REVISTA PICNIC Lars Von Trier, la exquisita trilogía de la depresión - Revista PICNIC
CINE DE ARTE

Por: Ayax Byron

Lars Von Trier; ha cautivado al mundo con una propuesta cinematográfica muy peculiar, la cual el danés ha desarrollado de manera excelsa. Un claro ejemplo de ello es la «Trilogía de la depresión” compuesta por los films Anticristo (2009), Melancolía (2011) y Nymphomaniac Vol. I y Vol. II (2013).

En los inicios de Von Trier como cineasta, proponía como un movimiento cinematográfico innovador y radical el famoso Dogma 95, este último manifiesta un estilo de film realista y con muy poca intervención de las tecnologías para la elaboración de un film. Sin embargo, el director se alejo un poco de las reglas que el mismo propuso, a lo largo de su filmografía.

En consecuencia, la crítica no se hizo esperar, y apeló al desuso del Dogma 95 por uno de sus creadores Lars Von Trier.  No obstante, se fueron adaptando a las necesidades de los largometrajes que el danés iba filmando, al igual que la evolución natural del cine de este director. Y con ello, el legado crecía, por lo tanto, más que alejarse del manifiesto que creo Von Trier junto con Thomas Vinterberg, el mundo atestiguaba la evolución de dicho dogma.

Y en los films donde claramente se puede apreciar esta situación son en los que contiene la magnífica “trilogía de la depresión” de los cuales se desentrañaran a continuación.

En 2009, esta trilogía da inicio con su primera entrega “Antichrist” protagonizada por Charlotte Gainsbourg y Willem Dafoe, quienes nos van transportar en una historia la cual se desarrolla en un retiro que hace la pareja en una cabaña alejada del ajetreo de la ciudad, ese retiro lo requieren tras una experiencia traumática que vive la pareja.

El director a raíz de esto propone en el film una temática oscura y onírica que fielmente se aprecia en el film. Los protagonistas se ven envueltos en una experiencia abrumadora, mas allá de relajada y espiritual, que es lo que buscaban.  

Y conforme seguían la búsqueda de la tranquilidad personal de cada uno de los personajes y por supuesto su estabilidad como pareja, esta última se hundía en la depresión y la locura, la cual lleva a los personajes a experimentar situaciones sumamente fuertes, lo que en consecuencia para el espectador es cautivador.

Para la segunda entrega Melancolía, largometraje de 2009 teniendo como protagonista a la estadounidense Kirsten Dunst, y de nuevo la participación de Charlotte Gainsbourg como co-protagonista de la historia. El director, nos propone una situación especifica que es una boda, y todo lo que engloba llevar a cabo esta última. Desde los últimos preparativos del evento, como la realización y la culminación, lo interesante es que se acerca el fin del mundo.

El film derrocha arte, desde su composición, pasando por su naturaleza, y culminando con la propuesta, ya que como toda película con alto contenido artístico da pauta para la interpretación personal, y por otra parte la postura en cuanto al mensaje tan complejo que transmite del autor; Lars Von Trier.   

Todo lo anteriormente mencionado, da como resultado un obsequio al séptimo arte, ya que vivir las vísperas del fin del mundo en una celebración de unión matrimonial es una paradoja estupenda que solo Von Trier, podía llevar al cine.

Y la cereza en el pastel de esta trilogía, es Nymphomaniac Vol. I y Vol. II, misma esta llena de alegorías, como en la mayoría de las películas de Von Trier, sin embargo, en esta serie fílmica se exagera para bien en cuanto a alegorías, mismas que en el película se explican claramente y llevan a desarrollar una historia muy enriquecida para el espectador.

En conjunto con la historia de una mujer que desde el inicio de su vida manifiesta cierta fascinación del sexo. Situación que Von Trier, en sus películas resalta bastante, pero que particularmente en los dos volúmenes de Nymphomaniac decide que la sexualidad sea el tema principal.

Y al tener como propuesta una película altamente explicita en cuanto al contenido sexual, la poética que se estimula en los diálogos y las escenas que componen al film, deja en segundo plano, a las escenas de sexo explicitas, y con ello un “masterpiece” de la cinematografía mundial.

La evolución de Joe, el personaje principal, donde hay que destacar las actuaciones de Stacy Martin y Charlotte Gainsbourg, quienes encarnan a la misma Joe, por supuesto en las diferentes etapas de su existencia.

Con Nymphomaniac, el cineasta danés rectifica que nunca perdió la esencia del dogma 95, y que, si bien es cierto, la situación de utilizar efectos especiales para ciertas escenas fue para salvaguardar la integridad de los actores principalmente; pero la filosofía siempre estuvo presente.

Por ello las escenas, de los largometrajes que componen esta trilogía dejan al descubierto algunas de las ideas más profundas, surrealistas, y oscuras de la mente humana.

Por supuesto, a lo largo de los films se dejan apreciar estas escenas, y en lo particular resaltar los finales de todas y cada una de las historias mencionadas, ya que son la perfecta culminación de cada historia que sin lugar a dudas lleva al espectador como un cuidador de la obra, enfatizando el concepto principal, el cual es la depresión, y los sentimientos destructivos como la misma melancolía, la autodestrucción, la hetero destrucción, creando una serie de sensaciones que son característicos de Lars Von Trier.      

Sin lugar a dudas, son películas recomendables y admirables, ya que, si bien son films pesados por su naturaleza, la satisfacción que hay al final de ver estas joyas cinematográficas son grandiosas.