REVISTA PICNIC Simple Plan: 15 años de No Pads, No Helmets… Just Balls - Revista PICNIC
SOUND GARDEN

La mayoría de los que alcanzamos la pubertad la década pasada nos hemos pasado los años más recientes negando nuestras raíces. Ya no es cool decir que nos gusta tal canción de Linkin Park o que aquel tema de Fall Out Boy nos puso a bailar.

En el centro de estos proyectos se encuentra Simple Plan, una agrupación originaria de Quebec, Canadá, cuyo rasgo característico era la irreverencia de la clase media alta. Pop punk en su estado más puro.

Es cierto, en pleno 2017 puede dar un poco de pena alzar la voz para defender esas canciones que escuchábamos cuando queríamos sacar a flote el teenage angst. No es lo mismo decir que amamos actos de culto de nuestras épocas que poner admitir como “Addicted” nos ponía a cantar “Heartbreaker! Heartbreaker!”.

En este contexto, ha llegado el momento de levantar la mano y confesar. El 19 de marzo No Pads, No Helmets… Just Balls (2002) cumplió 15 años. El disco debut de Simple Plan, ese que Mark Hoppus de Blink-182 ayudó a consagrar con una divertidísima canción conocida como “I’d do Anything”, tiene un tour dedicado a celebrar esta marca.

Pese a la tibia recepción por parte de la crítica, este álbum fue certificado doble platino (o sea, vendió dos millones de copias) y diversas listas de retrospectiva lo han colocado en podios de honor al hablar del pop punk.

¿Por qué No Pads, No Helmets… Just Balls continúa siendo relevante hoy en día? Podemos ubicar tres factores clave que contribuyeron a darle un pequeño lugar en la historia musical:

Empatía: Cuesta trabajo creer que ha pasado tanto tiempo desde la primera vez que Simple Plan nos movió con “Perfect”. Era muy sencillo para nosotros identificarnos con un adolescente que encara a su padre sobre las cosas que nunca llegará a ser. Ese sentimiento de un chico contra el mundo se mantenía a lo largo de todo el disco, provocando una conexión con el público.

Celebridades: Como ya se mencionó, Mark Hoppus ayudó a afianzar el éxito del álbum. Previo al lanzamiento de “I’d do Anything”, Canadá conoció a la banda con “I’m Just a Kid”. Su éxito moderado no hubiera logrado mucho sin el star power de Blink-182. “You Don’t Mean Anything” cuenta con un featuring de Joel Madden. Hoy en día Good Charlotte no es precisamente relevante, pero en 2002 “The Anthem” reventaba bocinas y pulmones de adolescentes.

Calidad: Así es, puedes tener letras que permiten a los jóvenes identificarse y todos los amigos famosos que quieras, pero para lograr que tu producto perdure es necesario un estándar mínimo de calidad. Simple Plan es una banda segura, la que menos hacía enojar a tus papás en tu iPod Nano, pero no por ello eran necesariamente malos. Su talento nato para crear coros pegajosos y riffs reconocibles es innegable.

Ya lo saben, no hay vergüenza en admitir que queremos ir a ver una banda de adultos cantar sobre no querer crecer. Afortunadamente tendremos la oportunidad de presenciar No Pads, No Helmets… Just Balls de manera íntegra este lunes 6 de noviembre en el Pepsi Center WTC.