REVISTA PICNIC Las Riot Grrrls y el empoderamiento femenino musical - Revista PICNIC
CINE DE ARTE

En la actualidad, uno no creería que en verdad siga existiendo inequidad de género, sobre todo en el mundo musical. Sin embargo, el hecho de que en la época que nos toca vivir haya una mayor apertura y aceptación hacia los músicos sin importar su género, es el resultado de años de lucha y esfuerzo por por parte de organizaciones, movimientos y grupos desde hace algunas décadas.

Las discusiones acerca de la equidad de género y toda la confusión que la Tercera Ola del Feminismo trajo consigo, han tornado al pensamiento feminista prácticamente en un pecado. Por un lado, la desinformación al respecto – en nada ayudada por algunas hembristas que manifiestan su completo desprecio hacia el sexo masculino – y por otro, la tergiversación mediática de los contenidos feministas, nos han legado una sarta de burlas y dinámicas de desprestigio hacia el movimiento.Resultado de imagen para riot girls

 

Orígenes del movimiento

Aproximadamente, durante los albores de la década de los noventa, en Estados Unidos emergieron grupos de mujeres que estaban fastidiadas de no tener realmente un lugar en la escena musical. Si bien durante el siglo pasado era muy evidente que el mundo se encontraba dominado por los hombres, sobre el escenario y para las disqueras las preferencias eran sumamente notables, en especial al interior de un género como el rock.

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Ilustración de Stellarleuna.

El prejuicio de que las féminas son de naturaleza sensible, delicada y frágil, ha dado como resultado a lo largo de mucho tiempo, que se les impida realizar ciertas actividades, incluso subestimando sus capacidades y gustos. Una chica no podía hacer rock, simplemente… por ser una chica.

Relegadas a ser groupies, a ser aplastadas y ridiculizadas como asistentes entre las multitudes de los conciertos, e ignoradas como músicos porque no eran consideradas como ejecutantes serios, las mujeres de Norteamérica comenzaron a manifestarse y a alzar la voz contra la discriminación sufrida en el mundo musical.

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«Girls at the front», por Stellarleuna en Tumblr.

El estallido de este movimiento no fue cosa de un par de nombres ni de un puñado de grupos musicales o de activistas. Desde sus inicios, se trató de un asunto comunitario, con fin de contrarrestar la segregación por parte de la ideología machista a la que se enfrentaban estos conjuntos.

Los fanzines

Para hacer difusión de sus reflexiones y experiencias, así como textos sobre teorías feministas, discusiones y manifiestos, las posteriormente denominadas «riot grrls» hicieron uso de una de las herramientas características del Do It Yourself (D.I.Y.) y del movimiento punk: el fanzine.

Jigsaw (1988) fue el pionero de estas publicaciones comunitarias y versaba principalmente sobre las relaciones existentes entre feminismo y punk. Éste, funcionaría como inspiración para otro fanzine, Girl Germs (1989) fundado por unas de las integrantes de Bratmobile.

 

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Flyer de un festival Riot Grrrls

Después, vendría el impreso Bikini Kill (1990) de la mano de Kathleen HannaTobi Vail, fundamental para la difusión de textos teóricos. Finalmente, saldría a la luz en 1991 Riot Grrrls!, una de las publicaciones más importantes y fundamentales para el movimiento, pues serviría como punto de partida y pondría de manifiesto la actitud desestabilizadora ante las estructuras masculinas de la música.

Manifiesto Riot Grrrl de 1991, por Kathleen Hanna. Publicado en Bikini Kill.

Antes de BlogSpot, estas publicaciones lograban reunir a las comunidades para establecer consensos y convocatorias. Los medios de expresión fueron amplios, pero sin duda el más destacado y de mayor facilidad de transmisión, fue la música misma.

El sonido Riot Grrrl

Las comunidades de riot grrrls eran de un carácter marcadamente autogestivo. Hacían su propia música, emitían sus propios discursos y organizaban sus propios eventos. En ellos, incluso intentaron invertir los valores, haciendo que el público masculino que llegaba a ingresar a sus eventos quedara hasta atrás de la multitud o asistiera con la condición de llevar vestidos o sostenes.

Retomando la escena punk y hardcore, bandas como Bratmobile, Bikini Kill, Huggy Bear y Tiger Trap comenzaron a hacer uso de sus letras para tocar temas como la discriminación, acoso y violencia de género. Impulsadas y apoyadas por otras importantes figuras como Kim Gordon y Patti Smith, cobraron fuerza entre las mujeres de la época y en sus actitudes.

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Fuertemente criticadas por la prensa, se arriesgaron a mantener y procurarse un bajo perfil para evitar emitir declaraciones u opiniones que pudieran ser fácilmente manipuladas por más medios de comunicación, pero para eso servía el fanzine.

Caracterizadas por su solidaridad y hermandad, las riot grrrls no funcionaban como las famosas «feminazis». Nada de eso. Exigían respeto y un lugar no sólo en el ámbito musical. Buscaban deshacerse de las restricciones y prejuicios ante los géneros humanos y musicales. Buscaron una reivindicación de la «falocracia del rock» como diría Kim Gordon e iniciar la conformación de nuevas estructuras.

El origen del término «riot grrls»

Kathleen Hanna alguna vez explicó que el término surgió en Washington durante mayo de 1991 tras una revuelta en que la gente protestaba por un episodio de brutalidad policial. La policía había disparado por la espalda a un migrante salvadoreño asegurando luego que se había resistido a un arresto.

Cuenta la anécdota que una artista local, mientras miraba los disturbios por televisión, dijo: “We need a girl riot, too…”. En es momento se hallaban dos de las chicas de Bratmobile, por lo que decidieron bautizar así al fanzine.

Después de los noventa

Aunque el movimiento decayó en los años posteriores y ha quedado opacado por movimientos musicales más estéticos, grupos como The Julie Ruin, Sleater-Kinney y The Gossip han intentado rescatar y mantener encendida la llama de una empresa social y políticamente comprometida que aún no es del todo caduca.

Como un plus, te dejamos a Kathleen Hanna reaccionando quince años después a su propio manifiesto.