REVISTA PICNIC Primal Scream en El Plaza y tus mejores 768 pesos gastados
CINE DE ARTE

¿Por qué hay que ir al Plaza a ver a los escoceses de Primal Scream?

Si no lo haces por convicción, hazlo por respeto. A principios de los noventa, la agrupación de Bobby Gillespie fue una de las primeras bandas de “rock” en llevar su sonido hacia la música electrónica, pero sobre todo desafiar los procesos de producción a través de múltiples colaboraciones con músicos y productores (que ahora parece poca cosa gracias a Radiohead o los Flaming Lips).

El gran chiste de Primal Scream fue destruir lo construido y dejarse llevar por su época. Con los ochenta dejaron atrás sus primeros dos discos, como cuando se deja una novia de muchos años, como se dejan los hábitos, como se deja lo significativo, de tajo. Bobby Gillespie se permitió construir una propuesta más allá de lo que le permitiría en su momento The Jesús and Mary Chain, con los hermanos Reid jamás hubiera llegado a crear Screamadelica (1991) y mucho menos la muerte del siglo 20 con XTRMNTR (2000). Al fin, una banda de rock sin guitarras no es una banda de rock, eso podrían pensar los que no conocen a Primal Scream, he aquí los $768 pesos mejores gastados en noviembre, esa lección sólo costará $768 pesitos porque el mejor lugar en El Plaza es la pista.

Screamadelica fue el resultado del éxito abrumador de las bandas de Mánchester como los Stone Roses, Happy Mondays, New Order, además de los artistas de Factorty Records, así como el movimiento rave, baggy y dance que se desarrollaba en The Haçienda a finales de los ochenta. Este trabajo es el predecesor inmediato para que The Prodigy y los Chemical Brothers desarrollar sus propuestas con la combinación de instrumentos de una banda “convencional”, y sintetizadores.

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Para 1994 Creation Records de Alan McGee apostó por Give Out But Don’t Give Up, placa que buscó alejarse un poco de la psicodelia, material anterior de los de Glasgow. Grabado en su totalidad en Memphis, Give Out But Don’t Give Up es la muestra y golpe de autoridad con la que Primal Scream deja claro que ellos hacen lo que quieren y, lo hacen bien. El sonido es muy gringo, pero siempre respetando su sangre británica, suena a T. Rex todo el tiempo, pero T. Rex nunca hubiera hecho Vanishing Point (1997)  ni mucho menos los remixes del Echo Dek, rolas del mismo Vanishing Point producidas por el genial Adrian Sherwood.

Con Primal Scream estamos frente a lo multifacético de la vida, estamos frente a 25 años de uno de los discos más importantes de la música británica contemporánea. Chaosmosis (2016), su nuevo material, en cambio es su reflejo en la época de lo desechable, del consumismo despiadado. Es Screamadelica vs Chaosmosis, las dos una palabra compuesta, los dos reflejos de una época. El último trabajo de la banda es algo que no se había permitido antes Primal, jugar con el pop más pop, “Where the Light Gets In” parece una rola hecha para Selena Gómez como “Love You Like A Love Song”, pero Primal Scream ahí quiere la bola, es una jugada maestra de los del país de Kenny Dalglish, una lección que costará $768 pesos para el que se decida ir a pista. Haz lo que quieras después de hacer una obra maestra, haz Screamadelica para poder hacer Chaosmosis.

FECHA: 9 NOVIEMBRE 2016

LUGAR: EL PLAZA CONDESA

PRECIO: PISTA $640 // PALCO $780 // BALCÓN $940 + CARGOS

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