REVISTA PICNIC Nortec Collective, Celso Piña y Schlachthofbronx @ Monumento a la Revolución - Revista PICNIC

Texto y Fotos: Marisol Martínez

Qué bonitos son los eventos masivos, léase como un determinado espacio geográfico, el cual, por decisión unánime, tanto de organizadores como de los asistentes, extralimita sus capacidades físicas, se opone a toda ley de movimiento, ocupando así dos individuos el espacio que debería ocupar únicamente uno. Pero bueno, esto se los cuento desde la comodidad y seguridad que me otorga mi brazalete rosa neón, el cual reza PRENSA.

Sí está muy chido la conciertos gratuitos, depositar la bebida en turno en bolsitas de plástico. Sí está muy padre gozar la Cumbia sobre el Río, y también está de lujo bailar pegadito con el ser amado (ya sea por la música, o por las alteradas leyes de movimiento, las cuales ya discutimos), pero no nos caería nada mal saber, por qué demonios la embajada Alemana decide poner tanta dedicación en la generación de programas educativos, artísticos y científicos en nuestra hermosa capital.

Año Dual Alemania – México, de masivos, cooperación y tormentas tropicales.

Las actividades en la CDMX (cabe resaltar que los esfuerzos realizados por la embajada alemana en México, no sólo contemplaron al ex Distrito Fedeal, si no que durante 50 días continuos, 5 diferentes ciudades del país contaron con el mismo calendario de labores) con motivo de la celebración del año dual México – Alemania 2017 comenzaron desde el día 9 de junio en la explanada del monumento a la Revolución. Las antes mencionadas actividades incluían cuenta cuentos para bebés, cursos de alemán (obvia), talleres de sustentabilidad, seminarios de cine, entre otros tantos laboratorios.

La gran fiesta de clausura incluía un concierto gratuito, en el mismo spot donde habían tomado lugar el resto de las actividades en días anteriores, Celso Piña, Schlachthofbronx ¿Qué?  y Nortec Collective, en ese orden, en punto de las 18:00 hrs.

Antes del degenere, el protocolo oficial de clausura tomó lugar con el discurso de agradecimiento por parte de Jenny Mugel, Titular de Año Dual y Rudolf de Baey, Director del Goethe Institut Mexiko , “Muchas gracias a todos, los dejamos con Celso Piña”, la fiesta comenzaba.

Pasadas las 18:00 hrs, salió al escenario el rebelde del acordeón enfundado en una playera de Kalimán, con la ovación de las miles de personas que se encontraban ya reunidas en la explanada del monumento. “Acá en la capirucha, la gente me quiere mucho”, y la neta, es que eso no se pone en tela de juicio. Macondo Aperturo la gran pista de baile, como también lo hicieron las famosas (y potenciales armas blancas) pelotas inflables que con gran entusiasmo arrojaban los organizadores al público y que estuvieron rebotando en la plaza la noche entera.

“¿Ya se cansaron?” lo que mi pequeña (pero sustancial) estatura alcanzaba a vislumbrar era una fiesta impresionante: Miles de personas se movían al ritmo de la “Cumbia poder me alimentas, dando energía a mi serrrrr” y que “ue ue ue ue uea , la cumbiiaaa” y que de repente, TORMENTA TROPICAL.

De un momento a otro las nubes que tímidamente amenazaban el lugar, se volvieron una súper húmeda y violenta realidad. Las ráfagas de viento eran lo suficientemente fuertes, como para poder levantar un paraguas abierto, y el aguacero que se soltó nos obligó a todos los delicados de prensa y afines a escondernos en los laterales (en donde habitualmente se ubica un restaurante) que estaban improvisados como pequeños túneles para staff, invitados y medios.

¿Saben quiénes no movieron un dedo?, ¿Quiénes resistieron como verdaderos campeones las inclemencias climáticas? Pues sí, las familias que incluso traían bebés al show, la bola de amigos de la prepa que no les asusta un chubasco, la pareja que decidió cambiar una ida al cine por ver a sus artistas favoritos. A veces se me olvida la magia de los masivos, quisiera ser tan valiente como ellos.

La fiesta tuvo que parar un momento, mientras tanto la comitiva alemana proveía a todos aquellos que se dejaran impermeables desechables, para cuando se anunció la reanudación del programa, la marea de asistentes se tiñó de blanco, rojo y amarillo que para ese entonces, se esperaba alcanzara los 10,000 asistentes (nada mal, AlemaniaFest). Justo después comenzó el acto más desaprovechado que he presenciado recientemente: Schlachthofbronx.

“Nuestro español no es lo muy bueno” sus caritas Europeas no los dejaban mentir. El único error que cometió éste dúo de electro/dancehall/dub/funk fue ser el grupo de transición entre los dos más “populares”. Su DJ Set fue impecable, cadencioso, con beats variados, todos ellos para reventar el dancefloor, incluso, se veía que ellos la estaban pasando brutal, cada que el beat alcanzaba su punto más álgido y estaba listo para explotar, ambos músicos explotaban junto con él.

Cosa que no sucedió en el público, o de menos, no como yo hubiera esperado, pero también los entiendo: llevaban horas parados como sardinitas, resistiendo lluvia y viento, lo único que pedían (y merecían) era ver a Nortec, puesto que a los alemanes chidos de nombre impronunciable, nadie los conocía. Fue el evento y el momento inadecuado, pero éste par de Munich, en el venue adecuado (hola, Normandie) la romperían durísimo.

La fiesta de Nortec Collective.

Sin mucho preámbulo y ante miles de personas, Nortec Collective presents: Bostich + Fussible salió a la Explanada Oriente del Monumento a la Revolución, cerca de las 22:00 hrs. No es la primera vez que tengo la oportunidad de ver a los Nortec en vivo, hace unos cuantos VL (en medio de los rumores de su truene definitivo) armaron tremenda fiesta de cierre de escenario principal, obviamente se me repitió la historia (y la fiesta). Para éste punto de la noche los ánimos de los asistentes, lejos de apagarse por el desgaste físico, se avivaron durísimo, era como si a todo les hubieran dado una tacha en el kit de bienvenida al festival.

La euforia de la gente era tal, que ciertos disturbios (que no pasaron a mayores) se suscitaron durante su presentación: en la cara posterior al escenario, donde staff, prensa y demás individuos con acreditación podían pasar surgió un “portazo” que provoco que unas decenas de personas se colaran al pit de fotos, a quienes posteriormente retiraron (a jalones y empujones).

Del lado de público, las cosas no estaban menos calientes: varias personas decidieron que era una increíble idea subirse a las cornisas de los edificios laterales que se encuentran, por lo menos, a 5 metros de altura y para cerrar con broche de oro el descontrol: un valiente se subió al asta bandera situada de cara a la explanada, era nuestra propia versión de los niños héroes, todo acontecía con “Tijuana Bass” , “Tengo la voz” y que el “eres muy hermosa” de fondo. Ya nos habíamos puesto muy locos, ya nos teníamos que ir a dormir, y pasadas las 23:00 hrs el show término sin nada que lamentar, todos abandonamos el sitio en calma, por los diferentes flancos de la plaza. Ay qué bonitos son los masivos, sí se los había contado, ¿No?.