REVISTA PICNIC Entre platicas con Luis Romero, Watchavato - Revista PICNIC
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Una verdadera fortuna fue platicar con Luis Romero, Watchavato. En esta plática, nos contó cómo es que su trayectoria como artista urbano y gráfico, lo ha llevado a una renovación más que evolutiva, espiritual; adelantándonos sobre sus nuevos proyectos, después de la celebración de su aniversario número veinte.

Para nosotros el artista mexicano, nacido en Culiacán, Sinaloa; no es ajeno. Ha colaborado con nosotros en muchas ocasiones.

Regresé a México e hice un ejercicio de desapego, de deshacerme de todo incluyendo a mucha gente, a veces uno se satura de ella, de demasiados conocidos de redes sociales y ya necesitaba desafanarme de todo y decir: <<Esta es mi pareja, estos son mis amigos, esta es sangre de e mi sangre>> pero fuera de ahí hacer una especie de stand by.  Esto es lo que necesito cerca, esto no, incluso de mis cosas materiales, vendí toda mi casa completa agarre mi mochila y me fui a viajar hace cuatro años por todos lados; desde Nueva York, Los Ageles y Atlanta hasta Australia.

Tras una saturación de su alter-ego, olvidándose un poco de Luis, durante 20 años; se encontró rodeado de personas que aplaudían y querían mucho al personaje (Wachabato): «Por veinte años me gustó vivir de y en ello, pero justo al cumplir ese tiempo en que crecí como persona y artista me hastié y me dije a mi mismo: <<adiós a todo lo que ha absorbido mi energía y eso es lo que me hizo viajar por todos lados>>».

Cuando regresé, me encontré con un buen amigo y me dijo que acababa de abrir una agencia de Booking y Manager y que le gustaría que hiciera los gráficos de las bandas; desde flyers, inserciones de revista, carteles, gifs. Todo a partir del rostro que ellos manejan. Decidí entrarle, llegando al D.F. Necesitaba agarrarme de algo y trabajar.

“Me fui involucrando con las bandas, son un talento de diez más o menos, y percibí que su proyecto empataba mucho con el mío; la manera en cómo emprenderlo, de manejarlo, de venderlo y de manifestarlo; en mi caso exponerlo en el suyo tocar». Luis no lo veía tan alejado el poder hablar con un productor sobre honorarios, tiempo, etc. Fue así que comenzó el camino con una banda llamada: Los monstruos del espacio exterior.

Él apostó al 100% por esa banda: «Es una banda de rock & roll, pero en medio de este tumulto de bandas y DJ´s, pensé:`Qué buena onda hacerle honor a los 60s y 70s. que si las ves piensas que están formadas por gente como tus papás o  tus tíos, pero no de chavos de veinte años y menos que radiquen en Culiacán, Sinaloa.´ Todo allá es tambor, banda y narcocorridos.»

Conocidos por Watchavato en un viaje, él aseguraba el éxito de esta banda. Así que cuando se involucró en el proyecto: «Lo mostré al roster de la agencia. Con ello le entré al booking y manager con este talento por el que metí mis manos al fuego.»

Un con Juan Siderol le llevó haber aprendido sobre las funciones de un tour y personal manager.

«Estoy en un trabajo donde hago lo que me late que es viajar, rodearme de gente talentosa y encima de todo me pagan».

Con ello, empezó a equilibrar su vida. La mitad de ella sería Bookers (agencia donde comenzó de booking)  y la mitad Watchavato y así es como se encuentra desde hace año y medio. «La mitad del día estoy en la agencia y el resto estoy en mi estudio».

Para Luis Romero, mantener a Watchavato ha significado renacer: «este filtro me ayudó a saber que debía quedarme con las cosas que sí quería. Watchavato para mí vale mucho la pena y seguí con el proyecto de sanar todo”.

Para Watchavato reencontrarse ha sido más que un proceso…

Este año hago dos exposiciones, una que tiene que ver mucho con los viajes, cuyo nombre es vida Nómada, en la que exhibo todo lo que acumulé durante esos cuatro años de viajes, desde llaves, recados que la gente con la que me quedaban que dicen como: Me tuve que ir a trabajar pero te deje pan y café en la mesa. Cosas que tienen un entrañable significado, tengo boletos de avión, de tren y barcos, mis compañeros de cuatro años y aquello que por el contrario a lo que todos acostumbran ver, más que trabajos con lo que utilicé para llevarlos a cabo: caps de aerosoles, ya sabes los que uno atesora, sharpies, etc. Es una expo chiquita, pero padre, con toda la historia.

Las historias que muchos no conocen, la ve como una evolución. Ahora está todo eso que nadie más podía ver.

Platicamos con otro Watchavato, uno distinto al que hemos topado por largo tiempo, que ha roto la costumbre de los tags, las calcas y los stenciles…

Te puedo confesar que antes todos los proyectos estaban bajo la firma de Watchavato, de estos veinte años para acá lo he sustituido por Luis Romero, Watchavato; lo que hice fue colocarle a mi nombre un apellido, ya no es una prioridad sino como un extra. Debí recuperarme en todo sentido, de reencontrarme conmigo y mis seres cercanos. Otra de mis próximas exposiciones la titule: “Ejercicios de confianza”, en la que confieso haberme tenido que sentar a conversar a nivel espiritual con mis padres y mis siete hermanos, incuso con las parejas que tuve durante esos veinte años. Una persona me hizo ver que no vivía con Luis, sino con Watchavato. Y sí, era padre estar en esa visión artística pero no a nivel intimidad. Todo esto fue borrón y cuenta nueva, no necesito cargar ese pasado, así que  trabajé en ello y lo lleve a una exposición llamada “tiempo nuevo.

Una cualidad que siempre se valora en un artista es eso, saber que no se quedan con nada,  que tienen el valor de no callar y llevarlo a una exposición a una obra en donde explota y se esfuma trayendo consigo aires nuevos y superación de lo que no se decide cargar.

“Respeto mucho a los artistas y esa cualidad de estar inconforme, es algo que te mueve como persona. Tengo tantas historias mías que contar, ese Watchavato que tiene anécdotas y las lleva para dar de qué hablar, de donde vengo y de lo que me ha hecho…”

Fue acusado por muchas personas sobre realizar apologías al narco, sin tomar en cuenta que él sólo  cuenta lo que se encontraba en su contexto, lo que para él era normal. «Cree que hay esos héroes antihéroes. Pero creo que el detonante fue venirme a la ciudad, no tendría sentido expresar cosas que todo tiene a la mano allá; estudiar en Bellas Artes y esa valides que obtuve cuando fui estudiante y la gente  que creyó en mi proyecto. Quizá sin esa valides no existiría el proyecto, no quiero decir que a través de los aplausos me anime a hacer cosas, pero sí te motiva. Con ello pensé: <<no estoy mal, estoy trabajando en un proyecto que vale la pena y sobre todo en un momento en el que el Street art no había llegado a México con toda su fuerza>>».

Siempre he dejado que las cosas fluyan, claro el movimiento ha crecido y me ayudó a manejarme hasta dónde he querido, a ser honesto conmigo y explayarme sin limitantes.  Todo tiene que darse forma natural.

Mantenerse fiel a sí mismo es una tarea difícil, quizá más aún que mantenerse fiel en el mundo del arte, personajes como Watchavato han dedicado sus momentos a esta labor y siguen en ello.