REVISTA PICNIC Friendstival Prefiesta #3 @ Bajo Circuito - Revista PICNIC

Fotos por Damián Amora

Para la tercera prefiesta Friendstival, la cita tuvo lugar en el conocido foro Bajo Circuito. En esta ocasión, a pesar de la lluvia y el terrible tráfico de viernes, el lugar logró ser ocupado por una numerosa concurrencia que no podía negar ser fan de alguna que otra banda.

Oceanss

Alrededor de las 9:30 PM salió al escenario la primera banda, quien también estuvo presentándose a lado de The Bunyans y Night Beats en el Foro Indie Rocks! el día anterior (4 de agosto). Esta agrupación capitalina conformada por cuatro chicos que le entran con ganas al deep noise, se enfrentaron a un público que muy emocionado en un principio, terminó por decepcionarse un poco.

Luego de un par de canciones el bajista de Oceanss perdió la cabeza y comenzó a moverse de manera que el público fue testigo de una suerte de posesión que nadie entendió, pues al mismo tiempo que se retorcía sin sentido, tocaba de vez en cuando alguna nota y al parecer sus compañeros se incomodaron bastante con esta actitud pues ni se veía bien, ni sonaba bien.

El bajista protagonizó su propio espectáculo: subió y bajó del escenario, rompió el trémolo de su instrumento y se enredó con algunos cables. Incluso en algún momento, alguien del público (probablemente un amigo) intentó subirse para ayudar un poco, pero no consiguió acercarse al músico, quien nos dejó una impresión demasiado pretenciosa aún sin contar con demasiada popularidad. Al final, más apenados que orgullosos, el cuarteto terminó con su set todo lo mejor que pudo.

Sadfields

Con incontables y molestas fallas de sonido desde un inicio, esta banda capitalina comenzó su acto con una tierna y muy oscura timidez. Sin embargo, luego de algunos minutos y ya arreglados los desperfectos de audio, fueron agarrando confianza y Daniel, el guitarrista, hasta se quitó la chamarra de mezclilla para lanzarla al público. Con una onda entre noise y shoegaze, Sadfields inundó el ambiente de distorsiones y melancolía sonora, pero sin perder el estilo y las ganas de pasar un buen rato.

Johnny Pequeñín

Poco antes de que dieran las once de la noche, salieron unos de los consentidos de la velada. Johnny Pequeñín animó la noche con sonidos que pasaban por el punk rock y el post hardcore incitando a la multitud a gritarles halagos y bailar incansablemente. Con rolas como «Nieve» y «Problemas de clase media» demostraron toda la seguridad que tenían en sí mismos y con toda la actitud, guitarrazos, gritos y la concurrencia en su punto de ebullición lograron prender al venue y tornar a uno que otro amargado entre las mesas a mover la cabeza de ladito.

Dinosaurios Surf Club

A eso de las 11:30 PM, sin pretensión alguna y muy buena vibra, se treparon al escenario los chicos de Dinosaurios Surf Club. Con mucha alegría y entre cariñosas mentadas de madre -de esas extrañas tradiciones que uno reconoce entre amigos que acostumbran el «amor apache»-, tocaron un set que propició el cotorreo entre los que fueron a pasar su noche de viernes a Bajo Circuito.

La gritadera no cesaba canción con canción y tempranos fans o amigos cercanos de la banda le gritaban «¡los cigarros, saca los cigarros!» al vocalista, quien nada más sacaba su cajetilla, la mostraba y la volvía a guardar.  Si uno tuviera que imaginar un club de amigos dinosaurios que gustan del surf, ese ambiente preciso sería el que lograron crear. Entre conatos de slam (sólo un par de asistentes intentaron iniciarlo),  peticiones de canciones de Pxndx (para nuestra sorpresa, sí se aventaron un cover) Dinosaurios puso a cada uno muy «Felipe y con tenis».

Nelson y los Filisteos

Desafortunadamente, después del show de Dinosaurios gran parte de la concurrencia se retiró del foro y los que permanecieron no lograron mantener el ánimo tan encendido que habían alcanzado con los reptiles del surf. Minutos después de la medianoche, el cuarteto mitad tapatío y mitad chilango, salió a tocar con una vibra extraña, pues el vocalista de Nelson y los Filisteos se mostraba algo decepcionado y molesto de que quedara tan poca asistencia, aún cuando la banda estuvo anunciando por redes sociales que sería su última tocada en un buen tiempo.

Entre sonidos futuristas y cercanos a un pop ruidoso, el ambiente se levantaba de nuevo y, aunque constantemente se incitara al slam y a bailar con ganas, no hubo demasiado movimiento por parte de la audiencia, quien sin duda gustaba de la banda, pero por momentos la actitud de Alonso Mangosta se mostraba demasiado arrogante y eso volvía incómoda la vibra dentro del venue. No obstante, eso no demerita lo bien que toca el cuarteto. Aún entre insistentes peticiones por parte del público para que se echaran «una de O Tortuga«, la combinación de garage rock punk de esta banda, que se ha presentado en festivales como el Marvin y el Nrmal, logró darle gusto a la audiencia con canciones como «2000» y «Gusano».