REVISTA PICNIC Metronomy - Summer 08 - Revista PICNIC
Metronomy - Summer 08
Letras7
Para bailar6
Momentos de nostalgia 8
Producción y mezcla8.5
7.5Promedio Final
Puntuación de los lectores: (1 Voto)
1.6

Dos años después de la aparición de Love Letters, Metronomy regresa con Summer 08, su quinto álbum de estudio. Titulado en honor al «último verano libre» de Joseph Mount durante el año 2008, es el primer álbum grabado completamente por él desde la aparición de su primer material Pip Paine (Pay The £5000 You Owe), pues prácticamente todo lo que se escucha en cada canción ha venido directamente de las manos del británico, quien tardó sólo dos semanas en terminar de grabar. 

Mucho se ha comentado si es un retorno o no a Nights Out, pues es innegable la influencia que aquel álbum ha dejado en Summer 08, no obstante, la instrumentación y el trabajo de mezcla se ha visto pulido en esta ocasión,  lo que comenzaba a ser cada vez más notorio desde Love Letters.

El álbum comienza con mucha energía de manera que parecería darnos electro y funk para un buen rato, va cayendo poco a poco en las oscuridades de la nostalgia y el recuerdo al igual que su antecesor. No obstante, el beat de cada canción no permite que el sonido nos arrastre por completo hacia el drama. Tanto en «Back together» como en «16 Beat» hay una participación importante de las percusiones, lo cual otorga cierto toque tropical.

Es de destacar que la segunda pieza consiste en una innegable oda al ritmo favorito de Joseph Mount. Los sintetizadores son el personaje principal en «Miami Logic» canción muy nu-disco y resulta imposible no mover los hombros, la cabeza o el pie. Hasta «Old Skool» todo va muy bien, las primeras canciones juguetean con elementos pop y bajeos o efectos de sintetizador que abrevan orgullosamente de sus orígenes funk. Son canciones muy digeribles, bailables pero muy particulares, Metronomy mantiene su sello conjuntando tonalidades y sampleos de manera muy quirky.

La voz femenina de Robyn llega a darle un giro al ambiente cuando comienza «Hang me out to dry» y lo que podría resultar en un hit en radio europea, gracias a la colaboración de la sueca, no alcanza a volverse una canción que amenice fiestas; más bien es uno de esos tracks que pones en el coche cuando te encuentras a solas o que resaltan el momento de quiebre sentimental en una película sobre baile. El ritmo atrevido está presente, pero de la mano de las voces y las lyrics, es como llegan a esta canción la nostalgia y la auto-consciencia del sí mismo que se suspende automáticamente al entrar en la pista de baile.

Uno no imaginaría desde el inicio llegar a una canción como «Mick Slow», la cual de pronto nos dice: «nothing lasts forever», justo en el momento de clímax de una noche, cuando sabemos que el encanto está a punto de terminar. El chill también se hace presente en algunas rolas como «Love’s not an obstacle» y las armonías en calma hacen contrapeso a las canciones más aceleradas.

Este es el soundtrack perfecto para una noche fuera, sin embargo no se trata ya de una noche de juventud, sino un intento por volver a probar el sabor de la edad más temprana,  en un momento donde la madurez de la edad adulta ha llegado para quedarse.  No es que en estas canciones se hable de crecer, se trata de un proceso donde la nostalgia cobra un papel importante, pues gran parte del tiempo solemos pensar que todo pasado fue mejor y no siempre es así. Como gran parte de la crítica ha mencionado y afirmado, efectivamente el sonido de esta producción mira hacia su pasado y lo retoma.

Este álbum se enlaza líricamente con las aventuras de juventud y romances fugaces a que tanto nos remite Nights Out, aunque se trate en esta ocasión de un sonido distinto y no tan melancólico/ psicodélico como suele ser el de Love Letters.

Aún es muy pronto para afirmar si se trata de un material más relevante que sus antecesores, lo que puede decirse es que no ha logrado superarlos. Es agradable reencontrarse con vocalizaciones, ritmos e instrumentaciones conocidas, sin embargo Metronomy no se arriesga demasiado y hasta cierto punto permanece en una zona de confort. Por momentos hay canciones que pareciera hemos escuchado antes y hacia los últimos tracks llega a aburrir un poco el oído. Lo que resta es escucharlo una y otra vez y arriesgarnos a retomar la nostalgia pero sin dejar de tener ganas de bailar.

Desafortunadamente, el mismo Joseph ha declarado que no tiene deseos de presentar este álbum en directo, es decir, son realmente muy pocas las esperanzas de verlos de gira o tocando estas canciones en vivo.

 

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