REVISTA PICNIC Coordenada @ Parque Transloma - Revista PICNIC

Una vibra especial, ese sentimiento de viajar varios kilómetros por la música, fue la primera necesidad para acudir a Guadalajara. Además de la música, los viajes de larga distancia hacia los festivales siempre implican interesantes aventuras. Fue así como todo comenzó, una noche previa al festival; The Cribs, me enseñó en Sala Corona el porque de su actuación dentro de la perla tapatía, acto que destacó despiadadamente dentro del Coordenada.

Al salir del venue, el roadtrip por carretera comenzó entre un cómodo y silencio autobús las horas se hicieron eternas, mismas que se aprovecharon para descansar y revisar el itinerario que se planteo para este evento. La cercanía entre el hotel y el Transloma fue uno de los detalles más bellos de este fin de semana, pues después de las varias horas de actividad la comodidad estaba a una manera inmediata.

Al llegar al venue todo lucía sereno, a comparación de lo que vemos en el Autódromo o Foro Sol, cuando el Vive o el Corona atacan cada año, una pacifica y serena entrada tenía la plancha principal; un lago, pasajes de piedra y grandes campos eran los espacios del venue.

Coordenada: Tejuinos, Birria Buena Música

Poco a poco las actividades comenzaron, después de una rica birria como desayuno, entré al Parque. Los primeros actos hicieron su aparición; Sexy Zebras, ruidosos, frenéticos y autónomos aplaudían agradecidos a la gente que bailaba y celebraba su actuación; a la par el female power de Ruido Rosa daba apertura al stage principal. Una fina y suave voz, llevaba el ritmo de estás chicas comandadas por Ale Moreno y Carla Sariñana

Tras un par de kilómetros recorridos, y después del warm-up de estas dos bandas, Coordenada dio su inicio.  Algo que debemos resaltar de este festival son la curaduría de sus actos, teniendo una mezcla entre lo anglosajón y los ritmos latinos. Así mismo se daban la apertura a Agorá, Centavrvs y Pumarosa. 

Esta última agrupación lucía más entusiasmada que en sus shows con Interpol en la CDMX, Pumarosa, fue esa banda que puede sorprenderte de sobremanera. Su show fue parcialmente el mismo que en sus fechas anteriores en nuestro país agregando el factor de la felicidad, mismo que nunca se notó en las noches previas.

Vaya que era difícil moverse entre los escenarios principales, el camino era divido entre un par de largos metros en linea recta o una subida de montecitos entre los espacios del festival. Por el rayo de sol, la venta de bebidas lucía en su apogeo fue así que los tejuinos y la amarga y siempre confiable cerveza eran los primeros protagonistas de esta edición.

El Poder Anglo: Paramore, Interpol, Phoenix, The Cribs

Sin ver el reloj, la tarde se consumía velozmente, entre el bucillio del stage AT&T, los dudes de Glass Animals fueron la «boy-band» más coreada. Ese fenómeno de One Direction o The 1975, era reflejado en los gritos de las chicas que adoraban a Dave Bayley.  Su sonido marcó un espasmo lascivo entre algunas chicas que desesperadas gritaban al británico. Entre «Gooey», un cover a Gnarls Barley, «Youth» y «Life Itself», la locura se marcó en esta edición.

A la par, la gente descansaba entre sus áreas recreativos, los foodtrucks y las activaciones de marcas o uno que otro se interesaba en la carpa de comedia montaba dentro del recinto. De una manera rara, el atardecer era testigo de División Minúscula, su presentación fue amena, hit por hit la gente se entregó en cada momento. Siendo sinceros la actuación de los Blake y compañía siempre es un gran espectáculo se siente esa pasión y entrega tanto en audiencia y agrupación.

«Veneno es Antídoto», «Sismo», «Las Luces de Esta Ciudad» Y «Sognare» fueron el combo de la adolescencia «punk» de muchos de los asistentes. Mismos que reunieron a una gran cantidad de simpatizantes en su actuación. Continuando con la actividades y ese reflejo de pubertad contenida, el empalme de los siguientes actos era muy alejado en sonido pero muy similar en sentimientos.

¿Qué? ¿Similar Mon Laferte con The Cribs? pues sí. Así es, mientras la pasión, el desamor y la expresión juvenil de la chilena más popular de momento abarrotaba el escenario principal, los pulcros y arrogantes británicos daban un show para sus fans fans perdidos en el tiempo.  y si esos mismos sentimientos se exploran en esta presentación.

Las lagrimas de «Mirror Kisses» en una pequeña escala las mismas que seguramente sonaron en «Tu Falta de Querer»; todos chillamos a nuestro modo, y si después de todo The Cribs fue ese gran acto perdido en Coordenada. Un pequeño número de gente vio este desgarrador espectáculo.

El setlist dio un repaso a esos himnos que llevábamos esperando tanto tiempo: «Men’s Needs», «Be Safe» y algún par de tracks de su más reciente disco «24-7 Rock Star Shit«. La pasión fue pura, guitarrazo tras guitarrazo todo llevó a ser el acto especial del primer día.

El cansancio era inminente, el sudor y el mood que que se quedó en The Cribs, me hizo tomar un break, un respiro para comer, beber un par de cervezas y prepararme para  el cierre del día.

De música de fondo, la seducción y las rimas de Cultura Profética acompañaron mi momento de paz. Un presentación suave que aligeró los ritmos frenéticos de las actuaciones pasadas.

El combo final era una sensación de géneros y fans muy variada. Paramore, Phoenix e Interpol cerraban el día. Los primeros fueron una de las bandas que desde su anunció causó mucho revuelo. Hayley Williams y compañía daban inicio a su tour mexa, desde la capital tapatía. Su show fue simple, lleno de glitter y una gran mezcla entre los temas que todo adolescente «rudo» cantó. «Hard Times dio inicio al set para después intercalar entre «Ain’t No Fun, Forvigeness, «Brick By Boring Brick», Ignorance y That’s What You Get. Teniendo el climax en «Misery Business», esa canción que todos los chicos enamorados de Williams cantaron en un frenesí de emociones

Corriendo apresurado y «Rose- Colored Boy»volaba dentro del parque hacía otra cita con TOTBL. Una forma especial para disfrutar nuevamente este disco, teniendo como punto clave una nueva canción dentro del setlist, cosa que no sucedió. A pesar de eso, el show completo fue digno, las luces eran más potentes que en sus shows en la ciudad y eso mejoraba la experiencia.

«PDA», «Obstacle 1 y 2» sonaron fuertes y sobrias, mientras de manera desmejorada «Say Hello to the Angels», fue un trago amargo. «The New» me volvió a emocionar, su dulce trago de melancolía la cuál nunca dejaré de amar y necesitar. Dejando en el olvidado «Specialist», el combo de hits cerró con «Evil». En esta ocasión Interpol solo se limitó a tocar lo esperado sin necesidad de dar un punch al show.

Para el cierre Phoenix lució soberbio, dulce y perfecto. Previo a su presentación los horarios del Corona fueron anunciados, mostrando su empalme con Green Day, gracias a este factor su presentación su un must obligado.

Dignos de headliners, los franceses cautivaron con un choque de luces muy atractivo; una frescura en cada canción, un espacio marcado para hacer todo track una experiencia audiovisual; su sonido veraniego mostraba una nueva capa con «Ti Amo», disco que promocionaron de manera perfecta.

Una explosión de sabores fue plasmada cuando sonaron «Entertainment», «J-Boy», «1901», «Long Distance Call», «Girlfriend»; una dinámica de manos y saludos entre un surfeo en la audiencia plasmaron las canciones «Fior Di Latte» y «If I Ever Feel Better».

Un cierre perfecto… el día uno había concluido.

Día 2: El Sabor Latino de Coordenada.

Después de la resaca musical y los malos tratos de la noche del roadtrip, el segundo día comenzaba de una manera más tranquila. Sencilla y con una audiencia menor a lo vivido en las primeras horas del día anterior

El desayuno fue vital pues una rica carne en su jugo me dio el aliento y el estomago curado para comenzar otro día de actividades. Sin muchos reflectores, la presencia inicial corrió a cargo de La Habitación Roja; finos, sutiles y con una gran luz solar, los españoles dieron la apertura a los primeros valientes que soportaron la cruda y el cansancio del día anterior. Mientras unos romanceaban abrazados con la música españoles, otros daban el twerk y el perreo atractivo con los Ghetto Kids, mismo que están gozando una bella fama después de su nominación al grammy y su show con Bad Bunny.

Si en un día atrás los actos anglos destacaron, el cierre de Coordenada era un humeante sabor latino. Desde una selección de ska, hasta el tradicional Rock en tu Idioma. y sin parar el cuerpo, el baile fue la vida durante todo lo que la luz nos permitió gozar.

Víctimas del Doctor Cerebro, Los Rastrillos y Okills fueron ese punch que me hizo envejecer 40 años en menos de tres horas. Poco a poco mi mood pasó de estar entre las primeras filas a solo limitarme a ver de «lejitos» y con una chela a lo que restaba del cartel.

A pesar de eso, todo lucía maravilloso. Tome un break para ver un poco de las opciones del stand-up, siendo Alex Fernández una gratá sorpresa. El show tomaba otra mágica velada y el sabor de Jarabe de Palo hizo lo suyo.

«Depende», «Agua» y «La Flaca» encariñaron a un público en su mayoría adulto. Cerrando un show dulce y con una formula ya conocida. Optando por ver medio set de Los Planetas y de Rock En tu Idioma, cada show tuvo a su nicho adecuado.

Los españoles, ruidosos y fieles a su estilo citaron a un escenario vacío. A pesar de una buena calidad interpretativa, la banda lucía un poco desconectado con el ambiente; el nicho de Sabo Romo y todos sus acompañantes fue un recuerdo a esos hits que cimbraron nuestro rock. Todo ahí era un coro al unísono entre «Beber De Tu Sangre», «Juegos de Amor» y todos esos hits de «tío en onda» que aunque nos duela aceptar todos nos sabemos.

¿Quién está fumando mota?- exclamó el bajista de Band of Horses, banda que entregó una velada sencilla presentación  entre un público animado por escuchar por primera vez esos amargos y dulces fragmentos de folk. Aún no puedo comprender que persona fumaría en un con el de BOH, si su ritmo y esencia no provoca esas sensaciones. Rompiendo los mitos que la mota solo se escucha en canciones pachecas.  «Casual Party», «No One’s Gonna Love You», «Is There A Ghost» y «The Funeral» completaron el setlist.

Los últimos destellos de energía se esfumaron en dos momentos; haciendo honor a su frase «Tantos kilómetros, yo recorrí por voz», los Caligaris siempre lograrán una fiesta cada vez que esa canción suene; el famoso «Osito de Peluche de Taiwan» y su sabor, los Decadentes dieron todo.

Para Garbage el ritmo fue una ruda y sensible Shirley, «No Horses» «#1 Crush», «Stupid Girl» y sus hits » I Think I’m Paranoid». «Only Happy When It Rains» cerraron una noche en donde la fuerza de los noventas continuó vigente.

Con Molotov y el XV de ¿Dondé jugaran las niñas? todo terminó…. un festival que se asemeja a un hibirdio entre el Corona Capital y Vive Latino, tomó una esencia única gracias a su gente y su calor.

Foto: Paola Baltazar