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LA IRREFLEXIÓN LITERARIA CON EDUARDO GALEANO

En estos días la carga monumental de lecturas y ante esta visión del libro como escape de la realidad (o lo que nosotros solemos referir es la realidad), vino a mi recuerdo  El libro de los abrazos (1989). La Irreflexión literaria con Eduardo Galeano.

Así pues, en el texto Crónica de la ciudad de La Habana, Galeano nos cuenta sobre un chico que, en su estancia en La Habana, aborda todos los días la guagua 68. Esto con la finalidad de acudir a la biblioteca José Martí y poder leer todo sobre la isla del caribe: “Cada mediodía, Nelson tomaba el ómnibus, la guagua 68, en la puerta del hotel, y se iba a leer libros sobre Cuba. Leyendo pasaba las tardes en la biblioteca José Martí, hasta que caía la noche.” (Galeano 2015, 40).

En algún momento de la historia, el conductor de dicha guagua da un “tremendo sacudón” (Galeano 2015, 40) al ver a una mujer. Los pasajeros se quejaron, pero al darse cuenta de la razón de aquel frenon “todos los pasajeros aplaudieron y le desearon buena suerte.” (Ibídem). Nelson está presente, viendo, viviendo y participando del momento.

Los pasajeros, transcurrido algún tiempo y viendo que el conductor no volvía a su labor, decidieron por ellos mismos manejar el ómnibus. Cada uno lo fue manejando, siguiendo la ruta, y cambiando cada vez que el que conducía llegaba a su destino. Al final, nos cuenta Galeano, “Nelson Valdés fue el último en bajar. Se había olvidado de la biblioteca” (2015, 41).

De esta manera, Nelson conoce Cuba; no yendo a la biblioteca y leyendo sobre la isla sino viviéndola, sintiéndola por él mismo. Muchas veces escuchamos decir que leer sirve para escapar de la realidad. Evadirla. Los lectores no podemos negar que es muy placentero ir al mundo literario: enredarnos entre tanta letra, párrafo, página y libro. Nuestra realidad es atroz; es mala, solemos decir. Pero no debemos olvidar que de dicha realidad es donde los autores sacan todas esas ideas que poco a poco irán entretejiendo hasta formar un texto, un párrafo, una página y, finalmente, un libro que nos trasladará hacia otros horizontes.

Pero leer no es escaparse de la realidad. Leer, me gusta pensar, es conocer la realidad de otra manera; desde un punto de vista ajeno a nosotros, pero que nos hace partícipes. Una visión que se nutre con la propia, que la ensancha y la hace más nuestra. Leer es complemento de nuestra realidad.

Referencia

Galeano, Eduardo. 2015. El libro de los abrazos. México: Siglo XXI Editores