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Hace unos días los seguidores del cómic y novela gráfica recibimos con gran gusto la noticia en donde se anunciaba que el ilustrador Peter Kuper venía a México a impartir un curso de ilustración; enfocado, principalmente, en novela gráfica, ilustración y caricatura. El curso comenzó el pasado miércoles en la librería Gandhi de Miguel Ángel de Quevedo y antes de su primera clase, tuvimos el gusto de hablar con él acerca de su más reciente novela, Ruinas, su estancia en México, sus gustos, la situación en nuestro país, en Estados Unidos y,  por supuesto, el taller.

Peter Kuper - Ruinas - Picnic 2

La metamorfosis de Franz Kafka y Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll, editadas por Sexto Piso, son algunas de las novelas que Kuper ha ilustrado, es probable que hayamos visto su trabajo por ahí, curioseando en las librerías en la sección de novela gráfica o literatura infantil. De lo contrario, nunca es tarde para conocer su trabajo.

La cita fue a las 10:00 am el café de la sirena verde de la librería; había ya gente esperando, unos con novela en mano y otros preparando la cámara para las fotos de rigor. Lluisa Matarrodona, jefa de prensa de Sexto Piso, coordinaba todo. Al fondo, en una mesita rodeada de charcos de lluvia y la consabida humedad de CDMX, estaba Peter Kuper esperando al siguiente entrevistador, fotógrafo o fan. Un poco más atrás estaba su hija, Emily, haciendo sus deberes escolares.

Sabía que Peter había pasado una temporada en Oaxaca, por lo que di por sentado que hablaría español. Me presenté y muy amable me recibió. Tomamos asiento. En inglés le pregunté cómo prefería ser entrevistado, entre risas, dijo que en inglés sería más fluido, pero español le iba bien; se acordó un “spanglish”.

Luego de las presentaciones de rigor, comencé preguntando en español, lo admito, estaba nerviosa y hablé muy rápido. Peter rió y dijo “más lento por favor”. Lo intenté. La pregunta obligada era “¿cómo supo Peter Kuper que quería ser ilustrador?”. Logré ver un brillo en sus ojos, imagino que recordaba el momento en el que por alguna razón sintió una conexión con la caricatura. Peter aclaró que era caricaturista; la mezcla de diálogos cortos, cuadros  y dibujo eran, para él, la mejor forma de contar una historia concreta.  Como muchos, él también comenzó a leer de superhéroes. Ninguno en específico, pero ésas fueron sus primeras lecturas.

Con el tiempo, Peter se dio cuenta de que con la caricatura podría experimentar. Buscar nuevas formas de comunicar consigo mismo y con el público. La revista MAD, para el trabajo del caricaturista, fue un parteaguas en su carrera; ahí donde comenzó a hablar de temas políticos, con el humor gráfico que comenzaba a caracterizarlo. Mientras avanzaba la plática, Peter comenzó a hablar sobre sus demás trabajos: The New York Time, su revista World War 3, la docencia.

Existen cursos y conferencias donde, uno de los requisitos para asistir, es tener conocimientos previos del tema. Tener algo publicado o unas bases sólidas. Sin embargo, en las clases de Kuper, sobre todo, para este curso, el caricaturista está retomando temas de su cátedra en la universidad; finalmente quien está ahí es para aprender, perfeccionar o, en algunos casos, por curiosidad. Entonces Peter comienza desde cero: teoría y práctica. Recordé mi época de docente y compartí, con gusto, lo que él me decía. Uno, como profesor, no deja de aprender; hay alumnos que aportan mucho, tanto de manera profesional cuanto personal. Ven los detalles, se atreven. Sus cursos van un poco de eso, del constante aprendizaje desde las dos trincheras. Se toman decisiones y hay prioridades: ¿dónde irá tal o cual cuadro? ¿cómo preparar un curso para que éste transmita algo? ¿qué temas hay que enseñar? … ¡Además en español!

Photo by Holly KuperDurante el proceso creativo, confiesa que la inspiración viene de lo real: sueños, anécdotas, imaginación, fotografía. Me quedo aún más claro que todo se vuelve dibujo, con ingenio y práctica.

Kuper estaba atento a todo: las preguntas, el café, su hija, la gente, los movimientos del móvil para grabarle o el Ipad. Parecía que volvería a llover y su clase, la primera, estaba próxima.

Entonces pregunté sobre la historieta. Él lo tenía muy claro y sus ojos se veían más animados: “la historieta es un lenguaje universal, un lenguaje sin palabras”. Habló de los jeroglíficos y las películas de Chaplin cuya base es el trazo mismo o bien el manejo de cuerpo. La comunicación sin palabras.  El diálogo que se genera entre éstos a la hora de la lectura. Hablamos del libro impreso cuya opinión era clara: “lo puedes tocar, puedes pasar de página, pensar, regresar, ver…”, dijo.

guanda_comics_01Y ya que estábamos en los libros, pregunté de Kafka y Carroll. Kuper ya había dado ligeros adelantos sobre sus ilustraciones, Pregunté directamente. Su expresión avecinaba, una vez más, su respuesta. Emocionante y fácil. Los textos (La Metamorfosis y Alicia en el País de las Maravillas) conocía, entonces el proceso fue sencillo. Claro, hubo una relectura de ellos. Pero, específicamente, el libro de Carroll era, según cuenta, un viaje a la fantasía.

Entonces, quiso volver a México.

De regreso a las ruinas

Había pasado un tiempo en Oaxaca. El libro Diario de Oaxaca y, éste último, Ruinas, dan cuenta de ello. Emily, su hija, quería aprender un idioma y, dado que en Estados Unidos, el español es una lengua que comienza a hablarse con más frecuencia, pensaron que sería una buena idea que ella lo aprendiera. PETER-KUPER-800x600Escogieron la tierra de la tlayuda y el chocolate para residir un tiempo. Llegaron cuando estaba comenzando el conflicto de profesores: zócalo lleno, gente marchando. Sin embargo, el plan seguía en pie y decidieron quedarse. Era tranquilo, “no había tantos gringos” –risas-, la gente era amable y esto les permitió (como el libro impreso) tener contacto con las personas. Fortalecer la relaciones con los que iban conociendo.

La hora de irse se acercaba. Había que apresurar la entrevista. No obstante, dijo que no me preocupara, que aún teníamos tiempo. Poco, pero había.

Ruinas Cover SpanishLogo

Foto: Cortesía de Editorial Sexto Piso

Ya estábamos en México, ¿qué pasa con Ruinas? Contó un poco de qué iba la historia.Entonces, pregunté si había leído a Ítalo Calvino. Desde mi lectura, encontré una similitud entre Bajo el sol jaguar y su libro. La anotación le pareció simpática y dijo, entre risas, que era la cuarta persona que se lo decía. Admitió que no había leído el libro pero que había visto la película.

Para cerrar, y por curiosa, quise saber el punto de vista del ilustrador acerca de las situación en nuestro país. Mencionó que le parece preocupante. Mucho. Entonces, mencionó el nombre que ha estado en boca de todos desde hace unos meses: Donald Trump. Se mostraba preocupado porque, como sabemos, en caso de que llegase a la presidencia el destino de México y Estados Unidos es un tanto incierto. “Hay muchas cosas que me molestan, entre ellas lo que está haciendo Trump”. El tiempo se había acabado y ambos dijimos que, para este tema se necesitaría otra hora.

Miró a Emily, para indicarle que levantara sus cosas y que fueran yendo. Se despidió, como al principio, muy amable. Agradecí por el tiempo. La entrevista terminó en inglés. Le deseé suerte en su curso. Recogió su café de sirena verde, su lápiz de color y el móvil. Otra despedida y fue a dar su clase. Alcancé a escuchar hablar a su hija, ¡vaya que hablaba bien español!, le comenté a Lluisa, quien amable habló conmigo un momento antes de irse.

Recogí mis cosas, contenta. Con ganas de leer el libro, de compartir, con Peter Kuper sus Ruinas.

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