REVISTA PICNIC SARTRE, EL GUIONISTA OCULTO DE FREUD - Revista PICNIC
MIRAI

Durante 1958, el cineasta norteamericano John Huston le propuso a Jean Paul Sartre, su participación en la elaboración del guión sobre Sigmund Freud. El proyecto pareció apuntalar el momento de transición entre la hipnosis y el surgimiento del psicoanálisis, bajo la construcción hollywoodense de la época, en la que Huston planeó la aventura a manera de intriga policiaca. Por esto mismo, Jean Paul Sartre era la persona indicada para la escritura del guion, pues para ese momento ya era una figura consolidada y reconocida en el ámbito intelectual.

La propuesta, en un inicio, sólo le pareció pertinente a Sartre; pero con el transcurso de sus lecturas sobre la vida y obra del psicoanalista, se incendiaron pasiones y fascinaciones sobre aquél médico atormentado que intentó poner en alto sus arduas investigaciones. Por lo tanto, durante el mismo año, el filósofo le envió a Huston un borrador con 95 páginas bajo el título de Freud y al año siguiente le entregó el guión finalizado. Una vez que el director leyó el guion, le pidió a Sartre que hiciera algunas modificaciones y recortes; ante esta situación el filósofo accedió en primer momento, y al final, terminó por rechazarlo. De esta manera, el guion fue transformado y recortado por Charles Kaufmann y Wolfgang Reinhardt; ante esto, la reacción de Sartre fue pedir que no lo incluyeran en la ficha técnica.

El motivo que llevó a Huston a realizar dichas modificaciones, fue que el guión era demasiado extenso y daría por resultado una película de siete horas de duración; ¿qué sucedió después? Inició el rodaje de la película en 1961 protagonizado por Montgomery Clift en el papel de Freud, además de considerarse a Marilyn Monroe en la interpretación de Cecily, lo que fue imposible y finalmente realizado por Susannah York. De esta manera se exhibió en 1962 bajo el título de Freud, the Secret Passion, sin tener mucho éxito ante el público norteamericano.

Las divergencias que existieron entre Huston y Sartre, no son muy claras, pero es fundamental reconocer la realización del film, pues nos muestra de manera elegante la pasión sobre el trabajo de Freud, en la que ambos coincidieron y mostraron una narrativa visual interesante y atractiva.

 

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Sartre y el proceso de escritura: conocer a Freud

En 1958, sucedieron aspectos que probablemente posibilitaron la creación de la película y la escritura del guión, pues durante ese año el proyecto coincidió con la publicación de la biografía de Freud, traducida al francés escrita por Ernest Jones.

A ambos les resultó atractiva la figura de un joven Freud, que publicó La interpretación de los sueños, de manera simultánea a la muerte de su padre. Dos años antes, se dio a conocer El nacimiento del psicoanálisis, y el intercambio de correspondencias que tuvieron Freud y Wilhelm Fliess, en las que se destacan aspectos reveladores según los especialistas; pero, ¿qué hay de la vida personal de Freud? No había nada por petición de él mismo, quien expuso varias veces lleno de ironía su deseo por hacer trabajar de manera seria a sus futuros biógrafos, aunque se hipotetiza el temor por ser descubiertos ciertos rasgos de su contexto familiar y cultural que llegasen a develar o a confundirse con su descubrimiento psicoanalítico.

Sartre, sostuvo en un inicio la idea poco atractiva sobre Freud, bajo el prejuicio de un filósofo débil, propulsor de una escuela doctrinaria sin muchas posibilidades. Pronto, esta imagen dio un giro puntual, y la interesante figura freudiana se dibujó ante Jean Paul Sartre; de esta manera, resplandeció una personalidad a la vez recia y desgarrada, impulsiva y contenida, en una lucha constante contra él mismo, pues como señala Pontalis, la invención del psicoanálisis fue un largo y arduo proceso, lleno de fallas y trabas que conflictuaron a su creador, un largo trabajo realizado en sí mismo y sobre todo CONTRA SÍ MISMO.

El carácter singular y trágico de Freud, despertó una fascinación en Sartre; fue así que direccionó otros caminos en su investigación, mientras que la elaboración del guion se convirtió en un episodio placentero. Sus ideas trastocadas le fueron inquietantes, además de esa constante y brillante discusión con la medicina y la ciencia. Además, su antisemitismo, y la recurrente soledad que caracterizó a Sigmund Freud, atraparon al filósofo.

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La eterna complejidad sobre la histeria

Otro aspecto que a Sartre, le fascinó de Freud, fue su interés permanente sobre la histeria. Pero, ¿qué es o qué implica? Hoy en día, el concepto se aplica en la cotidianidad; sin embargo, como podremos ver durante la grabación de Huston, las discusiones que sostuvieron los médicos sobre el mismo término durante el siglo XIX, fueron una lucha constante que Freud trató de validar, puesto que en la actualidad es un concepto fundamental en la práctica psicoanalítica.

La definición sobre la histeria guarda sus máscaras bajo la historia; las(os) histéricas(os) en los inicios de la investigación médica, dieron cuenta de síntomas corporales de manera radical y poco comunes, que ponían en riesgo las funciones vitales como: contorsiones, parálisis, ceguera, anorexia, entre otros. Estos síntomas causaron impacto en la sociedad desde la Edad Media quienes lo consideraron como posesiones demoniacas. Con el paso de los siglos, bajo la mirada médico-causalista, la histeria pasó a ser el efecto de orígenes orgánicos hasta ser refutado por los médicos germanos, quienes aseguraron que la histeria era una simple simulación.

Fue con los estudios realizados por Jean-Martin Charcot, Josef Breuer y Sigmund Freud, que surgió el giro en la propuesta: los síntomas de la histeria no tienen origen en las afecciones orgánicas, pues la causa proviene de la actividad psíquica provocada por traumas, y estas por lo regular, provienen de las represiones sexuales. Esto último provocó fuertes discusiones entre la medicina francesa y germana, en la que el descrédito regularmente se lo llevó Freud ante los auditorios médicos, tal y como se observa en la película.

Sartre, quedó bajo la intriga y atracción sobre la histeria. El filósofo mostró cierto interés por el caso femenino, que es puesto en escena de manera clara y fascinante en la pantalla con el caso de Cecily: esas vienesas nerviosas y llenas de fantasmas que con un mismo movimiento atraen, desafían y se burlan de manera clara del hombre-médico envarado por su traje dominguero.

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De esta manera: Freud, the Secret Passion, nos muestra el proceso de construcción sobre el psicoanálisis. Es importante señalar que el propósito de Sartre, no fue crear un guion que narre con exactitud la realidad de los hechos; pues la estructura es un claro ejemplo de su pasión y entrega a las obras freudianas, mediante una compleja seducción entre la ficción y los datos precisos.

No obstante, Pontalis nos muestra en su análisis la posible apuesta que pretendió el filósofo; saber y abarcar todo de Freud, sin dar cuenta que esto implica desmembrar la madeja de infinitos hilos en un acto interminable. Junto a esta complejidad sartriana, se le une la pregunta que el filósofo solía hacerse de manera obsesiva, ¿qué se puede saber de un hombre?  Pues ante esto sólo queda la respuesta desoladora que el psicoanálisis aborda prácticamente destruyendo al hombre; éste constituido de nada, es sólo un portador de lagunas y amnesias.