REVISTA PICNIC Interpol @ Pepsi Center - Revista PICNIC

Los shows de aniversario siempre son fantásticos, esa delicia de escuchar una pieza discográfica de inicio a fin permite grandes emociones. Así, breve y con un muro de expectativas, Interpol nuevamente tenían un show en nuestra hermosa CDMX.

Turn On the Bright Lights: Quince Años de un dulce un sentimiento.

Cuando este disco vio a la luz, yo probablemente no tenía un sentido lógico de lo que era la música y si, como buen millenial, mi adoración con la banda de Paul Banks, llegó con Evil y Slow Hand un par de años después. Entré por Antics pero cuando TOTBL llegó a mis oídos todo tuvo un sentido más fuerte; una conexión emocional entre mi pubertad y mi vago panorama musical; uno de los primeros caminos que marcó mi melomanía.

Con anterioridad ya había escuchado en vivo «Obstacle 1», «The New», PDA» y la mayoría de este disco, pero el factor de escucharlo en orden cronológico me motivó y me hizo encapsularme en un bella cápsula de emociones. La fila era extensa, la playeras y memorabilia del lugar eran abundantes, todo los colores y sabores estaban enfocados en el escenario del Pepsi Center.

Después de Pumarosa, el escenario mutó a un color radiante, prominente y llamativo. Todo el stage se cubría de un rojo pálido. Paul Banks, lúgubre y con el porte que lo caracteriza enfocó su mirada hacia los miles de fans que lo aclamaban. 

Entre sus guitarras melancólicas, su profundo sonido y la velocidad que imprimen en vivo,  la noche de aniversario comenzó. «Desde «Untitled, hasta el bonus de la aclamada «Specialist», fueron minutos en los que no dejaba de pensar en todo lo que esas canciones me habían provocado. He perdido la cuenta, pero Interpol está en mi top de bandas que cada vez que viene me lanzó a verlos, sin importar si voy solo o acompañado, su vibra me da mucha alegría.

No estamos presentes ante el mejor venue de la ciudad y tampoco ante una banda ecléctica en su sonido; pero sus fans somos intensos, pasionales y tenemos todo para cantar de la manera más emotiva posible; los celulares tapaban mi vista por momentos, ante esa nula visibilidad aprovechaba para cerrar mi ojos y transportarme a la primera vez que escuché esas rolas.

«We can find new ways of living make playing only logical harm. And we can top the old times, clay-making that nothing else will change. But she can read, she can read, she can read, she can read, she’s bad»…. cantaba entre un flashback de mis primeras reuniones con mis amigos de la prepa; o esas sensaciones de vivir un Vive Latino con tus compas y que la cordura y los modales se pierdan mientras saltábamos de felicidad en «Say Hello to the Angels».  Todo ese disco tiene un porqué, una dulce razón para cantarlo, amarlo, escucharlo, destruirlo y sobre todo tenerlo siempre presente.

Así mismo la banda dio su mejor cara posible ante una ciudad que sigue dolida después de #19S, el perfecto español de su líder daba el aliento exacto para enganchar con la audiencia. Para los minutos finales de este festejo vimos algo magnifico. Una bipolar y fresca interpretación para «The New», en donde Daniel Kessler raspaba su lira dando el honor al post punk revival que la banda originó en sus inicios; «Leif Erikson» fue veloz, una explosión entre lo crudo y romántico. Para ello Sam Fogarino llevó el ritmo a través de la bateria; simple y con un deleite en el bajo, «Specialist» fue el punto ideal para terminar esta dulce tragedia llamada Turn On the Bright Lights.

La Hora de las Complacencias: Popurrí de éxitos de toda su discográfica.

Ante la interpretación completa de TOTBL, el encore nos dio un camino entre los cuatro discos restantes de la agrupación. A manera de un dulce final para repasar esos éxitos que no podían ser olvidados, los de Nueva York tocaron «Not Even Jail» ante un prominente sonido del bajo. Cervezas y manos al aire fueron la parte vital en este cierre del show, para estos momentos la celebración era añeja y vivía sus mejores momentos.

El set incluyo la coreable y perfecta «Slow Hands», una fría versión de Lights, así como el último hit de El Pintor, «All the Rage Back Home». El último respiro fue con «The Heinrich Maneuver» para curiosamente cerrar con «Evil». Digo curiosamente porque fue con Evil, con la que comenzó está aventura de amor a Banks y compañía; esa canción del monito creppy en el hospital que todos conocemos.

Como en todo show, todo las luces se encendieron, a la vista una curiosa cámara documentaba la salida de los asistentes a lo que posiblemente sea una producción que la banda decidió documentar. Todo quedó listo para una segunda fecha en el Pepsi Center, así como sus shows en MTY y GDL. Un dulce caminó entre luces, amor y muchos recuerdos. Al final el sabor de la satisfacción quedó plasmado en el rostro de los miles que nos reunimos para el XV del Turn On the Bright Lights

Gracias, muchas gracias Interpol.

Fotos: Ocesa ( César Vicuña)