REVISTA PICNIC Glass Animals @ Plaza Condesa - Revista PICNIC

Glass Animals, la banda inglesa de indie pop se presentó por primera ocasión en la Ciudad de México a casi un mes de los sucesos ocurridos el 19 de de septiembre y aún a pesar de que la etapa de reconstrucción va para largo, una multitud de jóvenes acudió a la cita. DIstraer sus corazones y darse tiempo para bailar a media oscuridad entre piñas voladoras era la prioridad de la anoche.

Pasadas las 9 p.m., El Plaza Condesa no se hallaba abarrotado, sin embargo, la concurrencia era bastante y suficiente para que después del rarísimo intro “[Premade-sandwiches]” los cuatro ingleses de Oxford salieran saltando y sonriendo al escenario a más no poder.

Dave Bayley, vocalista del grupo, apareció portando una de las chamarras con la frase “Mexico is the shit”. Esto, por supuesto, enloqueció y enterneció simultáneamente a todos aquellos que ya conocen la historia del producto más famoso de Mercadorama.

Ya en sus posiciones dio comienzo una cadencia pegajosa de percusiones que de inmediato le voló la cabeza al público: se trataba de “Life Itself”. Coreada notablemente desde el inicio hasta el final, uno de los tracks más populares de How to be a human being, fue capaz de liberar la energía más que suficiente para tener al público pendiente de todas y cada una de las canciones que formaron parte del set.

Enseguida dio inicio un segundo hitazo, pues “Black Mambo” sin duda nos remite de la manera más portentosa a Zaba, ese álbum debut que robara la atención desde el 2014. Con ello la alegría festiva y la diversión hallaron el camino indicado para recorrer la noche tan enérgica que Glass Animals regaló a la Ciudad de México.

Entre rolas como “Hazey”, “Poplar Street” y “Mama’s Gun” con el humo y la cerveza rotando de un lado a otro, ninguno de los chicos de Oxford dejaba de sonreír y de agradecer con bastante sinceridad.  Mientras tanto Bayley, ya tan solo con su característica jersey de béisbol, no paraba de mover sus brazos en pasos de baile en una velocidad y secuencia alucinantes, parecía incansable.

Uno de los momentos cumbre fue la aparición de “Youth” esparciéndose por el espacio acústico desde las bocinas para cautivar la atención de la audiencia enteramente hasta que esa juventud, a la que esta ciudad y país han juzgado de todo, se convirtió en una gracias a la música.

Luego de un breve encore, Bayley y compañía retornaron para regalar tres canciones más, entre las que se encontró una muy curiosa re-versión de “Crazy” de Gnarls Barkley. Además de una maraca con forma de piña y otros aditamentos también con forma de esta tropical fruta, Glass Animals estaba rodeado por algunas reales. Sin embargo, ya con la razón extraviada y al borde de la histeria durante la última parte del show, una gigantesca y perfectamente puntiaguda piña salió volando por los aires.

Era confuso, regularmente la gente se mata al tratar de atrapar cualquier cosa que una banda les aviente… a menos que el peso y textura de estas puedan descabezarte.Entre la conmoción nadie supo si la fruta fue atrapada o cayó al piso, lo único certero es que al final de la noche un grupo de jóvenes comían alegremente una piña en trozos como si se encontraran en medio de un amistoso y primitivo picnic.

Glass Animals finalizó con “Pork Soda” y terminó por entregar todo el carisma que exudaban por medios de sus cuerpos y e instrumentos. No obstante, los gestos desinteresados no se limitaron a un show, pues parte de lo recaudado iría directamente a donaciones para los afectados por el sismo.

La banda anunció que después de este show probablemente vendría un tiempo para ellos, pero con un buen motivo: ya planean su siguiente disco.  Se despidieron afectuosamente y el público no pudo hacer menos que corresponder, como suele hacer cualquier mexicano cuando se le trata bonito.

Fotos: Yamileth Moncerrat.