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Para ser un gran bailarín se necesitan dos cosas: la primera son los maestros. Ellos son quienes le dicen al bailarín cómo debe interpretar su rol y los movimientos que debe hacer dependiendo lo que vaya a representar. La segunda es tan sencilla como cualquier cosa: talento nato. Serguei Vladimirovich Polunin tiene las dos.

La presión de ser el mejor.

La mayoría de nosotros supimos de Serguei Polunin por primera vez, cuando protagonizó un impresionante video con la canción “Take me to church”. Pero antes de eso, 6 años antes, él ya era alguien en el mundo de las bellas artes.

Con 19 años, se convirtió en el bailarín principal más joven del Royal Ballet de Londres, la crème de la crème del ballet clásico. Sin embargo, renunció 2 años después. Los rumores decían que tenía un mal comportamiento y que bailaba cuando lo único que había desayunado era cocaína. Es por eso que se ganó el sobrenombre del “el bad boy del ballet”.

Sin embargo, hay tal vez más en el fondo que simple rebeldía.

No podía creer que la industria haya bajado tanto. Trabajaba 11 o 12 horas al día, seis días a la semana. Antes a los bailarines se les cuidaba, podían comprar casas. Ahora viven como niños, en casas compartidas con otras 4 o 5 personas. No alcanza para poder pagar un piso o una cena.

No piensen “Ay, sólo bailó dos años y como no le gustó, se fue. ¡Qué diva!”. Serguei ha bailado toda su vida, ha ensayado el doble que otros bailarines. Ha tenido la presión de ser el que mejor postura tiene, el que mejor salta, el que mejor gira, el que mejor expresa; ha cargado toda su vida con la perfección.

“Estaba desesperado por herirme para no tener que bailar nunca más”

Hablamos del talento nato, como todas las artes, debe transmitir algo. Polunin tiene la capacidad de que cuando lo ves interpretar, hacerte sentir. Sólo eso, su expresión puede transmitir muchas emociones. Poder conectar con quien te ve bailar, hacerle sentir algo en el pecho o en el estómago, es la diferencia entre un gran bailarín y un virtuoso.

A sorpresa de todos, quién decidió que Serguei fuera bailarín no fue él, sino su madre. Toda su vida había tenido maestros, ensayistas, etcétera; muchas personas le decían todo el tiempo qué hacer, pero cuando dejó el Royal Ballet de Londres, tenía la libertad que de alguna manera se le había negado, sin embargo ahora no sabía qué hacer con ella. Era algo para lo que había sido entrenado.

We just need to make the whole planet dance.

En el 2015 con “take me to church” dirigido por David LaChapelle, Poulini y su gran desempeño hizo que el ballet se volviera viral y lo llevó a un público más amplio que nunca.

Sirguei quería deja el baller por completo, pero entonces trabajó con David y vio que él eligió trabajar en lo que le gustaba y le demostró que Poulini en realidad podía hacer todo.

Proyect Polunin.

Regresó con un nuevo baile y obras de ballet en Sadler´s Wells. Busca ayudar a los bailarines a evitar algunas tensiones que él tuvo durante su prodigioso ascenso.

Busca crear una plataforma donde los bailarines puedan ser creativos lejos de su trabajo del día a día. Sus nuevos objetivos están dirigidos a que el ballet sea relevante para nuevas audiencias. Se preguntaba por qúe el ballet no es televisado, la gente que no puede comprar un boleto, debe tener derecho a verlo -dijo.

When you move you are happy. Ballet is so close.

Otra de las cosas por las que lo llaman un bad boy, es por lo tatuajes. La mayoría de las personas pensamos que un bailarín de ballet es delicado, con puntas y un tutu. Él tiene muchos tatuajes y en todos lugares.

Quería tener cicatrices como los guerreros. Se tatuó unas color naranja, pero como no le gustaron, él mismo se hizo la escarificación. También tiene un antiguo símbolo pagado de un sol que dota de luz y energía. La mayoría de sus tatuajes representan una parte de su vida y otros solamente lucen genial.

“Nunca quise ser un buen ejemplo. Me gustan las imperfecciones del mundo”

El 19 de mayo se estrena Dancer, un documental filmado por Steven Cantor. Retrata los momentos que ha pasado desde niño cuando bailaba con el corazón, hasta cuando ya sentía todo, menos amor por el ballet.

**Citas de extractos de entrevistas para CNN y BAZAR