REVISTA PICNIC Garbage o De los artistas que le pertenecen a su público (y los que no)

Foto: Tzatzil Valencia.

El Divo de Juárez falleció el pasado 28 de agosto. Sus restos, o una urna con ellos, vino de paseo a la CDMX para servir de símbolo en el homenaje que se realizó en el Palacio de Bellas Artes. El cenicero de Juanga le pertenece ¿también? al pueblo.

Björk, siempre a la vanguardia (inauguró una expo en Londres en la forma de un holograma en VR), es un caso atípico. Cura los setlists de sus conciertos de acuerdo con narrativas que se desprenden de sus álbumes. Sólo ella y su equipo deciden qué suena bien, en dónde, cuándo, para quién… En una entrevista que dio a MTV en 1996, la islandesa habló de la separación entre su yo privado y su yo público, el que sale a cenar con su familia y el que entretiene y hace felices a sus audiencias, respectivamente.

Este año el cantante canadiense Justin Bieber anunció que no se tomaría más fotografías con fans, pues había llegado a un punto en el que se sentía como un animal de zoológico. Dijo que la gente ya ni siquiera era cortés y le exigían posar para sus fotos. Es factible que Bieber no tenga decisión a la hora de elaborar un setlist y que su disquera no le deje opción si se trata de interpretar éxitos como «Sorry».

A Brian Molko y Stefan Olsdal, integrantes de Placebo, se les ha visto de mal humor en repetidas ocasiones durante sus visitas a México. Adivino una suerte de apatía por parte de los artistas con respecto a las actividades de marketing: meet & greets, firmas de autógrafos, etc. Los setlists de la banda tienden más bien a olvidarse del pasado, incluso de sus éxitos, y a darle la bienvenida a los temas nuevos, le guste a quien le guste.

Garbage, dueños de su audiencia

Garbage, la banda de rock alternativo de Wisconsin que lidera Shirley Manson se encuentra en un extraño y muy placentero punto medio. En su presentación en la Arena Ciudad de México, la cantante dedicó el tema de cierre («Beloved Freak») a los fans mexicanos quienes, dijo, han estado con la banda desde la primera ocasión en la que se presentaron por acá, en el Teatro Metropólitan, en 1995.

El setlist incluyó éxitos muy queridos de la banda. Destacan «Special», «I Think I’m Paranoid», «Vow», «Push It» y «Only Happy When It Rains». Pero también sorpresas como «Shut Your Mouth», «The Trick Is to Keep Breathing» y «#1 Crush». Después de un emotivo y breve discurso sobre la situación política del mundo, sobre las declaraciones de Donald Trump y de recordarnos, como hizo en Guadalajara, que no toda la gente de la Unión Americana piensa como él, Shirley dedicó «Sex Is Not The Enemy» a la comunidad LGBTI.

Garbage consiente a su audiencia con una mezcla bien pensada de temas conocidos y otros que no fueron sencillos (incluso un b-side) pero que deleitan al público. La banda sabe lo que a la gente le gusta y se lo da, aunque en una medida exacta lo alterna con lo nuevo: «Blackout», «Even Though Our Love Is Doomed», «Sometimes» y «Empty», todas del más reciente material, Strange Little Birds.

Manson, Butch Vig (quien se ausentó de este tramo de la gira por una infección), Duke Erikson y Steve Marker son siempre excelentes anfitriones de sus fans y conocen (y dominan) la delgada línea entre ser figuras públicas y perder el dominio de su espacio vital. Ellos habitan una zona etérea del imaginario de las bandas de rock de los noventa en la que coexisten la buena onda, el sexo, la compasión y un cúmulo de talentos extraordinarios.

Fotos de galería: Sandra Mijangos. De la visita de Garbage a México para el Vive Latino 2015.