REVISTA PICNIC "La utopía es caminar": Los pasos de Pati Peñaloza - Revista PICNIC
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“Llegaba a casa de mis tías y lo primero que hacía era buscar los discos, los escuchaba. Esto sí me gusta, esto no. Lo traes desde niño”

Empezó a escribir cuando tenía ocho años, pasatiempo que complementó su gusto por la música. Idealismo, disciplina y creatividad fueron elementos que han influenciado su quehacer periodístico. Con unos cimientos bien construidos y respaldada por su trayectoria, Pati Peñaloza se ha convertido en un referente musical para muchas generaciones. En unos días Ruta Sonora, columna que escribe para La Jornada, cumplirá XV años.

En el 2000 México vivió un motón de cambios: los comienzos de la era digital como la conocemos, la transición política, nos sacudíamos 76 años de gobierno priísta y dábamos la bienvenida a Vicente Fox, presidente que en un principio dio apertura a los medios de comunicación. La música estaba atravesando por una etapa electrónica importante, miles de fiestas y tocadas – de las cuales se hablaba muy poco – se vivían por toda la ciudad.

“Yo sentía que era la primera vez que estaba ocurriendo algo así, que Internet estaba empezando a actuar más allá de los medios tradicionales y por fin se estaba gestando una escena que antes no había existido jamás, que era inédita absolutamente en la historia de la música popular. Había que hablar de ella. Eso y un montón de cosas más yo le contaba a Fabrizio”.

Con la ayuda de Fabrizio León, editor de espectáculos, en 2001 nace Ruta Sonora que es la unión de dos proyectos anteriores en los que Pati había colaborado años atrás: «La ruta del ocio» donde se encargaba de recomendar lugares de la ciudad y «Urbe Sonora» programa para radio UNAM en el cuál se hablaba de temas sociales. Nombre que hasta ahora le sigue gustando mucho. “Me parece muy poético, describe perfecto lo que estoy haciendo, que es guiarte por un camino en el que oyes”.

Desde sus inicios la columna se ha transformado. Empezó por ser una serie de pequeñas notas importantes, para después tratar temas a mayor profundidad sin dejar de lado su objetivo principal: la música.

“Ruta sonora ha cambiado un montón. Nunca ha sido la misma: ni yo escribía igual, ni pensaba igual, ni mi lenguaje era el mismo. Cuando me preguntan cómo le hago para estar vigente o cómo no me aburro, pues es que nunca la hago igual, yo misma me aburriría. Estoy siempre al día oyendo lo que está saliendo y le doy giros diferentes».

Internet revolucionó los medios, aumentó la competencia de manera sobrenatural. Existen millones de blogs, páginas web y revistas que nos bombardean a diario con noticias del universo musical que terminan por ser réplicas uno del otro. Aunado a esto las redes sociales modificaron el lenguaje, ahora la información se da en pequeñas líneas, caso especifico Twitter. También es cierto que la gente sigue confiando más en los periódicos y en los medios impresos, es a donde más se recurre para conocer las opiniones de especialistas.

“Ha sido muy natural. Me di cuenta que pasaba eso, empecé a ser mas reflexiva, más analítica, a usar un lenguaje más literario. Yo creo que también la crítica es creación, me considero antes que nada escritora, me gusta la narración, el uso de figuras retóricas. La música es un terreno fértil para poder describirla de esa forma. Trato de hacer ver que el periodismo de rock puede ser serio, erudito, pero sin ser pedante” dice haciendo referencia a lo que escribió Nicolas Alvarado hace unos días sobre Juan Gabriel.

El medio no existe

Fue influenciada por algunos escritores de la llamada literatura de onda que surgió en los sesenta como José Agustín y Parménides García Saldaña quienes demostraron en sus trabajos literarios su gusto por el rock.

“Esta muy subvaluado hoy en día el periodismo de rock. Es como para chavitos servicio social / quiero que me den boletos, cuando yo vengo de una escuela en donde ser periodista de rock era muy respetable. Xavier Velasco comenzó a hacer crónica de rock. Soy una idealista de la crónica de rock”.

En el periodismo visto desde esta vertiente pasa lo mismo que en la música, son disciplinas hechas en su mayoría por hombres. Resulta sorprendente y hasta morboso cuando una mujer forma parte de una banda de rock o cuando es una voz femenina quien narra parte de la historia de este.

«Es un asco la verdad, no lo voy a negar y sigo luchando con ello. Hubo una época en la que me afectaba mucho, me desmoralizaba un montón. La diferencia es que ahora no me afecta tanto. Hace poco me entrevistó un compañero que es más o menos de mi generación y me preguntó ¿Por qué hay gente que te detesta? Le dije: ‘yo también lo quisiera saber’, pero en esencia viene directamente de que soy mujer, como que a los hombres los compadrean más.

Yo decidí que para mí el medio no existe, los erradiqué, no los contemplo. Yo escribo para los lectores porque hay muchas envidias, porque hay una misoginia muy grande y tú lo ves en todo. Marvin hace sus mesitas con sus amigos casi puro hombre. Todo el tiempo estás viendo eso, ni cuenta se dan, está tan arraigado en el inconsciente colectivo. El respeto mayor viene de los lectores.»

A lo largo de su trayectoria ha trabajado para radio, revistas y diarios. Por fortuna y como ella lo dice ha tenido jefes inteligentes que le han dado respeto y libertad dentro de sus publicaciones. «En EtcéteraRaúl Trejo Delarbre me dio un espacio muy grande, donde yo desarrollé muchas habilidades para hacer reportaje, crónica literaria, narrativa. Fue un espacio muy importante para mí. Me han llamado por mi trabajo, no porque me ha acosté con ‘x’ o ‘y’ o porque le guste a alguien. Todo lo que tengo viene de mi trabajo y ese es mi mayor orgullo».

¿Dónde está el palanqueo?

Su amor por la música y creatividad también la desaborda por medio de su banda Los Licuadoras, la cual se ha visto tristemente opacada desde sus inicios. La salida de su primer álbum, rompió por completo las expectativas puestas en él. Rulo, uno de los locutores con más voz en México, ni si quiera se tomo el tiempo para escucharlo, porque simplemente no le interesaba. Muchos torpemente han pensado que su trabajo periodístico facilitaría hasta cierto punto la llegada a los escenarios.

En 2011 fue su última presentación dentro de un Vive Latino, desde esa fecha y con múltiples intentos no ha podido volver al festival. «2015 fue el peor año de los Licuadoras, el trolleo de todo el medio no nos dejó tocar en ningún festival. ¿Dónde está el palanqueo? Mi posición nos ha cerrado más puertas de las que nos ha abierto» 

Pati ha vivido de cerca lo difícil que es la vida de una banda, tocar puertas, hacerte sonar etc. Ya sea con Los Licuadoras o con otras agrupaciones con las cuales convivió desde sus inicios. Para ella una de esas banda fue Zoé.

«Fue una banda que yo vi crecer desde los noventa, los vi en el Alicia nadie se acuerda de eso. Vivían todos en una casa por el World Trade Center con otros weyes, era como la comuna. Yo sé lo que les ha costado, los he visto llorar, cuando Sony los enlató y no los dejaba hacer nada, hasta que sacaron «Nada» con una disquera independiente, que fue muy importante porque empezábamos a ver que ya no estábamos en las grandes disqueras.

Zóe fue como el paradigma – la mal llamada generación Zoé – de ahí se vino todo: Porter, Hello Seahorse, Austin Tv y todo lo demás. Su show en el Foro Sol fue hermoso, emotivo, con un juego de luces y un sonido impecable – a ninguna banda mexicana la he oído sonar tan bien-. Yo sabía lo emocionados que estaban y lo  importante que era para ellos, sabía que les había costado 20 años llegar ahí».

Su columna ha sido constante gracias a una disciplina casi religiosa. Pati se admira de las cosas que ha tenido que hacer para que cada semana podamos leerla. «Una vez iba para la Huasteca y en la carretera oía el disco que iba a reseñar, cuando llegue a Huejutla me puse hacer apuntes de las notas y busqué un cyber para hacer la nota y seguir mi viaje después».

Pati Peñaloza cuenta con una situación privilegiada, su trabajo puede ser publicado en cualquier lugar si así lo desea. Sus textos generan dialogo, detrás de cada línea hay mucha investigación, desde escuchar un disco hasta entender las nuevas tendencias como ella lo dice citando al escritor uruguayo Eduardo Galeano: «La utopía es caminar».

Para celebrar todos estos años de trabajo, Pati Peñaloza organizó un pequeño festival de música, Ruta Sonora Fest, que se celebrará el viernes en el Pasagüero. La festejada nos hizo una pequeña reseña de las bandas que se encargarán de encender la fiesta de XV años.

«Big Big Love es una bandota. Están haciendo algo que no todo el mundo entiende, son la banda de avanzada de su generación, combinan una especie de post- rock medio espacial, muy pop, pero a la vez traen esa onda como electrónica ambient, con teclados análogos. No hay nadie en México haciendo eso yo les recomiendo mucho la experiencia de verlos en vivo.

Prisma: ellas serán las encargadas de cerrar la fiesta, son el toque glamoroso. Las chicas guapas, fashion, desmadrosas. Tienen muchísima onda, nada más las paras y con verlas ya le pusieron onda a tu fiesta.

AJ Dávila: trae un show muy punk, increíble. Él dice que es Menudo punk. Es un tipo encantador, con mucho carisma.

Ayer amarillo: son como herededos de Tame Impala. Pop espacial, psicodelico, indie muy bonito. Marianette en batería es maravillosa, hay muy pocas bateristas en nuestro país y Los Licuadoras que es un pop, punk, psicodelia, con letras feministas.

Fotografía principal por Daniel Patlán