REVISTA PICNIC Panoptica Orchestra: "Puedo dejar de tocar, pero no de producir" - Revista PICNIC
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Roberto Mendoza formó en 2008 un proyecto experimental al que nombró Panoptica Orchestra. Tras unos años de ausencia, más que nada pública, pues durante todo este tiempo Roberto no dejo de crear – ya fuera como productor de otros artistas o en su nuevo álbum Bajos Tiempos – fueron cinco años de trabajo en el estudio, cinco años de cambios personales, que se ven reflejados en esta nueva producción.

«Hay una gran diferencia entre el disco pasado. Tiene que ver con el periodo de tiempo que pasó, pues en cinco años te encuentras en estados diferentes. Me despegó del sonido Nortec, sin dejarlo completamente, pero influenciado por otras corrientes: jazz, bandas sonoras, nunca he dejado al pop»

Este nuevo disco cuenta con algunas colaboraciones entre ellas Zalama Crew, Cineplexx, Leo Satragno y Alma Velasco. Todos ellos tuvieron la libertad de componer y crear cosas nuevas, enriqueciendo por completo la idea musical.

«Hace como 4 años compré la revista de Rockdelux, venía un track que me sorprendió. Lo traía en mis playlists y ni siquiera sabía quién era. Hasta que un día dije: ‘¿quién es este tipo?’ y ya vi que era Cineplexx. Cuando estaba componiendo «Sola», me di cuenta que quedaba muy bien con el trabajo que estaba haciendo él y lo busqué. Así de sencillo». Algunas de esas colaboraciones se convirtieron en amistad, tal como ocurrió con Alma Velasco. Estuvieron viviendo juntos un tiempo en Tijuana, Roberto es productor de su disco Las Pequeñas Cosas. El ex integrante de Nortec se ha destacado por haber producido a una infinidad de artistas, su vida creativa gira entre producir  y componer, así lo ha hecho en su discos.

«No puedo ceder el trabajo de producción. Yo sé que todos los grupos necesitan un productor para que les exprima lo mejor de sí, pero siento que si tú produces se queda el verdadero sonido. Nadie le metió mano. Tú sabes cómo quieres que suene. Puedo dejar de tocar pero no de producir»

Se piensa que estar arriba de un escenario, aparecer en revistas, radio, televisión, etcétera es igual a riquezas. Aunque no lo crean, la vida de un músico es como la de cualquier otro artista. Mucho trabajo intelectual y poca remuneración monetaria. En ocasiones hasta se requiere de otro empleo para poder llevar esa vida. «A veces me dicen… ¿vives de esto? Sobrevivo jaja. Pero soy de los pocos afortunados que nada más hacen esto. Tiene mínimo dos años que no toco en México. Sin embargo, gracias a lo que hago, cuando no es una cosa es otra y va saliendo el trabajo» menciona.

Regreso a los escenarios

Su regreso musical y a México lo tiene con muchas expectativas, este lapso de retiro le ha servido para visualizar lo que quiere y cómo lo quiere. Una pequeña gira promocional con los medios para que veamos que sigue vivo. Tantos años dentro del negocio, formando parte de proyectos, le han dado una formación que algunos envidiarían.

«Me gustaría ganarle a que me contraten. Presentar el disco completamente, que no haya un intermediario ni promotor, tener yo el control de todo. Me gustaría hacer eso antes de que me contraten, porque cuando eso pasa, ellos se encargan de todo. Ahorita estamos en una transición de ser un proyecto de estudio a uno en vivo»

El sonido inventado por Roberto siempre evoca la imagen. Panoptica Orchestra es el ejemplo más preciso pues hasta el nombre del proyecto nos alerta que se trata de sonido visual. No conforme el tijuanense busca la innovación en el arte de las luces y de los videos. Dentro de su planes con este nuevo disco, pretende dar al publico no sólo un concierto sino una experiencia. Para lograrlo está trabajando con visualistas y un ingeniero de luces.

«Nos mandamos cosas. Incluso ideas de otros grupos, vemos cómo puede funcionar. Si fuera por nosotros haríamos casi casi lo de Roger Waters. Es un decir porque ni nos gusta. Pero no se puede. Tienes que bajarte a la realidad, ver lo que tienes, qué puedes hacer con eso, con qué puedes viajar. Las aerolíneas te cobran por sobrepeso» dice.

Dentro de todo el trabajo que genera hacer, grabar y producir su disco y el de otros, Roberto se ha dado tiempo de ver grupos en vivo. Entre algunos de los conciertos que ha presenciado están: New Order, Beach House (del cual se declara súper fan) y M83. De todos va tomando cositas.

«Hemos aprendido de grupos, hasta de Maná. Te lo juro, mi ingeniero de audio ha trabajado con ellos. De ahí aprendí que los shows tienen que ser perfectamente hechos, desde la primera canción hasta el momento en que vas a hablar. Puedes tocar en 50 lugares y será exactamente lo mismo. Y es todo lo que hay»

Hace poco se estrenó el video de «Sola», primer sencillo de Bajos Tiempos. La dirección estuvo a cargo de Gerardo Audiffred, que de cierta manera es parte del grupo. Con presupuesto mínimo fue capaz de crear algo de calidad. El plan es seguir haciendo más videos con lo poco que se tiene pero de manera inteligente. En su mente le gustaría hacer un video al estilo New Order.

«Todavía me sorprendo cuando veo la producción de algunos videos. ¿De dónde sacaron el dinero para hacerlos? Y me sorprende más de los grupos mexicanos. Vi un video de Siddhartha y dije: ¿cómo le hizo? Me dejó con la boca abierta, es bien difícil tener ese tipo cosas en México y más en estos momentos. No podemos dejar de hacerlo por falta de presupuesto»

La nueva industria musical 

Inevitable hablar de la industria musical, ventajas y desventajas, con una persona que ha vivido todos los cambios. La llegada de las nuevas tecnologías cambió las formas de hacer y transmitir la música. Con un click puedes tener todas las canciones que quieras, incluso de manera gratuita. El músico ya no vive de la venta de sus discos sino de sus conciertos.

«Está más difícil para proyectos que no son nuevos. En cuanto a los medios, pienso que están en una carrera para ver quién encuentra al grupo más desconocido, uno que tiene 20 escuchadas en Soundcloud y de repente se hace viral. Lo empiezan a tocar en la radio, lo meten a festivales, te preguntas cómo pueden estar en ese festival, no es por envidia ni nada, pero todavía ni las canciones están bien hechas y los han llevado hasta Coachella. Es más difícil para proyectos como el mío, que ni somos muy famosos ni somos muy underground. De repente he pensado en matar al proyecto y crear uno anónimo que nadie sepa quien soy, producirlo súper bien y a ver qué pasa. Hacer un experimento social. Te juro que sería un éxito, todos los festivalitos dirían: queremos ese proyecto»

En la actualidad absolutamente todos pueden hacer música, basta con una computadora o un buen equipo de tecnología. Si quieres ser famoso, reunir mucho público mezclas tendencias más no géneros, con eso eres capaz de gustarle a cualquiera. Sin embargo todo termina siendo una repetición de algo ya hecho. Ante esto Roberto encuentra un alivio y solución: la fusión.

«Yo veo pasar a los proyectos. Parece que estoy sentado en el lugar y de repente pasan como carros de carreras en friega, pero luego veo como se estrellan en la esquina. De hecho por eso me salí de la música bailable, cada vez es lo mismo, no hay avances. Ya chole ver al tipo con la computadora, estuvo chido hace 20 años. Ahora ya les debería dar pena enseñar una computadora en el escenario. Yo estoy buscando cómo esconderla. ¿Qué más hay?

Será hasta 2017 cuando podremos disfrutar en vivo lo nuevo de Panoptica Orchestra. Mientras tanto estemos al pendiente de su página oficial y redes sociales, ahí se anunciarán: fechas, estrenos y demás noticias. El próximo año suena prometedor para Roberto, pues también musicalizará una obra de danza multidiciplinaria, que lo llevará de gira por todo el país durante 20 fechas.

Te dejamos el Bajos Tiempos para que lo escuches en su totalidad