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Un libro sobre la mesa, un par de cervezas, Joe; un cachorro salchicha de temperamento complicado y una Dioscorea mexicana (una enredadera pues) recién llegada al departamento; fueron los constantes de la noche. Delante de todos ellos, un sólo personaje: Ricardo Cortes.

La charla fue casual, con preguntas simples que buscaban descubrir los gustos, ideales y fuentes de inspiraciones de Ricardo.

La música como motor e inspiración.  

250 GB en un disco duro lo confirman; uno de sus motores en la vida y fuente de inspiraciones es la música. No le gustan las aplicaciones muy “millennials” pues siente que te orillan a escuchar lo que ellos deciden, limitando la música a sólo ciertos géneros o artistas.

“Por ejemplo; Spotify me caga, creo que te está arreando a lo que ellos quieren que escuches. Sobre todo porque mis amigos de pronto ponen música terrible y me dicen que es el hit en algún país, pero lo escuchan por ser el “hit” que la aplicación les pone o recomienda. Siento que ellos no están eligiendo su música”

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 Ricardo creció con la cultura de valorar las cosas por el esfuerzo que representaba conseguirlas. Hoy en día cree que la tecnología ha creado un mundo desechable, donde todo es reemplazable y por lo mismo poco valorado. Su música le costó encontrarla y la valora porque cada “rola” es un logro o un descubrimiento nuevo en alguna etapa de su vida.

“Si tengo un problema en mi computadora, lo primero que salvo es mi música. Me costó cómo cinco años encontrarla, es música de la que buscabas por todos lados en el radio o en películas y cuando la encontrabas corrías en chinga para descargarla en Napster. Son de esas cosas que te costaron y ya no sueltas”

Acto seguido, Ricardo hábilmente paso de ser el entrevistado a ser el entrevistador y en menos de cinco minutos ya estábamos contándole nuestras penas y dolores de la vida. Cuando retomamos el camino, de nuevo salió a la luz la rebeldía y la lucha contra el sistema. Nos contó una de las cosas que más nos intrigaban, el porqué de no es parte de la comunidad de Facebook.

“Es una caja de chismes, llevo relativamente poco de haber cerrado mi perfil. Pero no lo extraño. De hecho, me volví más productivo en mi trabajo. Sé que debo abrir uno para utilizarlo como plataforma donde pueda difundir más mi trabajo y vender mis productos, pero me conozco y terminaré usándolo de forma incorrecta. Valla, chismeando”.

Otra de las curiosas decisiones que ha tomado Ricardo este año, es la de no comprar ropa. Dice que durante todo el 2017 podrá sobrevivir sin comprar playeras o jeans. Primero quiere que la ropa que tiene se le acabe y entonces será cuando compre de nuevo, esto es un reflejo de uno de sus ejes rectores en la vida:

“No necesitas más de lo que puedes disfrutar”

Herencias.

El departamento de Ricardo es un oasis en medio de la ciudad. Al entrar sentimos una frescura agradable; provocada por su decoración y afición a las plantas. Había de todo tipo y cada una tenía un espacio para que en conjunto la decoración te diera esa frescura de la que hablábamos. Pero el meticuloso carácter de Ricardo tenía un dilema; la Dioscorea mexicanao que acababa de comprar, rompía con el equilibrio de la decoración. Digamos que ya no había espacio.

“Mi mamá es diseñadora textil, pero recuerdo que siempre estaba con sus plantas; cortando, regando y poniendo tierra. Siempre cuidando los detalles. Y mi padre es caricaturista de algunos periódicos. A diferencia de mi mamá a él le encanta leer, tiene una colección de dos mil libros”.

Sus dos grandes herencias; las ganas de siempre saber más, gracias a su papá y la dedicación, cortesía de su mamá.

Así transcurrieron las horas y la charla nos revelaba más y más la personalidad de Ricardo. Entre anécdotas de secundaría, cuando era el cherif del salón y se parecía a Chuck Norris. Sus gustos de antaño como su serie favorita, Los años maravillosos, y el inicio de su carrera como diseñador y publicista nos dejó ver esa chispa y tono burlón con los que hoy genera una crítica de los acontecimientos que lo rodean.

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“La realidad es que no busco ser artista o creer que lo soy. Yo plasmo ideas y lo que busco es transgredir, eso es lo que me gusta”.

Del trabajo de Ricardo hablamos poco, no porque no fuera importante, muy por el contrario, es un trabajo que genera discusión, un dialogo entre espectadores y justo logra lo que busca, transgredir.

Las piezas de Ricardo se encuentran cargadas de su personalidad; economía, practicidad, inconformidad, alegría y un gran ingenio. Las ideas que plasma son concretas, claras y sin preámbulos. Van directo al punto, tal y como lo hace en la vida real.

Para Ricardo, el secreto de todo está en sentir y disfrutar la vida, “Eso es lo que te hace ser feliz”

Al final de las “dos” cervezas, ya éramos los mejores amigos de Joe, su cachorro; nos hablábamos como si fuéramos amigos de hace tiempo, entendíamos perfectamente la idea de “la comunidad es la fuerza” y tal vez por eso la empatía se hacía más grande conforme pasaba la noche. Cuando nos despedimos, de pronto Ricardo salió disparado hacia su colección enorme de películas, acto seguido; en nuestras manos una selección personalizada de largometrajes que nos recomendó y aseguró, nos gustarían. En efecto, las películas nos gustaron y ya estamos planeando la siguiente cita para regresar las películas.

Sobre El Autor

Gerson Moreno

"El color es la tecla. El ojo el macillo. El alma es el piano con muchas cuerdas. El artista es la mano que por esta o aquella tecla hace vibrar adecuadamente el alma humana" -Kandinsky

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