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Jonás Cuarón habla de Desierto y su forma de combatir a Trump
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Por Mayra Citlali Rojo @MayraRojo3

En entrevista le pedí a Jonás Cuarón que dijera la primera frase que le viniera a la cabeza después de escuchar una triada de palabras. “Soy malísimo para eso…por eso nunca fui al psicoanálisis” —ríe— “Algo muy negro saldrá de mí…”

Originalidad, arte, Jonás: Uyyy. Estar siempre buscando al hacer una película explorar y estirar la liga del lenguaje cinematográfico.

Acción, Hollywood, migración: Desierto.

Cine, política, entretenimiento: ¿Cine, política y entretenimiento? Uhmmmm…—ríe— Cine de Hollywood de los setenta. 

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¿Cómo es que decidiste tratar un tema tan puntilloso políticamente como es la migración y juntarlo con el género cinematográfico de acción?

J.C. Hace diez años yo había viajado por Arizona y el Consulado en Tucson me llevó a ver sus instalaciones y me contó muchas historias sobre migrantes. Fue entonces que empezó a interesarme el tema. Pero más que el tema de migración, en esas épocas yo estaba viviendo en Estados Unidos y empezaba a haber muchas leyes antimigratorias estaba habiendo un discurso ya desde entonces de racismo, de xenofobia, de odio al migrante. Lo que quería era hablar de ese odio, de ese racismo que existe en Estados Unidos pero también existe en todo el mundo. Por ejemplo, en México la manera en que tratamos a los centroamericanos quizá sea peor al trato que se les da a los mexicanos en Estados Unidos.

Por ello, estuve buscando la manera de hablar de todo esto. No quería hacerlo como este tipo de películas que son más melodramáticas de denuncia, porque sentía que sólo le iba a llegar a un público que ya está acostumbrado a hablar de estas cosas. Yo quería llegarle a un público más grande. Al público que está acostumbrado a hacer comentarios racistas en Estados Unidos, en México; a un público menos consciente. Fue cuando se me ocurrió hacerlo a través de una película de acción. Esto por dos razones, una es que siempre he sido fan del cine del género gringo de los setenta donde películas muy políticas, muy subversivas las disfrazaban con el género. La otra es que través del género de acción el público conecta con las vísceras y no con la cabeza. La conexión con el viaje del personaje es una conexión visceral y no tan intelectual. Siento que muchas veces las cosas se pierden en sobreintelectualizaciones y a veces el golpe al estómago es más potente.

La filmación duró ocho semanas, cuéntanos un poco sobre las locaciones y el proceso.

Empezamos con ocho semanas, mi productor me sufrió, porque acabamos casi en diez. Era una película muy demandante tanto por las locaciones como por lo que necesitábamos, era una acción muy complicada y tomaba mucho tiempo hacer que todo funcionara. Fue un rodaje muy cansado, y quizás en parte fue mi culpa porque yo fui el que busqué las locaciones.

Pasé como cuatro años viajando por muchos desiertos, además yo nunca había filmado, entonces busqué las locaciones casi casi viajando como el personaje de James Franco en la película 127 horas (2011). Me iba yo con mi mochilita y me metía al desierto y encontré estas locaciones que me encantaron pero el problema fue que cuando llevé a los productores me dijeron “no manches pero aquí ¿cómo vamos a meter a ochenta personas? ¿Cómo va a llegar el equipo?” Por suerte mi equipo de producción buscó la manera y pudimos filmar en esas locaciones pero sí se volvió muy complicado porque estaban a dos horas de civilización y después de ahí había que cargar el equipo otra media hora. Al estar tan remotos no teníamos mucho control, era filmar rodeados de víboras en el calor. En ese sentido fue un rodaje muy difícil, muy cansado y muy peligroso porque les pedí al equipo y a los actores hacer cosas complicadas. Gael casi se nos cae de una cañada, a la actriz la rodeamos de víboras porque no nos salía el efecto de las víboras. Entonces fue así: “¿Oye te molesta que te pongamos víboras bastante cerca?” En este sentido, en retrospectiva, estoy agradecido que no sucedió nada.

Cuéntanos sobre el paso del guión a la dirección. 

Para mí el paso del guión a la dirección es muy orgánico, creo que el cine es un proceso de escribir y reescribir. Cuando se escribe el guión, uno escribe el guión y lo reescribe muchas veces hasta que ya llegas al proceso de filmación. Acabas de escribir el guión al filmar, en Desierto hay muchas cosas que no estaban en el guión porque las descubrimos en la locación. Por ejemplo, mucho de lo que hace el perro como entrar a la camioneta brincando, subir a la cañada no estaba en el guión porque yo no pensé que el perro iba a poder hacer tantas cosas. En la locación acabé escribiendo eso pero gracias a que tuve la suerte de encontrar un gran animalero. La persecución final entre Jeffrey y Gael era muy distinta en el guión pero estando en locación uno descubre esas montañas que me inspiraron, acabé improvisando esa escena. Todavía después de filmar sigues escribiendo al editar. A mí me gusta mucho editar porque es el último chance que tengo de darle una ultima reescritura al proceso. En ese sentido la conexión entre escribir, dirigir y editar es muy orgánica.

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¿Cómo fue tu relación con Mateo García en el proceso del guión?

La relación con Mateo se da un poquito como la relación entre mi papá y yo en Gravity. Creo que mucho viene del hecho de que al ser familia, Mateo es mi primo, entonces crecimos juntos, ya tenemos un lenguaje y un gusto en común. Mateo y yo crecimos viendo el mismo tipo de películas de acción; muchas de las pocas experiencias que habíamos tenido en el desierto, o fuimos juntos o sabíamos de los viajes que hicimos cada uno— en ese sentido, escribir con amigos o familia, si son buenos escritores —que Mateo es muy bueno— lo que ayuda mucho es que es que exista un lenguaje y un interés en común.

Paralelamente a tu película Año uña (2007) salió el cortometraje La doctrina del shock (2007) —también recordemos que a Gravity le continúa Aningaaq (2013) dirigido por ti (Jonás Cuarón)—. Desde mi punto de vista, ya me dirás si no es así, la relación estética e incluso narrativa es complementaria, parece un epílogo. La película de Año Uña está realizada con foto fija recordándonos la construcción de La Jetée de Chris Marker —la reelaboración de la historia centrada en la imagen de la mujer y el niño que se transforma en el eje del argumento amoroso de Jonás ligándonos directamente más a la problemática de la memoria que a la visión futurista de la guerra nuclear del cortometraje francés—; mientras que el planteamiento que vemos complementariamente en el corto de La Doctrina del shock nos alude al escenario del mundo sucumbido por la guerra nuclear de Marker. ¿Desierto tiene su epílogo en cortometraje?

Hasta ahora no. La verdad es que Shock Doctrine, en sí no iba a estar conectada a Año Uña pero estilísticamente sí acabó vinculada. La historia es completamente diferente. Yo había hecho Año Uña, estaba en Europa esperando a que se estrenara en Venecia y leí el libro de Naomi Klein de “La doctrina del shock” y Naomi Klein le le estaba pidiendo a mi papá (Alfonso Cuarón) que si podía hacer un video para promocionar el libro. Mi papá estaba muy ocupado y justo como yo ya había terminado Año Uña me pasó la chamba a mi. Me interesó mucho porque me gustó el libro. Y sí estéticamente terminó teniendo mucho de Año Uña, aunque no estén conectados los proyectos, estilísticamente es en base a imágenes fijas y un diseño más gráfico.

Con Desierto hasta la fecha no he hecho nada en paralelo aunque me encantaría hacer un proyecto sobre el desierto. Quizá lo que más he hecho en paralelo es un video, justo la semana pasada lo lanzamos. Es el discurso que dio Trump cuando anunció su candidatura. Un discurso muy antimigrantes, con mucho odio hacia los mexicanos, lo que hice fue ilustrar el discurso de Trump con imágenes de Desierto. Porque a mi, como mexicano que pasa mucho tiempo en Estados Unidos, siempre me ha shockeado el nivel de violencia y odio en las palabras de Trump pero a veces siento que como son sólo palabras la gente no las toma tan en serio y sentí que era importante aprovechar que tenía todo este material e ilustrar las palabras de Trump para así resaltar la violencia que hay detrás de lo que dice.