entera del “Sistema de Transporte Colectivo Metro” -medio utilizado por más de cuatro millones de personas al día-

Wyman ha influido notoriamente, tanto en el proceso de asociación entre habitantes-ciudad como en su historia, a partir de lo visual.

“Enamoramiento”: el encuentro de Lance con la Ingeniería Industrial.

En 1960, cuando “el diseño gráfico apenas se comenzaba a enseñar en los EE.UU.” Wyman se encontraba realizando estudios en Ingeniería Industrial del Instituto Pratt, en Brooklyn. El diseñador describe su encuentro con esta profesión, como un ‘enamoramiento’ que generó en él un interés que mantiene hasta ahora.  Procura generar en cada uno de sus trabajos un diseño que comunique claramente, utilizando una geometría sólida que exprese emoción”.

Subrayando el carácter emocional y geométrico del diseño que Wyman busca, en los códigos visuales del México prehispánico encuentra una gama de posibilidades inmensa. Sobre sus trabajos en nuestro país, Lance comenta:

“Usé esa expresión poderosa como un modelo visual para crear soluciones contemporáneas para el proyecto de  los Juegos Olímpicos y,  posteriormente, el Metro.”

Cada uno de los proyectos realizados por Wyman en aquel periodo (aunados a su investigación y búsqueda visual de estos códigos visuales precolombinos) lo llevó a contemplar resultados más efectivos en términos gráficos.

Sobre el proyecto del Metro, nos habla acerca de la expectativa rebasada que tuvo sobre su trabajo: “Después de la experiencia Olímpica sabía que los íconos eran buenos comunicadores para cualquier idioma y los utilicé para identificar las estaciones de metro. En ese momento supe que funcionaba bien, pero yo no preví un impacto de tal magnitud.”. Y es cierto: hasta la fecha, los íconos del Metro rebasan la denominación verbal, al grado de que personas de cualquier parte del mundo, pueden orientarse, aun sin dominar el español.

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Pero este éxito en el reconocimiento visual no se debe exclusivamente al estudio exhaustivo en solitario: La interacción con las personas sobre las necesidades comunicativas es lo que llega a convertir una identidad gráfica en algo funcional.

“Creo que lo más importante para entender el diseño es que está intentando expresar algo, y eso significa escuchar a las personas, ver lo más claro posible cual es el  propósito de diseñar”.

En esta escucha de otros interlocutores, es inevitable pensar en la hiper-comunicabilidad que está propiciando internet.  ¿A dónde nos está conduciendo este frenesí de información? “Por un lado, el Internet nos hace pensar que estamos creando algo cuando todo lo que estamos haciendo es lanzar más información a un nivel más rápido. Por otro, Internet nos sigue dando poder para comunicarnos mejor y a mayor velocidad, impulsándonos a desarrollar mejores herramientas de comunicación. El diseño y el uso de los íconos es un buen ejemplo.” Contesta Wyman.

Sin embargo, éste impulso del diseño no significa una muerte del pensamiento discursivo o de la palabra. Para el diseñador “no hay duda de que lo visual ha tenido un crecimiento constante cuando diferentes lenguajes están involucrados, y eso va a continuar ocurriendo.  Una comunicación de calidad es lo más importante y tanto lo visual como lo escrito continuarán haciendo su parte.”

Contando con una exitosa carrera en el diseño, y considerando el momento tan álgido de discusión que presenta la comunicación en general, la participación de Lance Wyman en esta edición de OFFF CDMX  2016, es una gran oportunidad para entablar un diálogo desde su experiencia como profesional con otros interesados en el tema, tejiendo así una red de comunicación dispuesta a escuchar para diseñar soluciones a problemas nuevos.