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“Coleccionista de instantes”: Frase que da inicio a la charla con Jesús Cornejo, un fotógrafo mexicano amante de la música, las personas y sus historias.

Con la fotografía como medio para llegar a todas esos instantes y acercarse a personajes que considere interesantes, encontró una manera de conectarse, absorber y conocer a estas personas, a través de una vertiente de esta disciplina: el retrato.

“Cada persona que fotografío, es un retrato de mi”, así visualiza cada fotografía: como un ritual en el que compartes energías y acuerdas jerarquías de las personalidades de los retratados.

 Jesús recalca que “necesitas conectarte con la persona, vibrar de buena manera, conocerlo un poco a través de sus expresiones. Lo que le dices también habla mucho de ti como persona y fotógrafo”

Miguel Bosé... Ahí, parado detrás de mi… Con una energía enorme, era como un personaje mágico tipo Gandalf…”.

3Q4A9671Justo una historia que le permitió conocer un tipo de conexión diferente a la que normalmente seguía, fue la experiencia fugaz con el cantante Miguel Bosé: “En el Lunario del Auditorio Nacional existe un elevador que tiene una iluminación muy especial; una luz muy tenue. Yo iba como fotógrafo de Marlango (grupo español) y los llevé a ese punto para tomarles una sesión. Mientras tomaba las fotos, sentí una presencia detrás de mi; no voltee a ver pero pensé “hay una persona que nos está observando”.

Cuando terminé de hacer las fotos, dirigí la mirada a la persona y mi sorpresa, era Miguel Bosé. Ahí, parado detrás de mi, cruzado de brazos y observando; con una energía enorme, era como un personaje mágico tipo Gandalf; con el cabello largo, todo de negro, enorme, muy imponente.”

Envuelto en emociones, justo en el momento que Marlango lo presentó con Bosé, salió de Jesús: “maestro puedo tomarle un retrato”, Bosé accedió y de inmediato se colocó dentro del elevador “justo debajo de la luz, en el punto perfecto, como si conociera lo que yo quería”.

Como cualquier fotógrafo profesional, Jesús trató de acercarse para dirigirle en cuanto a postura o expresión, “pero cuando me traté de acercar, Miguel Bosé me detuvo de frente, con unas palmadas en el hombro y me dijo “¡ch,ch! ve allá y toma las fotos”; dije ok, regresé a mi posición y en el momento que comencé a tomar las fotos, él comenzó a moverse y a expresar de una manera impresionante. Demostró la gran experiencia escénica que tiene. Fue exacto, un minuto en el que no nos dijimos nada, pero los dos sabíamos que queríamos del otro”. Esa experiencia le enseñó a Jesús que hay muchas maneras de conectarse con las personas y con Bosé lo hizo de manera mágica, sin decir ni una sola palabra.

Inspirado en las personas que lo motivan a buscar historias que retratar, ha encontrado en la fotografía el pretexto perfecto para explorar, conocer, escuchar y sentir nuevos mundos, nuevas cosas. De esta manera, la fotografía documental se convirtió en un medio para retratar el amor por todas esos relatos y es a partir de esta, que ha trabajado con revistas de turismo nacional y el Comité Internacional de la Cruz Roja, en donde retrata desde migración, hasta casos de privación de libertad.

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“Muerto y resucitado en la Habana”.

Justo a través de la fotografía documental, planea un proyecto basado en La Habana, Cuba, lugar que lo vio renacer después de un accidente que sufrió a la edad de 21 años: “Me aventé un clavado a la alberca del hotel y por malos cálculos, choqué con el fondo de la piscina. Mi peso compactó mi columna y me destruí la cuarta cervical. Los doctores me operaron de emergencia; me reconstruyeron la cervical y me re-conectaron el sistema nervioso con la esperanza de que volviera a generar movimientos”.

Con una estadía de aproximadamente mes y medio en Cuba, en los que tuvo que aprender desde cero a caminar y moverse, Jesús fue regenerado física y mentalmente por doctores y personas cubanas; por lo cual ahora considera Cuba, como su segunda nación.

Con motivos laborales, hace unos meses regresó a La Habana y emprendió largas caminatas en solitario para conocer a profundidad el sitio que lo vio nacer por segunda vez, de esta visita resultó su serie titulada “La Habana, el reencuentro”. En ella podemos encontrar tomas con tonos melancólicos que transmiten la nostalgia de la visita; planos abiertos que permiten conocer un poco la situación en la que está envuelta el personaje; variedad de rostros, gestos y expresiones corporales que nos motivan a conocer la historia detrás de la persona. También podemos encontrar formas geométricas, profundidades de campo amplias y marcadas, perspectiva y encuadres tres cuartos o centrados, que resaltan “ personajes de realismo-mágico y momentos en los que todo lo que escuchas y ves, resulta poesía”.

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Como consejos de vida personal y laboral, Jesús compartió que la clave es “encuentra tu pasión y haz lo necesario para llegar a ella. Haz lo que amas, pues de esa manera no te pesará dedicarle todo el tiempo a tu trabajo,  ya por consecuencia vendrá lo demás”. Considera que el estar en constante renovación y nutrirte “cine, arte, poesías o cultura en general, te permite generar cosas mejores, pues de lo que te alimentas es lo que proyectas hacia afuera”.

Actualmente Jesús se encuentra trabajando en un proyecto llamado Malaria que consiste en un “retrato de Latinoamérica a partir de la música” – consecuencia de su pasión por ésta, gracias a sus antecedentes estudiantiles en música clásica-; también podemos encontrar más trabajos en su blog llamado “Tragaluz”, que se encuentra dentro de su página web, en el que podemos encontrar fotografías más de su día a día.

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Puedes seguirlo en instagram y twitter como @chuchotragaluz y ver más de sus trabajos.

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