REVISTA PICNIC Mitski - Puberty 2 - Revista PICNIC
Todas la pecas del mundo
Mitski - Puberty 2
9Promedio final
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9.3

El gran acierto del álbum es que en cuanto termina, se siente un impulso por volverlo a escuchar. Son aproximadamente 31 minutos que pasan rápido y ligero, sin que esto signifique indiferencia. Al contrario, la voz de Mitski es un bello lamento que se vuelve adictivo. «Happy» abre el segundo material de la chica de 25 años de edad y la felicidad es algo que nos costará encontrar. Para los que cayeron rendidos ante St. Vincent en «Cruel», este será un gran comienzo. Ella misma declaró al respecto:

 

«La felicidad te jode. Una vez que está en tus manos te intentas aferrar a ella, pero la naturaleza de la felicidad es que pasa y eventualmente se va, y algo más –tristeza, enojo, un bajón – tiene que seguir. Esta canción es sobre este exhaustivo y abrumador ciclo, y cómo a veces uno preferiría no tener nada de eso que ser constantemente tumbado por las olas de estos estados de ánimo fugaces»

Desde pads electrónicos hasta el uso de vientos, pasando por los instrumentos tradicionales del rock, el lo-fi reina en este material lleno de melancolía cuyas letras son otro de los puntos fuertes. Amor, tristeza, soledad, responsabilidades… es fácil relacionarse con cualquiera de estos temas, la brillantez de Mitski recae en su brutal honestidad para plasmar estos sentimientos de una forma bella y elegante.

El momento cumbre ya lo conocíamos, se trata del primer single que se coloca casi al centro de Puberty 2 como la joya de la corona. «Your Best American Girl» comienza como una balada y de menos a más explota en guitarras que con nostalgia noventera nos recuerdan los mejores momentos de Weezer y su Blue Album. Este es el momento que enchina la piel. Mitski Miyawaki es mitad japonesa y mitad estadounidense, pero no se siente ninguna de las dos. Esta condición de extranjera permanente se plasma en el estilizado y desgarrador video dirigido por Zia Anger.

Si la pubertad es un torbellino de emociones, así se siente este epónimo. A veces enérgico  («Dan the Dancer», «My Body’s Made of Crushed Little Stars», «A Loving Feeling») y otras dulce («Once More to See You», «Thursday Girl», «A Burning Hill»). Todo envuelto en una embriagante melancolía.

«Y he sido un incendio forestal / Soy un incendio forestal / Y soy el fuego y soy el bosque / Y soy un testigo viéndolo / Y estoy parada en el valle viéndolo / Y tú no estás ahí para nada» canta en el último tema, y a este paso, la joven de doble nacionalidad podría arrasar con más de un bosque si sigue por este camino.

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