REVISTA PICNIC Shariff y Lechowski @ Teatro Ramiro Jiménez - Revista PICNIC
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El caos de una ciudad que vive deprisa es exahustivo, miles de almas viven al límite donde el tiempo corre aprisa. Sin embargo, existen distintos puntos en donde uno puede ‘detener el tiempo’ y de disfrutar del arte que bien, aisla al hombre de lo mundano y lo eleva etéreamente. Imaginen la escena: un teatro al sur de la ciudad, donde en el escenario las luces rojizas, irrumpen la obscuridad de manera tenue y para reforzarlo una serie de velas brindan pequeños destellos a la obscuridad, escondiéndonos de un crepúsculo lluvioso.

Todos los presentes nos encontrábamos a puntos de envolvernos en una atmósfera mágica donde los alquimistas de la palabra: Rafael Lechowski y Shariff estaban a puntos de mostrarnos la magia que ésta conlleva; desatando un gran don  de poesía, jazz y rap, sin ser ni recital, ni concierto en su totalidad. Con Eric el Niño

Al inicio, el público asistente comenzaba a impacientarse, sin embargo, de pronto la voz del zaragozano irrumpió el crescendo de protestas, para apaciguar a los fanáticos; presentándose y dándole inicio a esta función. Sin más preámbulo y tras la presentación soltó ‘El Callejón de los Milagros’. Los asistentes, a pesar de estar en un teatro, reaccionaba de manera magistral sin abandonar su asiento, coreando al unísono el estilo bohemio de Shariff.

Poesía en la CDMX, cortesía de Shariff y Lechowski

Las luces del escenario se adaptaban a la situación, cambiando de colores constantemente, que iba desde el rojo hasta el púrpura.

Tras el primer hit de la noche, apareció Rafael Lechowski para no quedarse atrás con: ‘Caviar’. El público, hipnotizado escuchaba con atención el flow del español de ascendencia polaca, que con jazz elevaba sus líricas a un estilo diferente. Al acabar, Rafael agradeció la acogida del público mexicano citando al escritor Milan Kundera:

‘Qué débil es el hombre ante el halago’

Uno de los elementos característicos de esta noche de poesía es que entre los intermedios, recitaban un poema algunos de sus autoría y otros no. Cabe destacar que Shariff hizo un homenaje al gran poeta mexicano Jaime Sabines al recitar Tu cuerpo está a mi lado.

En ocasiones, la figura del rapero en turno se reflejaba en las paredes laterales, dando una imagen única: una sombra rapeante escupiento rimas contendientes a la psique de los presentes, reflejando la dualidad de estos poetas bohemios ante las interrogantes eternas del hombre: la vida, la muerte, el sexo, etcétera.

Posteriormente, le tocó el turno a Shariff que indudablemente cautivaba al público, hablando antes de recitar. Los asistentes comprendieron que: ‘La palabra es música’, premisa que se mantuvo constante toda la noche, dentro de las canciones más destacadas están las siguientes:

  • El escritor (Shariff)
  • Soy Loco por Ti (Lechowski)
  • 36500 días (Lechowski)
  • 100 Frases (Shariff)
  • Entre molinos y campos (Lechowski)
  • Apolo y Dafne (Shariff)

El cierre de este primer recital estaba cerca, puesto que en una misma noche ofrecieron dos funciones de ello. Siguieron: ‘Los ojos cerrados’. Para cerrar llegarón dos grandes ases musicales: ‘Triste canción de amor’ y ‘Por amor al odio’. Tras este recital los artistas se pararon frente al escenario y agradecieron la cálida acogida que los mexicanos le hemos dado a estos grandes liricistas que hicieron cimbrar la noche con el aquelarre de poesía.