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Fernando del Paso es y, seguramente, será uno de los grandes nombres para recordar y leer en las letras mexicanas. Pero este autor conocido mayormente por sus obras Palinuro de México (1977) y Noticias del imperio (1987), también tiene en su haber una gran novela; la primera obra con la que este autor incursionó en su estilo tan característico de escribir. LA OBRA OLVIDADA: JOSÉ TRIGO DE FERNANDO DEL PASO

FOTO: FERNANDO CARRANZA GARCIA / CUARTOSCURO.COM

Fernando del Paso dio a conocer a un hombre, un mundo, diversos mundos narrativos; una guerra, una estación, un Nonoalco-Tlatelolco, un Puente, trenes, una huelga; una familia, diversas familias; una muerte, muchas muertes; una mujer, diversas mujeres, un hombre, él único hombre, él ¿Quién era?

En 1966 del Paso publica su primera novela José Trigo, la cual “es la que menos ha llamado la atención de la crítica, tal vez por ser una de las más ambiciosas a nivel lingüístico, aun dentro del proyecto literario de del Paso.” (Rodríguez 1997, 480). A pesar de ello, en ese mismo año [el 66], del Paso gana el Premio Villaurrutia ya que “La prensa comentó ampliamente la trascendencia del libro y los méritos de su autor, dedicando gran interés tanto a los problemas del contenido como a los de la forma” (Dessau 1968, 510). A pesar que esta obra no tuvo una gran acogida a nivel nacional, su alcance a nivel internacional fue muy aceptada y aclamada. En el 67, Artur Lundkvist, un escritor y poeta sueco, escribe una reseña (la cual se usa a modo de prólogo para la edición de José Trigo publicada por el FCE) para el diario Dagens Nyheter.

Por su parte, el estilo en José Trigo es exagerado, repetitivo, expansivo y totalizador: sinónimos, antónimos, verbos conjugados hasta sus últimas conjugaciones, todo mezclado en el lenguaje popular, el lenguaje del proletariado en el que “Abundan los americanismos y los mexicanismos, realmente un habla latinoamericana en la que se aprecian los arcaísmos, neologismos y solecismos. El autor recupera el lenguaje de la cultura rural y proletaria y lo mezcla con un lenguaje erudito, barroco y brillante siempre…” (López 1990, 118)

Hemos de concluir diciendo que esta novela son muchos mundos que del Paso supo conjugar dentro de uno: José Trigo. Así pues, bastó con un solo hombre para conocer la historia de varios otros, de familias, de una estación, de trenes, de huelgas, de Guerras Cristeras, de revoluciones, de llegadas, destrucciones y conquistas. Todas esas historias en un hombre, en un tal José Trigo, que llegó a los llanos olvidados de Nonoalco-Tlatelolco, que vivió con una Eduviges, que enterró a un niño mientras la mujer cortaba girasoles mientras gotas de rocíos le brotaban de los ojos “Porque todo esto, y esto es un decir, fue la mañana, la tarde, la noche en que soñé o creí soñar que buscaba a José Trigo por cielo y por tierra: bajo todos los cielos habidos, sobre todas las tierras por haber. Y no vi nada ni a nadie” (Del Paso 2015, 467), y fue así como surge, se hunde y desaparece una historia, una vida, un hombre, un tal ¿José Trigo?

Bibliografía

Del Paso, Fernando. 2015. José Trigo. México: FCE

Dessau, Adalberto. 1968. «José Trigo». Notas acerca de un acontecimiento literario en la novela mexicana. Bulletin Hispanique, núm. 3-4. http://www.persee.fr/web/revues/home/prescript/article/hispa_0007-4640_1968_num_70_3_3952

López, Aralia. 1990. Una obra clave en la narrativa mexicana: José Trigo. Signos. Anuario de Humanidades. http://revista-iberoamericana.pitt.edu/ojs/index.php/Iberoamericana/article/viewFile/4673/4837

Rodríguez, Miguel. 1997. José Trigo y la crítica literaria. “José Trigo”: el nacimiento discursivo de Fernando del Paso. México: UNAM