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Era jueves por la noche, la lluvia hacía de las suyas jugando con los ciclistas de la Ciudad de México; lloviznaba y el frío comenzaba; paraba y regresaba el calor, las nubes se iban y regresaban. La Gran Rodada que celebraba los 200 años de la bicicleta estaba a punto de llegar a su fin. A lo largo se veían faldas, jeans, portafolios y mochilas; todos con algo en común: la pasión por la bicicleta.

Así fue como entrando a La Bipo San Ángel y gracias a nuestros amigos de le coq sportif, nos encontramos con una persona estupenda, entusiasta y con una personalidad que atrapa en cuanto las palabras toman su rumbo por sí solas, Gisela Ochoa; diseñadora y fotógrafa mexicana que relata a través de su proyecto “Todo lo que Somos, radiografía ciclista de México”, todo aquello que identifica a los ciclistas mexicanos desentrañando eso que los hace únicos.

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“Andar en bici es mágico, es sentir que vuelas, hacer lo que sientes sin que nadie te detenga“

“Me subí a la bici desde morrita. A los 5, cuando pude quitarle las rueditas fue increíble, salía a pasear con los amigos de la colonia a dar vueltas o al parque con la familia. A los 12 comenzó a quedarme chiquita; de pronto crecí y no la volví a agarrar. En el 2012 hice un viaje a Europa donde conocí a un grupo de ciclistas que cambió el rumbo de mi vida, después regresé a México, llegue con una depresión tremenda, no sabía qué hacer para salir de ella. Un amigo me invitó a rodar pero no acepté, pensaba: ¡la bici qué!. Siempre me mandaba vídeos de clubes en Barcelona, China y otros lugares, así que me animé. Decidí comprarme mi bici, una vez que la tuve ya no puede bajar de ella y pensé: De aquí soy, tengo que seguir en esto. Mis amigos le decían `El bocho´, era súper grande, tosca, pero muy cómoda. Olvidé todo, la pasé increíble con el aire en mi cara, conviviendo con la gente y siendo el motor de ese vehículo”.

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Fotografía: Cortesía de le coq sportif

“Cuando vas rodando no hay tiempo de pensar en nada y en el grupo hay una unión de amistad pura”.

“Comencé a subir fotos de los lugares que recorría y mis amigos de París me contactaron para avisarme que habría una exposición de ciclistas de todo el mundo: Pakistán, China etc. Me pidieron una propuesta para que la expusiera, pensé; ¿Cómo le voy a hacer para representar a los ciclistas de México? Quiero ir más allá de alguien en su “baika” ¿Quiénes son? ¿Qué proyectos tienen? ¿Qué están leyendo? ¿Qué música escuchan? ¿Qué comen? ¿Qué medallas han ganado? ¿Qué coleccionan?

Pensé en una radiografía, algo que mostrara el interior de cada ciclista, pero no sólo necesitaba mostrar lo que traían cargando en sus mochilas usualmente, debía de haber algo más; quería mostrar esos objetos que los determinan: recuerdos, marcas de vida, etc. Mis amigos fueron los primeros en ayudarme. En un inicio éramos 4 amigos, ahora somos como 50.

Mande mi propuesta y oh sorpresa, un día me marcan para avisarme que yo era la ganadora, tenía que mandar 20 fotos. Cuando las tuve, la fondeadora que organizaba el proyecto canceló todo por una bronca de presupuestos. Pero aquí ya había empezado algo. Así que le di una identidad: Todo lo que Somos”.

Con esa convicción que la caracteriza, Gisela siguió adelante con su proyecto. Creando conciencia con esto que ahora considera, es un movimiento. Uno que inició con veinte fotos que ahora ya son doscientas.

“No somos una bici, somos seres humanos, un auto menos”.

Para Gisela, tomar una foto representa un shock de emociones, la motivan las historias y anécdotas de la gente que retrata. Le encanta descubrir y aprender de las personas que ve a través de su lente.

“Para mí, tener a alguien en frente y ver como poco a poco saca sus cosas mientras me cuenta eso que los marcó, es una experiencia que me motiva y me hace sentir afortunada de estar en un pedacito de la vida de toda esa gente. Los perfiles son bien interesantes, solo les digo que hay que pensar que se acostarán en el piso y que debo hallar una estructura para subirme. He trepado escaleras, rejas, autos, árboles; tengo una lista de cosas que a mis casi 30 años nunca pensé escalar. Es todo un reto. Los lugares también son sumamente importantes; representan quienes somos. Así que le digo a la gente que proponga los lugares y cuando ven su foto y recuerdan la casa, el patio, el museo, la vecindad, el parque. Ven su escénica; en el lugar, en sus cosas y en su bici”.

El plan de Gisela es hacer un libro, y en eventos como el de la Gran Rodada, seguir mostrando el trabajo para hacer que los volteen a ver, que vean la esencia de los ciclistas.

“Sin duda, más que el libro, me encantaría ver las fotos en la calle y que la gente piense “estoy ahí” o “son parte de nosotros”. Confío en que vivimos en un país dónde crecerá el movimiento y habrá más conciencia. Antes no había ciclovías, hoy vemos un progreso. Además alguien una vez me dijo que hay dos tipos de ciclistas: Los que se han caído y los que se van caer. Eso me da toda la seguridad de que cada día la gente lo adopta como un estilo de vida. Agradezco a todos aquellos que viven sobre ruedas y comparten esta sensación de libertad”.

Sin duda alguna conocer más sobre otros es algo que pocos hacen, forjar lazos que se notan cuando alguien se acerca y dice “Gisela, quedó increíble mi foto” es de lo que estamos hechos; miradas, momentos y las bocanadas de aire que jalamos cada que nos subimos a pedalear.